jueves, 24 de diciembre de 2009

AGRIDULCE

Que alguien me explique cómo se puede estar triste y feliz al mismo tiempo...

Os deseo lo mejor para estas fiestas. Un abrazo.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

MUY POQUITO A POCO

Poco a poco recupero la respiración aunque siga perdiendo el norte. Mis latidos son de dolor, mi visión borrosa con tanta niebla en los ojos, me acompaña la ansiedad, me evado al mundo equivocado, me lamento de dar pasos en falso, besos fríos, esperanzas infundadas.

Soy consciente y capaz de ponerme en el lugar de la otra persona, de sufrir tanto como ella, de llorar y darme cuenta de cómo es el dolor cuando te parten el corazón. Lo sé porque a mí me ha pasado, porque sé lo que se siente cuando te dejan. Y tengo la suerte o la desgracia de sacar a la luz una extrema sensibilidad cuando hiero a quien menos se lo merece. Puedo entrar en su ser y convertirlo en mío.

¿Pero qué hago? Este proceso es así, pero ¿por dónde empiezo ahora? ¿dónde voy? ¿qué metas me marco? ¿dónde busco las ilusiones? ¿cómo despertar mis sueños? ¿qué quiero? ¿cuál es el camino correcto?

Gracias a mis angelitos de la guarda, a los que me sacan de casa a rastras porque yo no tengo voluntad para hacerlo, a los que explotan mi móvil sin cansarse de llamar a pesar de mi silencio, a los que me tiran de los pelos y tratan de minimizar mi angustia. Gracias a los que, de alguna manera, están ahí, a los que me leen, a los que me escriben palabras de ánimo y sí son capaces de empatizar con esta situación.

Gracias a todos los que me acompañáis en este pequeño gran duelo.

viernes, 11 de diciembre de 2009

SIN ALIENTO

No hay llanto que calme el dolor. No recordaba qué significaba la palabra desolación. No me acordaba de lo profundas que pueden llegar a ser las heridas, no tengo fuerza para buscar una tirita y parchear la ansiedad.

Cuando se rompe el ritmo diario, dejas de ir a trabajar y construyes un muro de hermetismo en el que no haces más que llorar y lamentarte es que algo falla, o falla todo.

Empezando por el sentimiento de culpabilidad y terminando por un vacío que te deja literalmente sin aliento, que te impide vocalizar y dar un paso.

No soy capaz de alzar el vuelo y verlo desde otra perspectiva. Sólo sé que hacer daño a quien no se lo merece me roba la paz y me desmonta, dejándome en nada.

Lo aprendido, lo vivido, lo sentido... ahora las lecciones de moral sólo me sirven para descomponerme más y descubrir mi esencia, hoy pobre, sin recursos, sin energía ni valor para enfrentarme a una realidad que me persigue segundo a segundo y que me alcanza hasta tumbarme.

Soy ese muerto viviente que quiere vivir pero se deja morir.

Gracias a Dios que siempre caen angelitos del cielo que escuchan, aguantan, alivian, cuidan y que, a pesar de todo, me siguen queriendo.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

SIN TÍTULO (y sin palabras)

No tengo voz para articular palabra ni fuerza para teclear estas líneas.

Básicamente, ahora mismo me siento como una mierda. Como la mierda más grande del universo.

En menos de 24 horas he escuchado, por partida doble, frases como 'has jugado conmigo', 'me dueles', 'me has partido el corazón', 'esto no tiene sentido', 'déjame en paz', 'no me llames más' y otras lindeces de las que atraviesan el alma y te rompen por completo.

La primera, mi soldadito invencible. Fiel a mi indecisión, esperanzada ante mis no sé-no sé, paciente, luchadora, constante. Mi soldadito da la batalla por perdida y se retira entre lágrimas ante mi no respuesta. Esa soldado perfecta que reunía todos los requisitos de mi lista, inmejorable, de la que sólo me faltaba enamorarme para tener un final feliz, a la que siempre quise pero nunca pude amar. Ahora abandona su guerra y deja de esperarme. Ahora veo cómo se me escapa una de las grandes oportunidades de mi vida. Seguramente yo haya perdido mucho más que ella. Ahora, de la manera más justa y limpia, se marcha sin opción a súplicas para que vuelva.

La segunda, mi medio compañera del día a día. En mi vida me había dolido tanto ver a alguien sufriendo por mí. Tanto que ha sido ella la que durante horas ha tenido que consolarme y calmarme, porque si hay algo que odio es hacer daño a quien menos se lo merece. Pero ya no era lo mismo, ya no tenía ilusión ni ganas. Había perdido el interés por completo, de la noche a la mañana, algo que jamás podré entender. Dónde, en qué momento, en qué palabra se deja de querer...

A mi favor la honestidad que mostré siempre, a pesar de mi indecisión, de no saber qué camino tomar. Siempre fui con la verdad por delante, y, aunque sabían donde se metían y decidieron jugar, no dejaré de echarme en cara mi actitud y mi falta de coherencia.

A la primera por darle falsas esperanzas aún no habiendo pasado nada en todos estos años. A la segunda por haber hecho que lo dejara todo por mí y no haberle sabido responder ni estar a la altura.

Me siento un ser despreciable.

Y ahora toca decir eso de 'ojalá hubieran sido ellas las que me hubieran mandado a la mierda'. No me considero una mala persona, no soy caprichosa, ni psicópata, ni paranoica ni neurótica, de esas que no son consecuentes, que se meten en líos por puro aburrimiento o porque les va bien en ese momento. Si empiezo una historia es porque lo siento, porque lo vivo, porque me ilusiona. Pero no puedo predecir ni inventarme los finales, no puedo reconducir las cosas cuando algo falla, no puedo forzarme ni engañarme, no sé fingir ni empeñarme en creer que todo es muy bonito cuando en realidad es nada.

Apuesto porque creo, pero cuando dejo de creer, no tengo más remedio que dejar de apostar. No sé mentir.

Me duele ver cómo dos maravillosas personas se apartan de mi lado, pero mucho más duele saber que están sufriendo por mi culpa.

Y eso sí que jamás podré perdonármelo.

lunes, 7 de diciembre de 2009

GAME CASI OVER

Durante mi ausencia pensé en mi medio compañera del día a día, la eché de menos, lloramos juntas por teléfono, tenía muchas, muchas ganas de abrazarla. Volví con dos granitos de arena en el bolsillo para mí y con casi el desierto entero para ella. Por un momento me ilusioné y divisé un pequeño horizonte. Aterricé con nuevos deseos, pero ese espejismo se esfumó en menos de 24 horas. Entonces me di cuenta de que estaba a punto de rebasar la línea en la que uno descubre que prolongar algo que nunca existió termina desmoronándose, y que el tiempo no estaba dispuesto a darme más treguas.

Cerré los ojos y evoqué su imagen, tierna, sufrida, entregada... enamorada.

Desde entonces me duele pensar en ella y estar con ella, y no hago más que echarme la culpa por no estar a la altura, por no quererla como ella se merece, por no dar más de sí. Para mí, esa famosa fórmula de dejarse querer nunca termina con el resultado correcto. Busco otros caminos, mareo la perdiz, estudio otras opciones, pero todos los laberintos conducen al mismo punto muerto, +-0.

No me gusta tener la capacidad de provocar esos daños colaterales, para meterme en un lío por darle a mi vida un toque de emoción y terminar dejando cadáveres. Me siento realmente mal. Y lo único que puede llegar a aliviarme un pelín es que, una vez más, he sido justa, sincera y honesta desde el primer momento.

Las partidas empiezan si dos jugadores quieren, consienten y están de acuerdo con unas normas establecidas, pero nunca puedes predecir cómo será el final, quién gana ó quién pierde, si empatan o acaban en tablas. Me tranquiliza saber que he jugado limpio, que día tras día he puesto las cartas sobre la mesa, que jamás hice trampa. Que no he fingido ni forzado, que he dado lo mejor de mí, que no he mirado a otro lado ni soñado con otras mientras vivíamos esta peculiar historia, sana, pura, intensa.

Pero ahora nada es suficiente consuelo para mi conciencia.


jueves, 3 de diciembre de 2009

TODO LO QUE SUBE... BAJA

Supongo que más tarde o más temprano llega ese momento en el que dejarse querer ya deja de tener sentido, ya no conmueve ni emociona, ni motiva ni ilusiona. Hay veces que nos hacemos los suecos y prolongamos ese parche por los siglos de los siglos, asumiendo condenas que se vuelven llevaderas y hasta dulces. Otras veces, esa chispa que ayuda a vivir con un poquito menos de soledad, se va disipando poco a poco hasta quedar en nada, en el vacío de siempre... y vuelta a empezar.

Hay gente que tiene la enorme capacidad de dejarse querer durante toda la vida. Hay gente que no sabe vivir si no es amando. Me incluyo en el segundo grupo, sin duda.

Admiro a aquellos que saben encontrar la felicidad dentro de su infelicidad.

De mayor quiero ser como ellos.

martes, 1 de diciembre de 2009

ENTRE OTROS PROBLEMAS

No tengo nada que decir... o tengo tantas cosas que decir que no sé por dónde empezar...

Para empezar, tengo un problema: estoy asexual total. Algo importante debe estar ocurriéndole a mi cuerpo. Me preocupa.

Debe ser cosa del desierto...

Como diría la de aquel anuncio: ¡Una solución quiero!

domingo, 15 de noviembre de 2009

DESIERTO INFINITO

Curioso este pueblo, estas costumbres, este mundo que sólo se entiende cuando te metes en él... Cómo puede un desierto infinito crear una magia que jamás se vuelve desierto... sólo cuando vemos la realidad con mucha cabeza y no tanto corazón podemos dar la razón a frases como éstas:

- La vida no es justa, pero aún así es buena.

- La vida es demasiada corta para perder el tiempo odiando a alguien.

- Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Mantente en contacto.

- No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo.

- Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.

- Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.

- Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.

- No compares tu vida con la de otros. No tienes ni idea de cómo es su travesía.

- Si una relación tiene que ser secreta, mejor no tenerla.

- Respira profundamente. Eso calma la mente.

- Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o alegre.

- Lo que no te mata, en realidad te hace más fuerte.

- Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Pero la segunda sólo depende de ti.

- Cuando se trata de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un "no" por respuesta.

- Enciende las velas, utiliza las sábanas bonitas, ponte la lencería cara. No la guardes para una ocasión especial. Hoy es especial.

- Sé excéntrico ahora. No esperes a ser viejo para serlo.

- El órgano sexual más importante es el cerebro.

- Nadie es renponsable de tu felicidad, sólo tú.

- Enmarca todo supuesto "desastre" con estas palabras: "En cinco años, ¿esto importará?"*

- Perdónales todo a todos.

- Lo que las otras personas piensen de ti, no te incumbe.

- El tiempo sana casi todo. Dale tiempo al tiempo.

- Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará.

- No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.

- No cuestiones la vida. Sólo vívela y aprovéchala al máximo hoy.

- Llegar a viejo es mejor que la alternativa.....morir joven.

- Todo lo que verdaderamente importa al final es que hayas amado.

- Sal todos los días. Los milagros están esperando en todas partes.

- Si juntáramos nuestros problemas y viéramos los montones de los demás, querríamos los nuestros.

- La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.

- Lo mejor está aún por llegar.

- No importa cómo te sientas... arréglate y preséntate.

- Cede.

- La vida no está envuelta con un lazo pero sigue siendo un regalo.



Abrazos desde el más allá.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

DOCE MIL KILÓMETROS

Llegó el momento, por fin.

Ya he sacado la maleta grande del armario y he metido las primeras cosas. Equipaje de verano, arena infinita, lujo, pobreza, calor, nada de escotes ni pantalones cortos.

Me voy al desierto. A soltar tooooda la energía negativa, a traerme toooooda la positiva. A dormir bajo las estrellas y saludar a los camellos. A beber poco, a reirme mucho, a llorar nada.

Me voy con el 'alta' de mi psicóloga bajo el brazo y con ganas de olvidar y disfrutar, de que este viaje sea otro punto de inflexión, de los que remueven el alma y te hacen empezar de cero.

A seis mil kilómetros la vida puede ser maravillosa y deseo y confío en que tras haber recorrido los doce mil, pueda seguir contemplándola de la misma manera.

Por si no puedo despedirme en condiciones:

- Gem, espero que estés mejor, que los días bajos vayan subiendo, que aunque esté lejos estaré muy cerca. Que no tengo nada que decirte porque ya lo sabes todo.

- Petarda, Punta Cana nos espera (que no se entere nadie, por diosss, qué vergüenza). Nos debemos un viaje a la gloria, ¿no crees? Me acordaré de ti aunque pases de mí.

- A la ganadora del súper concurso de frases, ojalá la primera de tu lista de candidatas sea la primera de tu vida, pero resérvame un finde a mi vuelta para reírnos un rato del mundo y ponerlo del revés.

Os quiero.

Abrazos para todos los que aún no os habéis cansado de pasar por aquí.

lunes, 9 de noviembre de 2009

PRE - VIAJE

Dice mi medio compañera del día a día que no le gusta dormir conmigo, y lo peor de todo es que lo evita a toda costa. Se queja de que ronco, de que me muevo, de que le dejo veinte centrímetros de cama, de que doy patadas levantando ángulos de ciento ochenta grados, de que mantengo conversaciones en voz alta con vete tú a saber quién, de que chirrío los dientes a lo bestia... tiene que ser desquiciante sufrir en primera persona mi transformación nocturna...

Yo siempre digo que es el estrés, que me hace sacar toooodo a través del subconsciente.

Y es que la depresión laboral no me deja descansar tranquila. La situación me resulta insostenible y es muy probable que no dure mucho más. Trato de templar mi templanza pero si los cambios no se avecinan la que tendrá que cambiar soy yo. Me asusta dar el paso, no llego a tener la cabeza lo suficientemente fría como para entrar en el despacho y dar los quince días. Intuyo que hay vida más allá pero tampoco sé hasta qué punto me compensa quedarme de repente con una mano delante y otra detrás.

Por eso me motiva tanto la idea ir sacando la maleta grande del armario, porque esta semana cojo vacaciones y viajo, por fin, donde nada pueda recordarme la mierda que llevo encima.

A la vuelta espero estar más relajada para no tener que echar a patadas de mi cama a nadie, entre otras cosas...

martes, 3 de noviembre de 2009

EL NOVIO, LA NOVIA Y LA EX NOVIA

Otra que se me casa.

No gano para sustos, que tras un par de segundos en shock se convierten en alegrías. Me resulta gracioso que todas las novatas/principiantes/curiosas/confusas que deciden “probar” suerte al otro lado de la acera acaben en el altar de la mano de caballeros andantes, ignorantes de las hazañas pasadas de sus futuras mujeres.

Nuestra relación rozaba el abismo. Llevábamos juntas casi dos años y éramos demasiado cómplices como para estropear una amistad que se estaba haciendo trizas por querer inventar un amor fruto del gran cariño que nos profesábamos. La historia es la de siempre, empiezas tonteando y al final acabas quemándote por todas partes. Lo nuestro era más bien una relación abierta, no porque así lo pactáramos, sino porque en aquel tiempo, época de universidades, fiestas e inmadurez no concebíamos el concepto de relación estable. Ella tenía sus incursiones masculinas, yo mis aventuras alternativas, pero procurábamos no contárnoslo para evitar hacernos daño.

Lo que realmente nos unía no era un amor disfrazado de amistad sino una amistad disfrazada de un amor inocente e inexperto. Jamás nos impusimos reglas, aunque calláramos y sufriéramos en silencio. Jamás tuvimos el derecho a echarnos nada en cara. Jamás nos permitimos que se nos fuera de las manos.

Yo era feliz. Necesitaba más su cariño que su cama, prefería su lealtad a su fidelidad, su lejana presencia a su cercana incertidumbre.

El tiempo fue destrozando aquellos castillitos de arena que nunca pudimos construir sobre tierra firme, y antes de hacerlos escombros, decidí marcharme.

Más bien huí. La quería tanto que no soportaba ver cómo nos íbamos apagando, que ya no dábamos más de sí, que si no nos separábamos lo perderíamos todo. Elegí un país lejano, de esos que no encuentras en el mapa y que no recuerdas la capital que estudiaste con quince años. Un país del que no sabía nada, que me sonaba a chino tanto como su idioma. Me fui sola, llorando en un avión lleno de azafatas rubias monísimas a las que ni miraba por miedo a que me hablaran y no saber contestar. Descubrí la soledad a unos cuantos miles de kilómetros, la soledad física, la de deambular por las calles sin sentido, sin hablar con nadie, escondiéndome del mundo muerta de miedo y preguntándome una y otra vez qué coño estaba haciendo allí. Estuve a punto de coger un avión de vuelta antes de tiempo pero lo que no mata te hace más fuerte y finalmente decidí quedarme y sobrevivir, y vivir.

Fue una de las mejores experiencias de mi vida.

Regresé a España unos meses después. A pesar de todo lo vivido y disfrutado, para qué engañarme, tenía un pelín de pánico a reencontrarme con ella. Pánico porque no sabía si al mirarla a los ojos nos íbamos a reconocer, como siempre, o si por el contrario, se habría esfumado para siempre lo que un día nos unió.

Casualmente me enteré, por terceras personas, que estaba saliendo con un chico. La noticia fue un jarrazo de agua fría, pero era tan justo que yo hubiera tenido mis aventuras estando fuera como que ella rehiciera su vida con alguien que la quería.

Desde el primer momento supimos que lo nuestro seguía intacto, impoluto. Ha llovido desde entonces. Muchos años. Hemos hablado, recordado, reído y llorado, hemos viajado juntas, nos hemos apoyado siempre, nos hemos buscado cuando necesitábamos un cable o un trozo de cariño. Hemos arreglado nuestros mundos a golpe de carcajadas y confidencias.

Nos seguimos teniendo de la misma manera que hace doce años, puede que con más fuerza, y eso, sin duda, no tiene precio.

Ayer, cuando me llamó para darme la noticia de su boda, me alegré de corazón. Después de su familia, fui la primera en saberlo. Es delicioso ser la primera y la única en estas cosas del querer mujeril, casi tanto como ser la primera con la que compartes un acontecimiento de estas dimensiones.

En realidad no me gustan mucho las bodas. Sólo voy a las que realmente me sale del alma ir, a las que sé que no soy un cubierto más sino un testigo especial. Iré encantada de la vida, emocionada, contenta, radiante porque nada me hace más feliz que ver feliz a las personas a las que alguna vez amé.

(Me encanta esta canción, precisamente me transporta a aquellos años en los que, siendo pura inocencia, me quería comer el mundo...)

viernes, 30 de octubre de 2009

DE MORALEJAS

Cayó al agua, lo saqué en menos de dos segundos pero ya fue tarde, no pude reanimarle a pesar de todos los esfuerzos.

Lo más importante que mi teléfono móvil y su tarjeta SIM se llevaron al más allá fue una ajetreada agenda de contactos y miles de sms de unos y otras que guardaba con un cariño desmesurado.

Por aquel entonces estaba medio liada y tres cuartos cegada por una niña que sabía que sólo podría darme disgustos.

Cuando metí la tarjeta sin apenas vida en otro teléfono, sorpresa!, comprobé que, efectivamente, había perdido todos los contactos y, sin embargo, había sobrevivido un solo mensaje de texto. El contenido era simple pero determinante: "Te quiero" - me escribía la de los disgustos.

El antes y el después, el punto de inflexión, la señal de que auguraba el futuro, la prueba de que el amor era real y eterno... no hay mal que por bien no venga - pensé - la pérdida de mi móvil me hizo caer en la cuenta de que mi destino empezaba a escribirse con grandes pinceladas de felicidad. Tenía que llegar, por fin, claro que sí...

Tres días después me la estaba pegando con otra. Con dos cojones.

Con un hasta luego Lucas algo adornado, me mandó a Alpedrete y desapareció de la faz de la tierra.

Por más vueltas que le doy, aún no he encontrado la moraleja a esta historia...

miércoles, 28 de octubre de 2009

SUEÑOS HÚMEDOS... CON CHENOA

Anoche soñé que me liaba con Chenoa.

Estoy pensando sustituir los coñazo de post que publico últimamente, que hasta yo misma me duermo mientras los escribo, por los episodios erótico festivos que tengo en estado de inconsciencia.

No sé por qué habrá sido Chenoa, no soy su fan número uno, ni es la aparece en mis fantasías sexuales... Hay cosas que se me escapan. Debe ser emocionantísimo estudiar la relación consciente-subconsciente, cómo extrapolamos lo real a lo imaginario, por qué soñamos con aquello en lo que no hemos reparado ni un segundo en las últimas 24 ó 48 horas.

El caso es que Chenoa no era un simple rollito de primavera, tampoco mi pareja, aunque nos tratáramos como tal. Nos conocimos después del rodaje de su último vídeo, "Duele", tras tragar como una campeona mi avalancha de críticas: que si no me gustaba cómo salía en el vídeo, ni con tirantes, ni con boina, ni vestida de militar, ni con el pelo pegao, ni tan maquillada. También le dije que tampoco me gustaba que se liara con tantos tíos, que les metiera tanto la lengua... en fin, detalles que ni siquiera visualizando en vídeo en la vida real me habría fijado. Increíble.

Alguna flor le cayó: impresionante en las escenas junto al piano. Y lo más acojonante, en el sueño le pregunté a cuento de qué esas tiritas en su mano izquierda, en plan boxeadora. Evadía la contestación.

El resto de nuestra historia de amor me la reservo... jiji. Continuará.

Ya quisiera el Bisbal ése tener una mujer como ella.

Por cierto, resulta que las dichosas tiritas son un homenaje a Michael Jackson. Sigo sin entender por qué no me lo dijo... grrr... pues nada, a ver si esta noche me despacho a gusto, cuanto menos, con una Gisele Bündchen de la vida...




martes, 27 de octubre de 2009

CUENTA ATRÁS

Dicen que explotará... llevo meses esperando que explote, pero se desvanece la esperanza.

Ahora soy yo la que debe marcar el ritmo, imponerme una cuenta atrás, corta, sin la tentación de parar el cronómetro.

Las cosas que crees que cambiarán y no cambian te hacen perder los nervios.

Y no quiero alimentarme y sobrevivir a base de tortillitas de lexatin.

Basta de dejar morir los segundos.

Mi tiempo es oro.

lunes, 26 de octubre de 2009

POCO MÁS

Sigo off.

Después de la semana tan asquerosita que he respirado, he hecho maletas y me he marchado de Madrid. A veces me gustaría tener ese ímpetu para hacer la maleta más grande y cargarla de más cosas, cosas que no volverán donde habitaron años, que buscan un nuevo destino, otros paisajes, tactos, olores y colores.

Tengo, lo que he denominado, depresión laboral, algo que prácticamente me ha absorbido toda la energía positiva acumulada. Me da pereza hablar de trabajo, sólo pensarlo me agota, me derrumba y me envenena. Entorpece mi día a día, altera mi descanso, cambia mi humor, me hace llorar y perder los nervios.

Curiosamente, en todo lo demás, me invade una nube de tranquilidad. No estoy en un buen momento pero, sin embargo, soy consciente de que, a pesar de tanta mierda laboral, estoy en calma, algo que estaba olvidando y que no tiene precio.

Me da miedo pensar cómo me sentiría si ninguna de las patas de mi mesa cojeara... acojonante.

miércoles, 14 de octubre de 2009

OFF

Hago click y me quedo en modo off.

No quiero pensar, ni escuchar, ni pararme un segundo. La vida es más fácil así, aunque me engañe. En el fondo sé lo que no quiero, pero estoy cansada de comerme la cabeza.

Estar off es una tirita que cura la herida a corto plazo, que dura poco, que se cae y deja la piel en carne viva. Es la solución de los cobardes, que no se atreven a tomar decisiones porque no saben hacia dónde quieren avanzar. Es una pausa, un respiro, una falsa desconexión de la realidad. Porque el miedo sigue acechando, pero se esconde un rato, como el amanecer y su atardecer, todo vuelve, nada permanece.

No es momento para ver la luz, no quiero, me hace daño. Ya me cansaré de tanta oscuridad, ya saldré, ya querré ser consciente, ya me buscaré.

Pero ahora no puedo. De momento sólo alcanzo a dar las buenas noches. Los días de sol ya vendrán... espero.

jueves, 8 de octubre de 2009

CUMPLEAÑOS

Qué bien me sienta salir de trabajar y cenar y tomar unas cañas con una camarada sincera y con la que no puedo parar de reirme, de lo malo y lo peor. No cambio ni un momento con esas amigas que hacen que las desgracias sean males menores, las que me dicen las cosas a la cara tal como las piensan, las que me ponen en su sitio y me hacen dudar y volver a dudar sobre mis andaduras por esos laberintos a los que me hago adicta sin ton ni son.

Aunque ahora, delante de la pantalla y con esta música de fondo, la vida vuelve a ser gris y confusa...

Dentro de unos días es mi cumpleaños. De un tiempo a esta parte decidí pasar esa fecha en la que me hago más mayor rodeada de mi familia, lejos de Madrid y de las montañas rusas emocionales. Con ellos me siento querida, cuidada, protegida. Con el paso de los años me doy cuenta cuánto necesito estar con mi gente y en mi adorada tierra. La nostalgia crece por segundos y a veces me hace llorar, algo que casi nunca me había pasado. Los años pasan y soy consciente de que no perdonan, y ahora más que nunca me muero por volver a mi sur.

Porque todavía no me explico qué es lo que realmente me ata a esta maldita capital, a la que no dejo de echarle la culpa sin motivo alguno.

Este año no estaré con los míos. Y me pesa tanto que no sé si podré conformarme con escuchar sus voces a dos metros del mar. Crezco y cada vez me siento más pequeña y vulnerable, más necesitada de ese cariño invisible que ahora empiezo a valorar y echar de menos. Siento que estaré triste y que me derrumbaré, que no será un cumpleaños feliz.

Esta noche el corazón me pide a gritos que vuelva, pero no sabría ni por dónde empezar, qué hacer, dónde ir, por qué marcharme... no sé si será otro espejismo que mañana olvidaré o si llegó la hora de llevar adelante una decisión que me da pánico.

Como una idiota, aún confío en que algún día llamarán a mi puerta para meterme los billetes en la boca y despegar... y empezar de cero.

Cobarde.


(Si me lo permitís, otro vídeo para mí).


Videos tu.tv

lunes, 5 de octubre de 2009

COMPATIBILIDADES INCOMPATIBLES

Es duro admitir que estás llena de prejuicios hacia la persona con la que medio compartes el día el día, pero más duro es ver cómo esa persona se derrumba en tu cara, consciente de que está muy por debajo del perfil que persigo, asombrada por mi extraña escala de valores y dolida porque apenas cumple con alguno de los requisitos que se supone debería tener.

Me dice, llorando, que no la quiero como es, que no la acepto, que busco y espero demasiado, que soy exigente, cerrada, cuadriculada. Que me avergüenzo de ella porque no encaja en ese estúpido esquema de cualidades, aptitudes y perfeccionismos paranormales varios que me he creado. Que desecho lo que se sale de mi norma y rechazo sin miramientos los elementos que quedan fuera de mi mapa conceptual.

Vaya lección.

En esta historia, tan llena de sinceridad, no me queda más remedio que callar.

No me cuesta confesarle mis prejuicios. Porque, desgraciadamente, los tengo. Y sin embargo, no sé por qué razón, mantengo una actitud de cercanía fuera de contexto, me inspira una dulzura que ni en mis mejores tiempos, me apasiona hacerle sentir como una princesa, me preocupo, la protego, la cuido, la quiero.

Ha sacado lo mejor de mí, y yo de ella. Y no creo que este cuento con final sea una manera de comprar mi conciencia y de recompensar su manera tan limpia de quererme.

Lo que no entiendo es esa compatibilidad tan insana para mi cabeza entre 'esto no es lo que quiero y pronto se acabará' y 'me sale solo quererla así'.

Cero coherencia entre mi forma de pensar y mi forma de actuar.

Tengo quebradero de cabeza para rato.


(Me dedico esta canción, esa búsqueda sin tregua del amor, del alma gemela. Las oportunidades perdidas y las historias que se acaban sin saber... si era ella).

jueves, 1 de octubre de 2009

EXPRIMIDOR DE VIDA

Dice mi psicóloga que me va a regalar un exprimidor.

Sería un detalle, llega la época de las naranjas y un zumo por las mañanas no me vendría nada mal (¿es época de naranjas?).

Un exprimidor... para evitar esos bloqueos mentales que me impiden vivir la vida con intensidad. Para tumbar mis barreras morales, para no disminuir la velocidad sin motivo, para destrozar esquemas que me niego a romper, para aprender a dejarme llevar sin rendirme cuentas.

Admiro a la gente que vive sin más, que procura no pensar y amortiza cada segundo como si fuera el último, que entonan cada instante el 'sólo se vive una vez'. Envidio a los que han aprendido a domesticar a su conciencia sin dolor y no tienen tiempo para reparar en las consecuencia de sus pensamientos, actos o deseos. Me siento bien al lado de aquellos que piensan que no hemos venido al mundo para perder el tiempo, para meter el freno o ralentizar la marcha.

El miedo a sentirse libre y vivo debería ser un pecado capital, porque el temor a exprimir la vida a la larga sólo conduce a la apatía y eso más que un pecado, viene a ser un tremendo delito castigado con pena perpetua.

jueves, 24 de septiembre de 2009

ECHAR DE MENOS SE ESCRIBE SIN H

Hasta ahora nadie me ha convencido de que la inteligencia puede suplirse con la bondad.

No busco inteligencia o bondad, quiero inteligencia y bondad.

No vale decir que quien no te da lo que tú pides, podrá aportarte otras cosas igual de válidas y prácticas. Siempre pequé de exigente y cuadriculada, si una chica no cumple mis requisitos, la borro automáticamente de la lista. Por supuesto que antes valoro sus virtudes, doy vueltas sin parar, me retuerzo las neuronas, pruebo, lo intento por activa y pasiva y trato de autoconvencerme de que si no me da A me dará B, C ó D para compensarlo. Pero la conclusión es casi siempre la misma: no funcionará.

Tengo versiones para todos los gustos, aquellas que auguran un futuro poco prometedor y las que albergan un mínimo de esperanza. Pero nadie se atreve a afirmar, confirmar y ratificar que ese tipo de proyectos consiguen salir adelante. Los que me hacen despertar y los que prefieren que duerma soñando con angelitos fantasmas, los que lo ven claro "acaba ya con todo esto", los que no se calientan la cabeza "vívelo, sin más" y los optimistas "lo bueno es lo que cuenta". Necesito una cuarta, una quinta y una sexta opción, algo más de margen, más posibilidades entre las que poder elegir.

No sé si son prejuicios hacia todo lo que no se ajusta a mi perfil, o simplemente, lo que no llena, no llena. No sé si tendría que bajar el listón y dar una oportunidad a lo que siempre estuvo fuera de mis esquemas o, sencillamente, dejar que nazca, crezca, se mantenga un rato y muera.

martes, 22 de septiembre de 2009

21 DE SEPTIEMBRE

Sabes que hoy tuve motivos para pensar en ti y querer abrazarte fuerte, y así te lo he hecho saber.

Quise estar a tu lado, antes de manera casi enfermiza, enamorada, engañada, rota; ahora de manera suave y cómplice. Siempre cerca, a pesar de tantos pueblos y ciudades de distancia, a pesar de los silencios y las ausencias sin explicación, de las niñas que se cruzan y los miedos.

Míranos. Lo nuestro está intacto. Es intocable, inquebrantable. Cuántas tempestades hemos soportado en los últimos años. Cuánto dolor. Cuánto amor.

Cuántas veces más me reiré echándote en cara todo el daño que me hiciste. Cuántas veces más te diré que fuiste tú quien me enseñó a amar y que jamás quise a nadie tanto como a ti.

Lo que nos une es magia de la de verdad y es de las cosas más bonitas que me han pasado en la vida.

Te quiero, petarda.

lunes, 14 de septiembre de 2009

OBJETIVOS Y DESEOS DE COSAS IMPOSIBLES

En medio de tanto caos emocional, tres cositas:

1.- Ya tengo el billete que me llevará a conquistar un nuevo continente.

2.- Creo que voy a estudiar otra carrera.

3.- Me encantaría pasar un día, con su respectiva noche, con Lisbeth Salander.

Regalazo pa quien dé con las respuestas de este minitest.

(Un poco de frescura en este pequeño infierno, por diossss)


Calle París - Tú Solo Tú

viernes, 11 de septiembre de 2009

TEORÍA SIN PRÁCTICA

El otro día le comentaba a mi camarada Gem:

"........... lo más curioso es que sé, a ciencia cierta, que las novias de mis ex-novias, amantes y amigas varias, podrían ser mis novias perfectamente, y nos iría hasta bien............".

Aparte de tener argumentos que afianzan mi teoría, es tan simple como seguir un razonamiento lógico y sencillo: buscamos a la llamada `persona de nuestra vida´siguiendo siempre el mismo patrón. No falla.

Por lo que patrón + patrón = mi teoría, que pasaré a desarrollar, si me apetece, en próximos capítulos.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

ME CANSO

Es escucharme y ponerse a llorar. Los papeles se invierten de la noche a la mañana. Yo, que tanto la eché de menos cuando no estaba o me dejaba por su novio, que le arrancaba las palabras de cariño a golpe de súplica, que tuve que tragar lo intragable, "aguantas porque te da la gana" (gran verdad), de repente me encuentro con una persona rota, indefensa, que se vuelve pequeñita, que pide cariño, que le aterroriza perderme, que escupe amor porque sí, que llora porque no sabe llevar una ausencia llevadera... me asusta esa dependencia que ni ella imaginaba padecer, me inquieta su voz, sus llantos y sus "te estás cansando de mí, ya no me quieres como antes".

No infrinjas esa tregua que nos habíamos dado. No me hagas sentir culpable. Soy la tercera, recuerda que no tengo que darte explicaciones ni que estoy obligada por contrato a regalarte las palabras que quieres escuchar en cada momento. Sin embargo, me siento en la jodida obligación de protegerte y cuidarte en la distancia. Al menos como amiga, no puedo hacer la vista gorda y dejar que te hundas. No debería ser mi problema, pero lo es. No me enseñes lo frágil que eres, no te enternezcas tanto, no saques el lado más sensible, no me hagas creer que ahora sí que me quieres de otra manera.

Porque yo también me ablando. Porque nunca entró en mis planes compartirme contigo. Y porque entonces no sabría qué hacer, si echarte o hacer que te quedaras. Porque si te quedas, sé que terminaría echándote. Y jamás dormiría tranquila porque mi conciencia terminaría aniquilándome.

Ahora estoy midiendo la dimensión del daño que podría hacerte. Es mayor del que podrías hacerme tú a mí. Y tú no te lo mereces. Tú no, precisamente.

Cuando no te siento, te quiero conmigo.
Cuando te siento, te quiero, pero sin mí.

lunes, 7 de septiembre de 2009

¡¡¡ MEJOR MAÑANA !!!

Quiero minivacaciones tranquilas. De las de tirarme en el sofá horas y más horas durmiendo, leyendo, escuchando el levante, con los móviles apagados y sin correo electrónico.

No puede ser que ya me esté agobiando. Mi cani llora y dice que me echa de menos. Es lo que suele pasar cuando tienes a alguien 24 horas al día pendiente de ti y baja un momento a la calle a comprar el pan. Los que estamos más acostumbrados a dar que a recibir tenemos la ventaja de no padecer tanto las separaciones temporales. Nada de lágrimas ni de dramones, que bastante sufrimos ya el día a día. Así que, quieras que no, es una pequeña tregua al corazón que pide respirar a gritos. Por su parte, la soldado invencible, esa increíble mujer que algún día perderé y que me arrepentiré de haber perdido, desde el otro lado del charco, me cuenta que tiene previsto aterrizar por las españas en unos días, y que, si estoy receptiva, le gustaría bajar a verme. Qué significa estar receptiva, por diosss???

A ver qué cojones hago yo con este panorama mujeril no provocado. Si tuviera diez años menos pues mira, lo mismo voy alternando y tal, pero casi que no me apetece nada de nada quebrarme la cabeza a estas alturas de la vida, digamos que me dejo llevar más por lo que quiero en cada momento, y punto. Y ahora, ni mi cabeza ni mi corazón dicen que me tire a ningún río, siempre es más inteligente tirar la caña en tierra firme.

Para que luego digan que no se puede confiar en mí, que si me gustan todas, que si no hago más que tontear con unas y con otras, que si mi harén, que si tengo el corazón demasiado grande... madre mía, pero si soy la más pava del lugar, si soy más simple que un tontooooo, si tengo suerte pa tó menos pa las mujere... desde luego, maldigo a las que salieron corriendo por creer que era una doñajuana de la vida... pobres ignorantes...

Apuff, ya me estoy aburriendo, así que os dejo con lo mejor de este post, la canción de Vega, que aunque en este vídeo canta como el culo (bueno, es que ella en directo siempre canta como el culo), a veces consigue hacerme olvidar los disgustos y dejarlos para mañana (por cierto, ¿sabéis que Vega compartió pupitre en la adolescencia con una amiga mía y según las malas lenguas tenía un poco fama de....................?????),

Jijiji, mejor mañana!!!

martes, 1 de septiembre de 2009

MALDITO FACEBOOK

Creo que voy a tener que empezar a poner un poco de orden en mi Facebook oficial. Miedo me da leer el muro de las lamentaciones cada día porque siempre me encuentro con sorpresas que, bien leídas, me dejan el alma al descubierto. Tengo que andarme con ojo, digamos que soy usuaria plenamente activa del face y tengo la suerte o la desgracia de ser recordada prácticamente a diario por algún que otro ser imprudente, vacilante o misterioso.

Las que van de listas dejan mensajes con doble sentido a ver qué sacan, las que "saben" se mean de la risa y echan leña al fuego, las que no se huelen nada se empeñan en liarme con unas y con otras en plan broma, total, como siempre estamos de broma, grrrr, las que me buscan me encuentran, la provocadora no deja de provocar, a mí y a las demás, las que saben leer entre líneas me hablan en clave, las prudentes compensan tanto alboroto con discreción, las graciosillas son eso, graciosillas, las inteligentes alimentan la emoción, las tocapelotas ponen celosas a las candidatas (vaya pollos me montan con este tema). La una me dice que por qué la otra me deja esos mensajes tan sugerentes. La otra no sabe que ando medio liá con la una y se hacen coleguitas para ponerme a parir. Madre mía, si supieran, si supieran!!

Cuando hoy he abierto el face, me he encontrao un diálogo-conversación entre dos de mis contactos: la una que piensa que con la otra tengo demasiado complicidad, la otra que intenta ganarse a pulso a mis agregados compañeros de trabajo y que por nada del mundo se imagina que la una... en fin. De repente, no sé a cuento de qué, mi parte trasera ha salido a debate y es curioso cómo se alían entre ellas para ponerme de vuelta y media sin llegar a imaginarse las historias que hay detrás y, entre tanto, aparece una de las inteligentes tocapelotas, que sale a defenderme a muerte y a dejarme por las nubes delante de mis detractoras, y claro, acto seguido, llamada de teléfono: qué pasa con tu amiga XXX, que se mete donde no la llaman, que deje de tocarme las narices, grrr, grrr, grrr, me pone celosa, joder.

Y no podemos olvidarnos, por supuesto, de los ausentes, de los que leen sin decir nada, de los que ni se atreven a opinar viendo tal percal, de los que se hacen los tontos y parece que no se enteran de ná pero lo saben tó, de los que callan y disimulan y sobre todo, ainsss, de los más sufridores, mi familia al completo. Ellos también ven publicada mi alma, me pregunto si se pasan el día con las manos en la cabeza y la boca abierta...

Creo que en los próximos días daré un respiro a mi Facebook, que también se merece vacaciones.


Me gusta esta canción. Y punto.

viernes, 28 de agosto de 2009

MÁS ALLÁ TAMBIÉN HAY VIDA

Llevo varios días comiendo peras y kiwis para desayunar y cenar. Peras y kiwis. Curioso. Nada me sacia.

Creo que empezó a cambiarme el humor cuando me imaginé los rizos rubios y escuché la risa de mi sobrino en algún lugar. Ya llega, por fin, cuánto tiempo esperando, qué emocionante los minutos previos a aquéllo que llevas deseando tanto.

Lo cierto es que no sé hasta qué punto me emociona la escapadita de mañana a las montañas. Se le ocurrió a ella tras aguantar un chaparrón de lágrimas de los que hacen época. Me vio tan hundida, tan frágil, tan perdida, que optó por invitarme a darme un respiro sin esperar un no por respuesta. Es la ventaja de saber a ciencia cierta que no habrá peros ni rechazos. Así sí se puede jugar. Supongo que voy descubriendo que no, que no, que no. No sé si porque lo mucho cansa o porque un día te das cuenta de que has tomado el camino equivocado, y que no, que no merece la pena agotar un gramo más de energía.

Que no.

Y empiezas a ver un pelín más allá, sólo un poco, pero suficiente como para no andar quemándote entre brasas que no existen y entre fuerzas sobrenaturales que empiezan a ser de lo más terrenal.

En qué momento lo especial deja de serlo. Cuándo se acaban las cosas. Qué sueñas una noche como para que al día siguiente recojas las migajas de una ilusión que creías real y que no es más que un espejismo creado a tu imagen y semejanza, pero que es mentira.

Tal vez, si miro hacia delante, este humor patético y esta pobre sonrisa cambien. Tal vez, si dejo de adornar emociones e inventarme el amor, empiece a ver la vida un poco más bonita.


(Esta noche, una canción tan triste como preciosa. Esta chica tiene algo...).


miércoles, 26 de agosto de 2009

O SIENTES AHORA ó NO SENTIRÁS NUNCA

Soy de las que piensan que cuando sientes algo, lo sientes a la primera. No a la segunda, a la tercera, al cabo de tres meses o cinco años. O sientes hoy, o no sientes mañana.

Si conoces bien a alguien (conocer bien a alguien no es sinónimo de la pava que te invita a una copa cualquier noche) y no percibes ese click dondequieraquesea en un determinado momento, es que no habrá clicks. No entiendo cuando me intentan explicar, siguiendo una lógica de lo más absurda, que "hoy no siento nada, pero quizás mañana...". Pamplinas.

Puede que me falle la racionalidad y que esa manía de dejarme llevar por la pasión desde el minuto uno no me haga entender que, por causas, circunstancias, situaciones, complicaciones o vetetúasaberqué, los sentimientos surgen en cualquier momento, son inesperados, fluyen, duermen siestas, van y vuelven, se marchan y se quedan, nacen, mueren y resucitan...

Si no he sentido ya, no sentiré nunca. A otra cosa mariposa.

Y si alguna vez sentí, ¿qué posibilidad hay de volver a sentir al doscientos por cien?

¿Y si uno cree que siente y después se da cuenta de que en realidad no siente ná?

Cuánta frustación, en cualquier caso.

Vaya mierda post. Vaya mierda terapia.

Me hubiera quedado mejor escribir sobre el partido de la copa de Europa de la selección femenina de hockey hierba que me he tragado entero y en diferido. Madre mía. Jamás había visto a tanta rubia española en tan poco espacio. No sabía que todas las rubias de España jugaran a hockey y encima estuvieran en la selección. Guau.

De los ciento ocho de hoy, dejo una canción que me gusta... qué tal te va, qué tal te fue, qué tal te ha ido, bla bla bla... Por cierto, un día de éstos publicaré un listado de vídeos que nunca debieron visionarse en ninguna tele del mundo mundial... son casi igual de patéticos que imaginarse a una portera de hockey uniformada invitándote a una copa...

viernes, 21 de agosto de 2009

APURANDO

Tengo mareos, dolores de cabeza y náuseas. La gripe X ya me dura dos semanas. Me encuentro débil y más sensible, apagada, confusa, desmotivada. No sé si lo físico influye en lo emocional o viceversa. Siempre me lo he preguntado y nunca lo he sabido. Puede que necesite ir por tercera vez al médico o que me largue unos días de vacaciones, porque ésa es otra, hace casi un año que no cojo vacaciones, creo que he apurado demasiado y la cabezonería se paga. Siempre apuro a pesar de conocer los riesgos. Llevo casi un mes con la luz del agua parpadeando en el coche y sigo haciendo kilómetros como si nada, eso sí, pienso que un día de éstos voy a explotar en mitad de la M-30. No es dejadez ni pereza, es simplemente, cabezonería absurda.

Hablando de vacaciones sin disfrutar, aún no sé cómo las quiero cuadrar. Me paso horas delante de un calendario de septiembre-octubre-noviembre dándole vueltas, al derecho y al revés, siempre esperando la inspiración que yo no tengo, como si de repente lo tuviera claro y me decidiera… pero no, tengo dos semanas que no sé dónde colocarlas y que estoy a expensas de unos y de otras y de tantos y de nadie, y no hay cosa que más rabia me dé que tomar decisiones en función de alguien/alguienes. Lo que digo, siempre apurando, esperando, soñando, cambiando, moviendo, organizando, cancelando… porque al final me como los mocos. Pero cuento con mi tierra, ésa que nunca me falla y a la que estoy loca por oler y pisar.

Intento actualizar con asiduidad para no perder la costumbre y escribir casi por inercia, aunque no tenga nada que decir, aunque sea un auténtico coñazo y se aburran hasta las piedras. Lo mismo me sirve para algo, lo mismo no, por probar.

Ayer mi psicóloga y yo hicimos repaso de sentimientos. Sentimientos hacia los nombres más pronunciados en mi último año y medio. Diferencias. Reacciones. Paranoias. Ternura. Amor. Líos. Complicaciones. Complicidad. Emociones. Si me da la picá, más detalles en próximos capítulos.



(De los cuarenta y ocho vídeos de hoy, dejo uno un tanto bolleril. Alguna vez ya comenté que me gusta ver cómo se hace fácil lo difícil y cómo se canta con fuerza y rebeldía ante un adiós).


miércoles, 19 de agosto de 2009

DIFERENCIAS CULTURALES

¿Diferencias culturales?

Puede ser, aunque pensaba que sabías leerme entre líneas, y que, como comprobaste, no anoto todo en mi agenda, y no recuerdo todas las fechas, ni todas las palabras, ni todas las intenciones. Odio cuando te crees con derecho a subestimar mis argumentos, me tiembla hasta la voz, porque sé que en esos terrenos siempre pierdo, porque me haces sentir tan pequeñita, tan vulnerable que no encuentro la forma para que no saques las cosas fuera de contexto y entiendas que los malos entendidos también existen.

Y si tengo que traducirte cada una de mis frases y mis silencios y mis ausencias y mis indecisiones es porque no me conoces tanto como yo pensaba.

Me toca los cojones y mucho, que te pongas así. No sé por qué tienes esa estúpida capacidad para tumbarme y no dejarme indiferente. Y lo peor de todo es que todavía me apetece pedirte que vuelvas pronto, que te descabrees y alegres el contestador de mi móvil.

PD: Diferencias culturales... lo pensaré. Lo mismo es que sólo pueden entenderme las andaluzas...


(De los ciento cuarenta y cuatro vídeos del canal 40 latino de hoy, me quedo con éste: aquellos maravillosos años, días de mujeres, vino y rosas. Quién volviera diez años atrás...)

martes, 18 de agosto de 2009

¿A QUÉ ESTAMOS JUGANDO?

Lo más ‘bonito’ que me han dicho en las últimas 24 horas:

- El problema no es que esté con otra persona, el problema es que estoy enamorada de esa otra persona (sabía que estabas medio colgá de él, pero jamás hubiera imaginado que llegaras a ese punto).

- Te quiero mucho, pero no estoy enamorada de ti (vale, tampoco lo pretendo, porque yo tampoco lo estoy, pero duele escucharlo, dueleeeee, es un golpe bajo).

- Quise apostar por ti hace un tiempo pero ahora no lo haría (me acabo de enterar de que alguna vez quisiste algo más, ¿qué yo me negué por miedo? Valiente excusa mala te di).

- Te pedí que te vinieras de vacaciones conmigo y tú no quisiste, ahora no quiero yo (pues no, no quería y ahora sí quiero y ahora tú no quieres y ahora me jodo y punto).

Me gusta su sinceridad, aunque sean puñales que me va clavando a medida que va hablando. Es tan transparente, tan simple, tan sin rodeos y sin dobleces que mata. Me habla sin dramas, como quien habla del tiempo o de berenjenas rebozadas. Me mira a los ojos y me lo suelta, sin más. No sabe ocultar lo que siente y lo que no siente.

Me hundo y me intuye y me viene a buscar corriendo, y hablamos y reímos, y le enseño fotos, y me pregunta cómo son mi ex, y me pide que le hable de una y de otra y me dice que por qué me doy tanto, bla bla bla… creo que poca gente puede entender mi filosofía de vida, la verdad.

Y volvemos al tema… que si él, que si yo, que si lo siente, que si no siente, que ojalá pudiera sentir, que ojalá dejara de sentir, que si él, que si yo, que se está volviendo loca… y me llora, y me abraza y me besa y cada vez se me va metiendo más en el corazón, y cada vez me va ganando más, y cada vez me va doliendo más, y cada vez quiero más sin quererlo… el dilema de no saber qué siento ni qué quiero me hace trizas en sus brazos, que son mi salvación y mi infierno.

Ella no apuesta por mí, pero es que… yo tampoco apostaría por ella. Entonces, ¿a qué coño estamos jugando? ¿Por qué duele? ¿Cuál es la realidad? ¿Qué cojones me pasa? ¿Por qué no aparece pero ya una buenorra que me quite todas las penas?



Hoy dejo este vídeo de Laura Pausini, por nada en especial, es que soy adicta al canal 40 latino y de los cuatrocientos cincuenta y siete que me he tragado hoy, éste es el que más me ha llegado (muy en la línea de Laurita cantando entre precipicios, mares, océanos y paisajes verdes con los brazos en cruz y con un viento que despeina… ya quisiera yo salir volando…)


domingo, 16 de agosto de 2009

ODIO EL AMOR

Estoy rodeada de mocos y kleenex, de tanto sonarme, de tanto llorar. Es una de esas noches en las que por nada del mundo hubiera querido estar sola. Me hubiera agarrado como clavo ardiendo a cualquier abrazo vacío. He elegido “Mi vida sin mí” para descargar, para reencontrarme y buscar entre tanta tristeza aquello que tanto necesito y que no tengo, y que no llega.

Me estoy acordando de toda esa gente a la que tanto quise y quiero, por la que alguna vez hubiera dado la vida para compartir la mía. Incluso de aquellas que pasaron sin pena ni gloria ¿acaso dejarlas marchar fue un error? Esos otros amores por los que fui toda pasión, que vinieron un rato y se marcharon, que durmieron conmigo y me llenaron para vaciarme después, dejándome un sabor agridulce, una mezcla de magia, felicidad y ternura, porque todo lo que guardo en el corazón sigue vivo, a pesar de las heridas. A veces me canso de vivir de recuerdos, de apartarme de la realidad y soñar despierta pensando que algún día alguien, cualquiera, tocará mi puerta y me ofrecerá su vida entera, tal y como yo lo habría hecho con ellas.

Pero sola, se me vienen a la cabeza aquellas historias de amor que no pudieron ser, bien porque ellas no arriesgaron, bien porque yo no las supe querer. Se me vienen instantes maravillosos, los mejores de mi vida, aquellos que siempre esperas revivir con cualquier otra persona que te haga sentir que no estás muerta, que todavía tienes capacidad para ser feliz.

Besos, canciones, paisajes. La piel que desearías acariciar toda la vida, la sonrisa con la que te gustaría despertar cada mañana, el saber que volverá de trabajar deseando verte, contarte, abrazarte.

El amor. Lo que más necesito, lo que no tengo. Ese amor en el que creo a días y a ratos, el que es sinónimo de felicidad, de miedo, de entrega, de dolor. El amor, el que me da la vida.

¿Por qué me sobra amor para dar y me falta a quien regalárselo?

Como dice la protagonista de la película, me gustaría que alguien se enamorara de mí, mejor dicho, que alguien de quien estuviera enamorada se enamorase de mí. Me entregara su tiempo, su alegría, su dolor. Me pensara a todas horas. Me necesitara. Me cuidara, me protegiera. Me diera su alma. Que me cantara canciones y me escribiera poemas de amor. Que hablara mi idioma. Que me llamara sólo para saludarme y para decirme que me echa de menos. Que me dedicara su tiempo, que me haga sentir especial, casi imprescindible. Que me dijera cada día que me quiere, que me arropara en las noches de invierno, que me dijera lo feliz que es conmigo. Que entendiera el amor de la misma forma que yo.

Todas esas grandes y pequeñas cosas. Las mismas por las que yo me desviviría.

miércoles, 12 de agosto de 2009

¿¿¡¡POR QUÉ COÑO TE ACUESTAS CON UNA TÍA QUE NO TE GUSTA!!??

Me preguntaste a voz en grito en mitad de aquel avión americano y azafatas simpatiquísimas de la muerte. Increíble, tripulación y pasaje dejaron sus bandejas de comida exclusivamente para mirar a la bollera de turno (o sea, a mí). Cabrona, nunca había deseado tanto que me tragara la tierra, o el aire, en este caso.

Ya me vengaré riéndome de ti y recordándote cómo te meabas, literalmente, en el sofá (a dios gracias que era tuyo) mientras sudaba como una perra y me destrozaba los brazos soltando toneladas de ansiedad. Ya te retaré, cobarde. Ya mejoraré mi revés y te dejaré con la boca abierta con mi approach, qué coño. Menos excusas y más bates pa la próxima.

Casi me convences con esa teoría de mierda. A pesar de no haber pronunciado ni media palabra generosa de ella en toda la noche, tiene que haber algo, por pequeño que sea. A ver, desde cuándo me meto en la cama con cualquiera, con lo sentimentalota que soy. Desde cuándo duelen las cosas si no se sienten. Podría ser un pequeño ataque de rabia, un golpe a mi ego por no conseguir lo que quiero. He negado y renegado de cualquier sentimiento hacia ella, pero hemos descartado la pregunta que nunca me hubiera hecho: ¿y si realmente me gustara? He aquí el dilema.

¿Se pierde el tiempo por perder? ¿Se cabrea automáticamente el alma cuando ella se marcha de mi lado? ¿Lloro por inercia cuando me besa? ¿Se fuerza pasarme horas a su lado sin poder dejar de tocarle? ¿Se fingen los abrazos? ¿Se aguantan los rechazos por aburrimiento? ¿Es raro soñar? ¿Es un pasatiempo divertido compartirla con su novio?

Como decíamos, por qué me empeño en rechazar lo bueno, lo admirable, lo seguro y reemplazarlo por lo pobre, lo inestable, lo difícil… qué es lo que me atrae realmente, ¿las personas o los retos imposibles? Puedes encabronarte, perseguir lo que te propongas hasta que lo consigas y después tirarlo a la basura, pero, ¿y si no fuera así? ¿Y si no busco contenedores ni estanterías para ampliar mi catálogo de trofeos? ¿No crees que pueda existir una remota posibilidad de que la quiera?

Yo no. Pero a veces te juro que lo dudo.

Y esas dudas a veces me hacen pupa.

Hoy fue mi día de suerte y me acompañó al médico. Ella soportó mis delirios febriles y yo soporté y capeé su día absurdo y las tres llamadas de su querido. Lo de aguantar los jiji jaja, vale, anda venga, ahora nos vemos es algo que escuece. Lo de sentir su beso de despedida sabiendo que diez minutos después estará besándole a él, es algo que mata.

Entonces, intentado rebatir tu teoría pedorra, ¿por qué pica? ¿por qué siento? ¿por qué sufro? ¿por qué la echo de menos? ¿por qué duele?

A ver si ahora tienes huevos de preguntarme por qué coño me acuesto con una tía que no me gusta. Te contesto igual: porque lo siento, y punto. Sin ir más allá, sin calcular, sin analizar, sin pensar. Y que salga el sol por Antequera (o por Leganés), que ya tendré tiempo y fuerzas para levantarme una y otra vez, pa variar.

Ya debatiremos también otros tantos temas: de espías que persiguen a psicópatas, de bipolaridad y otros trastornos psíquicos, de mi eterna soltería, de cómo el ser humano no es capaz de reconocer su carencia afectiva, de aparatitos que nos ayudan a dormir mejor, de tazas desaparecidas, de leche asturiana semidesnatada en el salón de la casa, de sectas y derivados, de masajes y luciérnagas, de viajes a Puta Cama, de las del norte, las del sur y las de más allá (o las del más allá), de pontonce y eaamímedaiguá… de la vida… siempre acompañadas de una buena pipa de la paz y de algún que otro golpe bajo con guante incluido.

Egggg que... vaya tela.

sábado, 1 de agosto de 2009

MELANCOLÍA

Así se titula la canción que dejo. Recién duchada y acompañada de una Coronita, poco predispuesta a comerme el mundo, pero qué coño, hay que salir, tomar el aire y desconectar, no me queda otra, aunque esta vez me cueste la misma vida. Si hago el esfuerzo es que todavía estoy viva, aunque me sienta muerta...

domingo, 19 de julio de 2009

LA OTRA

Todo empezó en una cena de trabajo. Se sentó a mi lado y no paró de tocarme la pierna, por debajo de la mesa, delante de mis jefes. La tensión sexual me obligó a darme al alcohol para suavizar los nervios. Una mezcla explosiva de licores varios que en dos asaltos me dejó fuera de combate. Tras echarlo todo en el baño, me sacó a rastras de un garito de famosillos casposos y pijos varios. Ya en la calle, me sentó en un banco, me echó una botella de agua por la cabeza y cargó con mi cuerpo, casi inerte, durante más de media hora, hasta llegar a su coche. Algo más consciente, nos sentamos en cualquier bordillo a comentar la jugada. Creo que hacía años que no me emborrachaba de aquella manera. Se estuvo riendo a mi costa durante un buen rato, recordándome tonterías que se suponía había dicho y hecho, confesándome lo payasa que soy cuando bebo (mucho más lo habitual). Después me abrazó y, tras quedarnos un rato abrazadas en silencio, me besó.

“Esto es un problema”- fueron mis palabras tras caer en la cuenta de lo que estaba haciendo. Y el paso de los días no ha hecho sino confirmar mis predicciones fusterianas.

La primera semana fue rápida y precipitada, la segunda rara y confusa, la tercera romántica y la cuarta desastrosa. Desastrosa porque hasta entonces había pasado por alto un pequeño detalle: soy la otra. La tercera, o sea, la última. Extraña tendencia la mía de ocupar siempre la tercera posición hasta para estos amoríos absurdos. Todo iba normal hasta que fui consciente de mi lugar en el ranking, hasta que sentí el click en mi cabeza y más adentro.

El pack incluía una compañera de trabajo con novio, inocencia pura, inexperiencia con mujeres, bondad, baja autoestima y muchas ganas de cambiar el rumbo de su vida. Y aparecí yo rompiendo esquemas, llenando sus carencias y dándole lo que el otro nunca le ofrecía. Su ánimo mejoró y su corazón se dividió. Yo tenía ganas de dar y ella se moría por recibir. Hasta que fue llegando el dilema, la mala conciencia, y la doble vida. Algo insostenible a largo plazo. Sobre todo para ella. Al fin y al cabo, yo pasaba por allí y no tenía otra cosa mejor que hacer. Creo que podría cerrar la puerta sin más, con total honestidad y sin dar explicaciones. La tercera en discordia siempre tiene derecho a elegir si quedarse o retirarse sin que le echen nada en cara. Sería fácil escudarme en excusas creíbles, marcharme por donde he venido sin más.

El problema es que no sé lo que quiero. Aunque con cierta molestia (o un poquito de dolor), acepto estar metida en este triángulo maldito, que, de alguna manera, es lo que hace que mantenga mi total libertad y siga renegando de cualquier compromiso moral con nadie. Posiblemente, en el caso que ella decidiera liarse la manta a la cabeza y abandonar su presente, mi reacción sería de absoluto rechazo. Por lo que, intuyo, no estoy, ni mucho menos, ante la sombra de lo que podría ser mi pareja ideal.

Así que ahora me pide tiempo, que es precisamente lo que yo necesito y no me atrevo a explicarle. Y, sin embargo, en medio de toda esta confusión, de querer pero no querer en realidad, a veces me siento triste y no acierto a saber qué es exactamente lo que hace que me acerque y me aleje constantemente, por qué subo y bajo, por qué un día me apetece y al siguiente salgo corriendo.

La única conclusión que saco, por rara que parezca, es que, por una vez, me alegro de ser la otra.

miércoles, 8 de julio de 2009

SIN NEURONAS PARA PONER UN TÍTULO NI ESCRIBIR UN POST DECENTES

No estoy.

O me cojo vacaciones de aquí a unos días o acabo conmigo.

La manía de echar todo el ser en horario laboral, de explotarme, de pasar todos los límites y agotar a cada una de mis neuronas. Algo falla. La manía de suplir la preocupación por una disciplina exigente, sorprendente. La manía de refugiarme en el trabajo, volcando en unas horas la energía que suelo derrochar en una semana.

Iba a hablar de esas extrañas mujeres que, un día, sin saber cómo, deciden, a cuento de nada, lanzarse al precipicio, dañando su salud y la de los de su alrededor. Pero no me queda ni una sola fuerza para pensar y menos para escribir sobre lo que pienso, así que lo dejaremos para otro capítulo.

No pensaba que iba a terminar hablando de mi extremo estado de agotamiento físico. Jamás creí que terminaría en la cama a las tres de la mañana rodeada de informes (que no de mujeres, como debería ser) y no soñando con buenorras o angelitos sino con clientes.

Post sin fuste, que diría mi madre. Sólo quería hacer un pequeño acto de presencia.

Un poco de aire fresco, por favor.

jueves, 18 de junio de 2009

INSOMNIO

No puedo dormir... llevo más de dos horas dando vueltas en la cama y no hay manera de pegar ojo. Así llevo toda la semana, durmiendo nada, madrugando, rindiendo a tope en el trabajo para luego caer rendida y aún así no logro conciliar el sueño. Cuanto menos preocupaciones, menos capacidad para descansar. Quiero agobios, quiero problemas, quiero tensiones, quiero quebraderos de cabeza!!! Quiero dormir, por diosssss!!! Cuanto más tranquila, más intraquila. Hace nada, ya en la cama con un ojo abierto y otro cerrado, mis exámenes de conciencia se quedaban a la mitad, los balances sin acabar, los miedos sin enfrentar. Ahora, que se puede decir que reina la calma, mis ejercicios espirituales nocturnos duran una eternidad, no repaso los días sino los minutos, mis análisis se han vuelto exhaustivos, me siento en la obligación de terminar los deberes, que tienen que rozar la perfección. Pienso en las tareas realizadas, en lo que dejo pendiente. Intento sentir a mis niñas favoritas en la imaginación para no olvidar y no anclarme en simples recuerdos, las atraigo hacia mí con todas mis fuerzas para que no se marchen de mi alma. Me precipito en pensar qué pasará mañana, cuando me levante, en el metro, en el trabajo, tomando algo, de vuelta a casa. Fantaseo con ilusiones que jamás creeré rotas ni apagadas.

Y así pasan las noches, suaves, con la ventana abierta, frescas, puras. Y resulta que mi única preocupación es no poder dormir.

¿Acaso algo se me remueve por dentro y no soy consciente? ¿Acaso me gusta sufrir y en el momento que dejo de hacerlo me vuelvo una neurótica? ¿Acaso tengo angustia por algo que ni yo misma puedo percibir? ¿Acaso no sé vivir sin un ápice de dolor?

Y como el cuerpo me pide sur, allá que me voy. Tal vez en mi cama, la que tengo junto al mar, sí pueda reposar en paz, sin obligaciones, sin despertadores ni alertas.

Si mi alma descansa, ¿por qué mi cuerpo no responde al unísono? ¿Por qué no se agota?

¿Será que me siento viva?

sábado, 13 de junio de 2009

MUJERES, O DE CÓMO SER UN MELÓN BOLLO

Es verdad, más de cien veces al día.

En las más de doce horas que paso fuera de casa puedo cruzarme con más de mil personas. Pongamos que quinientas son mujeres. Pongamos que veintinco están de muy buen ver, otras veintinco tienen su punto, otras veinticino se presumen entendedoras de la vida y otras veinticinco leen libros no poco interesantes. Total, cien al día (vale, contamos con mi vena andaluza y mi tendencia a la exageración).

Esta teoría propia no obedece a mi pasión por las mujeres sino a mi capacidad de observación. Situación: trayecto de casa al trabajo - metro, escaleras mecánicas parriba y pabajo, espera en el andén, entrada al metro. Primero visualizo asiento libre y después voy a lo secundario: prismático en mano, giro de 360 grados, fotografía mental a mis víctimas de viaje, búsqueda de esa primera mirada que denote interés o desinterés. Si el interés no es mutuo me zambullo en mi lectura; si la niña en cuestión me pone de los nervios en el mejor de los sentidos me quedo tonta mirándola con todo el descaro del mundo; si estoy leyendo y me da la sensación de que me están psicoanalizando alzo la vista y empieza la batalla de a ver quién es la parda que aguanta más. Trayecto del trabajo a casa y vuelta a empezar.

Mi capacidad de observación...

Al final voy a tener que darle la razón a mi camarada Gem, que dice que si me gustan todas, que si cada día le vengo con una nueva, que si le haga un esquema, que si perdió la cuenta… sí, mujeres que me encantan pero que no significan relativamente nada. Porque en realidad, fiel a mis principios y a mis mujeres de verdad, guardo celosamente ese pequeño listado de mis favoritas, las que me hacen gastar mi tiempo de manera deliciosa, las que tienen el don para hacer que me pierda y me encuentre, y me vuelva a perder.

Pero yo me defiendo de las críticas razonables con sólidos argumentos. Que me compré la tele grande para ver si la pelota tocaba línea o se iba fuera en los partidos de tenis y para distinguir el azul del verde en el rosco final de Pasapalabra, y no para deleitarme con mis buenorras en alta definición y full HD.... por diossss, hasta ahí podíamos llegar... si total, luego no me entero de nada… haciendo zapping ahí estaba ella, ELLA, mi Marta Etura, la primera de mi lista, la única que hace que no la escuche cuando habla porque sólo tengo ojos, babas y sentidos para mirarla y admirarla (por cierto, ya estoy tardando en ir a ver su última peli, 7 minutos, yo solita llenaría la sala de emoción, ains).

Eso sí, andaré con ojo en mi próxima salida nocturna de crápula y procuraré no simultanear sms a dos bandas, no vaya a ser que una de mis favoritas reciba un mensaje digno de primer capítulo de atracción fatal (esa fase ya la pasamos hace muuucho tiempo) y la compi de trabajo salte de la cama cuando lea algo así como que, a pesar de todo, siempre la querré tal y cual… vaya sustito que me llevé, por cierto… Es lo que tiene salir de parranda soltera, sin compromiso, sin presiones y con todas las libertades y posibilidades del mundo…

(Por cierto, pedazo de argentina buenorra que tengo de fondo, diossss, preveo que la tele grande no será una buena inversión y que acabará perjudicándome seriamente la salud. Amén).

lunes, 8 de junio de 2009

MÁS DE CIEN VECES AL DÍA

Todo comenzó con un inocente mensaje en mi facebook oficial: "no sé por qué, pero me pones nerviosa, no puedo mirarte a la cara". Después vinieron mis preguntas: "¿por qué te pongo nerviosa? ¿Tan mal te caigo? Me tienes manía, ¿verdad?". Y finalmente llegaron sus respuestas: "no es eso, todo lo contrario, es algo raro, no sé explicártelo ni sé si quiero explicártelo". Al día siguiente llegó la conversación por msn: "estoy asustada, no sé qué me pasa, tengo miedo, jamás me había ocurrido algo así, no creo que tenga que hablarte de esto, no debería, no puedo permitir que esto me influya, tengo un novio estupendo, unos esquemas, proyectos de futuro... se acabó la conversación, no quiero volver a tocar este tema".

Jamás hubiera imaginado que ella, simple compañera de fatigas laborales, tuviera un secreto que callar. Jamás de los jamases hubiera pensado que, desde hace tres meses, la chica que no me miraba a la cara y que rehuía hablar conmigo tuviera motivos de fuerza mayor para no hacerlo. Porque, afortunada o desgraciadamente, yo nunca me entero de nada.

Desde entonces la relación de trabajo pasó a ser personal. Risas, payasadas, complicidad, tonteo, algún abrazo clandestino. De fondo los comentarios de la gente, curiosos, impacientes, extrañados, sorprendidos. De la noche a la mañana. ¿Qué capítulo nos hemos perdido? - se preguntará más de uno.

La pregunta del millón. No, no me gusta. Nunca me hubiera fijado en alguien como ella, de hecho nunca me fijé. Ella no me gusta, pero sí me satisface esa cercanía, ese saber que pones a alguien nervioso, ese juego absurdo que no llegará a ninguna parte y en el que, sin duda, yo no sería la perdedora. Un juego con arma de doble filo, con dos posibles consecuencias: o seguir descolocándola hasta que el cuerpo y la cabeza le aguanten o empezar a decepcionarla a medida que me vaya conociendo. Me siento egoísta si la busco sin querer encontrarla, si la provoco, si tiro a dar. ¿A quién no le gusta gustar? Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Mientras tanto, revoloteo entre sus papeles, nos dejamos mensajes en el correo de trabajo, me llama minutos después de marcharse, quiere que nos veamos un sábado por la tarde... Parece que el juego no deja de ser divertido. Sin embargo, después de un par de semanas sin mencionar el famoso tema, le pregunto: "con respecto a aquello que me contaste... te sigue preocupando?". No se puede ser más rotunda: "No, tengo otras cosas más importantes de las que preocuparme. Además, tengo muy clara mi sexualidad y contigo... me llevo bien, nada más. Y no quiero hablar más de este tema". En fin, yo sólo estaba preguntando... cómo se puede ser tan fría de repente, tan radical, tan abrupta. ¿Qué se le puede pasar por la cabeza a alguien que ayer te estaba llamando 6 ó 7 veces y al día siguiente te trata como si no te conociera de nada?.

Las mujeres no podemos ser más retorcidas, más complicadas, más cobardes, más desagradables. Qué va.

Tengo que reconocer que me ha molestado su reacción. Que me sirva de lección, ya no pondré tanto empeño en gustarle para saciar mi autoestima y mi ego. No sé qué pensar. Puede que haya salido pitando acojonada de la vida y haya decidido apartar completamente ese algo que no le había pasado nunca, ese algo desconocido que a estas alturas de la vida puede perjudicar su salud mental y la de los que la rodean o puede que, simplemente, se haya llevado un pequeño susto emocional que ya pasó. A mí me haría un gran favor cortando por lo sano antes de que la bola se hiciera más grande y empiece a rodar sin control por su parcela afectiva.

Lo malo es que mañana le veré el careto, y pasado, y al otro, y al otro... y aunque la pelota siempre está en mi tejado, no querría que se me fuera de las manos.

(Nota mental: me pregunta, con toda la inocencia del mundo, si alguna vez me he fijado en una persona del mismo sexo. No puedo evitar reirme, casi a carcajadas pero con el poco disimulo que soy capaz de mostrar. Claro que sí - le contesto, y me quedo con las ganas de terminar la frase: alguna vez no, más de cien veces al día).

lunes, 1 de junio de 2009

DE TANTO QUEDARTE A TANTO QUE DARTE

Pocas veces se me viene Leo a la cabeza. Me cuentan que sonríe, que parece feliz, que alguien la recoge cuando sale de trabajar. No duele verla en mis fotos, tampoco las pego en la pared para llorarle o tirarle dardos. La saludaría si me la cruzara por la calle sin detenerme demasiado, la miraría a los ojos sin expresarle nada.

Me costó la vida superarlo, la vida.

Supe disfrutar de esa extraña felicidad que se siente cuando has logrado quitarte el lastre más pesado y, paradójicamente, crees que eres la persona más desgraciada del planeta. Esa mezcla de tristeza y libertad termina siendo deliciosa.

Y sin embargo, lejos de pensar que algo se me remueve por dentro y que es todavía el rencor el que me hace hablar de ella a estas alturas, no puedo evitar descolocarme cuando alguien pronuncia su nombre o se refiere a ella. La conclusión es evidente: náuseas, sólo siento náuseas. Creo que ni siquiera se merece que sienta náuseas, prefiero un millón de veces la indiferencia más absoluta.

Cambié de blog al mismo tiempo que de estado civil, y lo primero que escribí fue alguna frase absurda que nunca publiqué y que, de alguna manera, inspiró el link de mi página (que quede claro que fue Nena Daconte la que me plagió, no yo a ella). Si la saco hoy es, precisamente, para vomitar lo que aún sigue dentro, si es que queda algún resquicio de algo, y sobre todo, para no volver a tener náuseas nunca más.

"De tanto quedarte te quedaste con todo,
de tanto quedarte me quedé sin nada,
de tanto quedarte así nos quedamos,

y ahora...


ahora que te vas me quedo con todo,
ahora que me voy te quedas sin nada,
ahora, por fin, sin ti, vuelvo a ser yo,libre, al fin.

Ahora que no estás...
tengo tanto que dar,
tengo tanto que contar,
tengo tanto amor... "

En más de un año de relación, Leo y yo nunca tuvimos canción, ni ciudad, ni restaurante, ni película, ni demás mariconadas que suelen tener las parejas cuando se supone que están enamoradas hasta las trancas. Yo, sin embargo, desde meses antes de romper, sí tenía una canción para ella:



domingo, 17 de mayo de 2009

(SIN TÍTULO)

Tengo la sensación de que me están tomando el pelo.

Y que no me quiero enterar.

Qué extraño bajón.

Pero mañana será otro día y será volver a empezar, como cada día.

Porque prefiero empezar los hoys que prolongar los ayeres.

Últimamente tiendo a tener náuseas cuando evoco algunos recuerdos.

Es tan justo como injusto.

Pero me consuela pensar que mañana será otro día... y vuelta a empezar.

lunes, 11 de mayo de 2009

ESTAMOS JODIDOS

- Comemos juntos.

- Eso me da… TERROR (con cara de pánico)

Este casi absurdo diálogo entre Javier Bardem y Rebecca Hall (impresionante, por cierto, la añado a mi lista de ‘Mujeres con las que siempre soñaré’) en la no menos absurda película “Vicky Cristina Barcelona” es lo que único que durante hora y media me ha hecho padecer. Historias tan surrealistas como seguramente reales: la soledad del conquistador, la pareja aparentemente perfecta en la que ella no es ni muchísimo menos feliz, la ‘desgraciá’ con mala suerte que se convierte en chica fácil a falta de encontrar el hombre adecuado, los enamorados que no pueden estar juntos porque se llevan a matar, el matrimonio que no se quiere pero siguen juntos tanto por costumbre como por miedo, el amor entre tres personas que equilibra y da solidez a un incomprensible triángulo escaleno…

¿Moraleja? Que hagas lo que hagas y sientas como sientas, siempre terminas sufriendo. Que si no es por una cosa, es por otra. Que si no es porque estás solo, es porque no eres feliz con tu compañero. Que si no es porque dos no es suficiente, es porque tres son multitud. Que si no es porque estás ahogado en la rutina, es porque arriesgas demasiado. Que si no es porque eres un cobarde y miras la vida pasar sin hacer nada, es porque juegas con fuego y acabas quemándote vivo. Que si no es porque no vives el presente, es porque apuestas tanto que pierdes más que ganas.

Y así, sucesivamente.

Que tomes el camino que tomes, estás jodido.

Por eso, yo cogería siempre la segunda opción. Porque, aunque siempre me tope con el dolor y me parta el alma en mil pedazos, prefiero haberlo vivido, arriesgado, apostado, sentido. Porque querré enfrentarme a esa agonía a corazón abierto, con todas las consecuencias, de las que aprenderé y creceré. Jamás podría quedarme quieta y, lejos de esa filosofía de la comodidad y de lo predecible a la que se acoge como un clavo ardiendo gran parte de la humanidad, me niego a creer que así, más tarde o más temprano, la felicidad llamará a mi puerta. Porque podré arrepentirme de lo que no he hecho, pero jamás de lo que quise hacer e hice. Prefiero ese dulce caos al caos eterno, el que te atrapa en un laberinto sin salida.

Total, al fin y al cabo, terminamos enganchados al sufrimiento.

Decía Javi, y posteriormente subrayaba Pe, que “el amor más romántico es el inalcanzable”. Es tan mentira como verdad escuchar algo así. Es patético y suena a magia. Porque somos tan complicados, tan racionales como pasionales, tan tontos como listos, que la cabezota lo único que hace es plantar barreras a nuestros deseos, crear miedos, esconderse de los cambios, eliminar los sueños de un plumazo, aparcar espejismos, retar a las ilusiones, dar de lado a lo que se cuece en el corazón, alimentar el engaño, vivir en estado de pánico, pasar páginas en blanco como el que oye llover, huir de los riesgos, provocar desgana, buscar la plenitud en mentiras con patas largas, olvidar lo que pudo ser y no fue…

Qué manera más sutil de protegernos…

Pero entonces, ¿para qué y cuándo coño vivimos? ¿Por qué siempre nos empeñamos en no hacer lo que queremos con el corazón y hacer con la cabeza lo que nos va vaciando poco a poco? ¿Hay algún valiente que se atreva a vivir su vida viviéndola como le gustaría, sin más? Como dice la de Lanzarote “no te quedes aguardando a que pinte la ocasión, que la vida son dos trazos y un borrón”.

Si estamos jodidos igualmente… ¿por qué no disfrutar y mandar lo demás a la mierda?

Al final va a resultar que la peliculita de las narices va a tener más sentido de lo que pensaba.

P.D. (Tengo miedo de que el miedo te eche un pulso y pueda más. No te rindas, no te sientes a esperar…)

jueves, 7 de mayo de 2009

LO ÚNICO QUE TENGO

El levante sureño me sació regalándome una paz irreconocible, de la que hacía tiempo no percibían mis sentidos. Y hasta por una vez conseguí hacer caso a mi preciosa y maravillosa madre, que me calentó la cabeza tooooodo el fin de semana para que me cortara las greñas de gitana que me sobraban por todas partes (paradójicamente, si por ella fuera, iría rapada por la vida). Que si no estaba nada favorecida, que si vaya flequillo largo me había plantado, que si qué manera más triste de destrozarme la cara ($%@#&/ñññññ¿¿¿???)... Dicho y hecho, vuelta a Madrid y lavado de imagen y de alma.

Siguen las preocupaciones, las de siempre y las nuevas. Pero hay coraje para zampármelas con patatas y a golpe de humor inteligente. Me está gustando ser práctica: "es lo que hay", "me da igual", "esto no es nada, hay cosas peores", "ya pasará", filosofías baratísimas por no decir gratuitas, pero que, si se aplican bien, son las teorías más efectivas.

No se me va la vida por nada ni por nadie, y esto es algo que hacía mucho tiempo que no me pasaba, y que pienso disfrutar por encima de todas las cosas. No tengo prisa por descubrir el mundo, que para eso ya he sido demasiado impaciente y así me ha ido. No busco intensidades, subidas y bajadas de montaña rusa, pasión desenfrenada, sufrir por sufrir. Sí quiero mojarme a más no poder, sin sentido pero con cabeza, siendo consciente de las oportunidades, de que el tiempo pasa, sin pausa pero sin prisa, sin reparar lo más mínimo en pensar cómo y dónde amaneceré mañana. Creo que se llama vivir el presente. Lo único que tenemos. Ni pasado ni futuro, presente, lo que pasa y no vuelve, lo que puedo hacer ahora, lo que me apetece, lo que siento, todo lo que quiero. No perder más trenes (en sentido figurado y literal), no recostarme en el sofá si aún tengo cosas por hacer y por vivir.

Es tiempo de ser un poquito más egoísta, de quererme con locura y disfrutarme, de ser absolutamente yo y poseerme de esa libertad que tantas veces he dado de lado.

A quien le guste bien, y a quien no... que le den. No me preocupa lo más mínimo.

Porque es mi tiempo y mi vida y así las cosas, nada me importa más que yo.

Esa mezcla de calma y ganas, de reposo y prisa, de andar despacito y con buena letra, arrasando, recreándome en cada uno de los segundos que pasan.

Vivir el presente. Y mañana Dios dirá.

Va a ser que mi madre tiene razón y que voy a tener que cortarme las greñas más a menudo...

Y ahora, una de esas canciones que me sube el ánimo a las nubes.


Videos tu.tv

martes, 28 de abril de 2009

LIBERANDO TENSIONES

Hace viento en Madrid. Una pasada.

Es el momento de salir a la calle, quedarse quieta y caminar según sople el viento. A veces no hay nada mejor que dejarse llevar por la inercia, sin pensar más allá. Yo, que siempre me he preocupado excesivamente por todo, hasta por las más absolutas y absurdas tonterías. Tal vez sea una buena filosofía respirar sin pensar, vivir sin pensar, soñar sin pensar.

Será que por fin, después de algunos meses enclaustrada en esta ciudad, me voy un rato a los mares del sur a respirar de lo mío, de lo bueno, de lo que llena sin empalagar. Y es que, no hay nada que me haga más ilusión en este momento que irme a mi amada tierra. Tanta ilusión que los grandes problemas se vuelven pequeños, el cansancio apenas se percibe, la apatía se pierde de vista.

Diosss, cómo me gusta ser andaluza...

Se liberan algunas tensiones y aparecen otras más fáciles de sobrellevar. O son las mismas pero se ven de otra manera. Se apagan algunos miedos y vuelve la vida fácil.

Cómo es la mente, cómo puede llegar a complicar o facilitar. Cómo nos hace ganar o perder, sentir o no sentir, querer o no querer, morir o resucitar.

Es algo así como esta canción, cómo hacer fácil lo difícil, reír por/para no llorar, sacar lo positivo de lo más negativo, burlarse de los desastres cotidianos.

Cantar a carcajadas la letra más deprimente...



También cuenta que la cante Conchita, algo así como la segunda o la tercera de mi lista de "Mujeres con las que siempre soñaré" (próximamente en este blog).

jueves, 16 de abril de 2009

PAUSA

Estoy en apuros. STOP. Me he apartado a otro mundo. STOP. No soy persona. STOP. En esta dimensión no se puede respirar. STOP. Espero que todo vuelva a su cauce. STOP. Unos días más y ¿vendrá la calma?. STOP. No tengo palabras. STOP. Besos y abrazos. STOP.

jueves, 2 de abril de 2009

TIEMPO AL TIEMPO

Hacía tiempo que no me dedicaba un rato y una cerveza después de trabajar. Adoro los momentos rodeada de ruido y gente y tan llena de esa soledad buscada en la que se encuentra el silencio y la calma bajo nubes de humo y bullicio. Hacía tiempo, casi tanto como hacía que no escribía en la servilleta de cualquier bar:

“Que vuele el tiempo. Que me despierte en el mar. Que pueda abrazar a todos los que una vez dejé con la pretensión de no volver.

Que transcurra el tiempo muy lentamente. Que viva cada segundo como si fuera el último, que cuando los reviva me cuelgue la más dulce de las sonrisas y haga la maleta ilusionada, con lo aprendido, lo llorado y lo disfrutado. Que no me arrepienta de nada.

Que queme el tiempo, que mañana sepa que lo apuré al máximo, que en cada momento tomé la opción que quise, aunque no fuera la más adecuada. Que me abrasen los recuerdos y los conserve siempre, grabados a fuego en el corazón.

Que el tiempo sepa perdonarme los días perdidos y el agotamiento mental. Que me los guarde para más adelante. Que no me robe los trocitos de aire que dejé escapar ni la fuerza que no pude sacar.

Que me dé tiempo a ordenar mis pequeños caos. Que no me ate a nada y me oriente sin perderme entre tanta libertad. Que me cuide y me regañe.

Que el tiempo me ayude a ser feliz. Que me haga mirar atrás sin dolor y me advierta el futuro que siempre deseé, con el que siempre soñé”.

Porque estos días echo de menos todo aquello que no tengo. Porque no soporto echar de menos gratuitamente, con la rabia contenida y la lágrima fácil. Porque los últimos cambios no sé si están dando los frutos esperados y cualquier cosa que me afecta me hace mirar hacia otros horizontes.

Pero no, niña, aún no te saldrás con la tuya en ese extraño y persistente intento por convencerme. Porque tengo que ser paciente y esperar a que el cielo se nuble un poquito más para ver los claros. Aunque te reconozca que hoy me he muerto de ganas de tenerte siquiera un momento para decirte al oído que te quiero antes de que me hicieras callar con uno de esos besos que a día de hoy, seguramente, me seguirían volviendo loca. Y es que hoy, aunque no te lo diga, me moría por abrazarte.

viernes, 13 de marzo de 2009

EN MADRID TAMBIÉN SALE EL SOL

Hoy subí medio puntito... bueno, vale, un pelín más, pero sólo un poco más.

En Madrid también luce el sol, y de qué manera. Los días tienen más luz si la proyectamos desde dentro, si la creamos. Hasta los días más grises pueden tener la luz que nos da la vida, aunque haya gente que crea que es una cuestión territorial, que cuanto más al sur, más alegría ;-). Soy más partidaria de pensar que el clima de una ciudad lo inventa uno mismo según el estado anímico que presenta.

Esta mañana, una de mis ex, hoy día gran amiga, me ha recordado la intensidad con la que estoy acostumbrada a vivir los segundos. Tanta, que cuando no la tengo, cuando mi vida es aparentemente monótona y no hay demasiadas emociones que contar, me hundo en una apatía superior a mi capacidad para reaccionar y hacer balance de mis últimos años. Me dice, con toda la sinceridad del mundo, que siempre he hecho lo que me ha dado la gana en cada momento, que nunca me he quedado estancada, que no he perdido el tiempo. Que soy afortunada si miro a mi alrededor. Pero que, debido a esa falta de emoción, de motor y de intensidad me estoy creando un trauma inexistente del que estoy empeñada en no despegarme y no ver más allá. También hay que vivir esos momentos de reposo, de encuentro con uno mismo, que no es sinónimo de apatía - me dice con cariño.

Así que archivando sus palabras casi al pie de la letra he cogido el metro para llegar tarde a trabajar (esta vez la ocasión lo merecía) y entre parada y parada, por fin, termino un libro tan aburrido como yo últimamente, cuyo título delata mi espléndido estado de histeria y desánimo: "Chicas muertas". Justo en ese instante alzo la vista para controlar mi ruta y estaba en Esperanza, paradójica estación. Sonrío por fuera y me alegro de ser la última en llegar al trabajo.

De vuelta a casa me ilusiono comprando mi billetito para este finde y pienso lo delicioso que me resulta poder tirarme en el césped a orillas del Júcar y creer que soy la dueña del mundo, del mío al menos.

Por cierto, he visto la peli "Diario de una ninfómana", una patata como otra cualquiera, pero la actriz (Belén Fabras) me ha recordado ínfimamente, que no es poco, a la mujer de mi vidaaaaaa, o sea:



















Marta, te estoy esperandooo!!!


Y así acaba mi semana. Buen finde para todos. El mío, desde luego, promete.