lunes, 17 de noviembre de 2008

BLOG NUEVO, VIDA NUEVA

Me he traído un parrafito del primer post que escribí hace ya casi dos años, en mi otra vida, en "Cosas que siempre te dije". Porque, aunque las formas han cambiado, la esencia sigue siendo la misma:

'Puede que mi historia no sea nada del otro mundo, ni siquiera interesante, pero para mí es, cuanto menos, impresionante, emocionante y, sobre todo, viva, aunque dolorosa. Mi historia es un continuo tormento, una eterna incógnita, un presente vacío colmado en ocasiones de efímera felicidad. Es un cuento en el que la vida podría considerarse una farsa, una mentira, pero nunca un autoengaño. En la que escasean los finales felices y nadie come perdices. Un vaivén de sentimientos que salen y se esconden, que asoman la cabeza y se entierran. El desequilibrio emocional. El caos. Las batallas más peleadas perdidas. Jamás la rendición, sí la desesperación. La esperanza asesinada. El consuelo de tontos. El amor, puro y duro, con letras mayúsculas; quizás el desamor, también con mayúsculas. Es una historia en la que las protagonistas son casi exclusivamente mujeres, incluída yo'.

Para los que me han esperado pacientemente y que conocen mis cuentos e historias:

- Leo y yo lo dejamos definitivamente hace poco más de dos meses después de un final infernal e interminable. Me he quitado de encima el peso más grande de mi vida, aunque aún queden heridas por cerrar, aunque aún coincidamos en el trabajo, a pesar de que continúe intentando volverme loca con sus sutiles estrategias. Hoy por hoy, sólo puedo sentir rencor hacia ella. Puede que pronto sabroree las mieles de la indiferencia total y absoluta. Sólo espero encontrar la fuerza para no volver a recaer.

- Me queda un café para cambiar de trabajo.

- De momento las Oposiciones han quedado aparcadas. Puede que más adelante, pero ahora tengo otras prioridades.

- He pasado un mes de vacaciones perfecto.

- Nunca me había sentido tan arropada por la gente que dejé de lado durante mi relación con Leo. Dulces paradojas de la vida.

- Mi psicóloga me ha reducido considerablemente las sesiones de terapia.

- Sin embargo, tengo recaídas, días tontos, malos, nostálgicos, asfixiantes, tristes y asquerosos, pero estoy aprendiendo a respirar.

- Al fin y al cabo, estoy reencontrándome, valorándome, cuidándome y queriéndome.

Porque después de la tempestad llega la calma, detrás de las nubes siempre asoma el sol y no hay mal que cien años dure... y vuelvo al punto de partida, parto de cero, nazco otra vez, empiezo a vivir, a sonreír, y, sobre todo, a soñar.