martes, 20 de enero de 2009

...QUÉ CORTO FUE EL AMOR Y QUÉ LARGO EL OLVIDO...

10 de enero. La última vez que supe de ti.

Me has despertado, me has desvelado, me has hecho levantar de la cama cuando apenas me quedan unas horas de sueño, encender el ordenador y un cigarro y ponerme a escribir. ¡¿Desde cuándo tengo yo esas costumbres?! A mí no me levanta nadie a no ser que sea un caso de fuerza mayor. Y tú no eres fuerza mayor. No me da la gana. Estoy cabreada conmigo misma, cabreadísima.

Si algo no me ha gustado es tu insistencia para que esté bien. Si así te vas a quedar más tranquila, te lo diré veinte mil veces: estoy perfectísimamente. Si se trata de un ataque de egoísmo para arrancarte la culpa, te diré que estoy bien hasta que te canses. Si buscas consuelo en el simple hecho de escuchar esas dos palabras mágicas, te las regalo para siempre para no tener que repetírtelas. Pero, sinceramente, creo que tiene más mérito valorar el cariño y el esfuerzo con el que te trato de explicarte las cosas: tú no tienes culpa de nada, no te sientas mal, no tienes por qué sufrir porque seas consciente de mi dolor. Ha sido cosa de dos. Las dos quisimos entrar en el juego y quemarnos. Que yo haya salido más perjudicada es otra historia, que a mí me cueste más sobrellevarlo es mi problema. Porque no has tenido mala intención, porque siempre fuiste sincera, y eso es lo que cuenta. Porque lo único que hiciste fue dejarte llevar, independientemente de las consecuencias. Ésas ya las asumo yo, tú no tienes por qué cargar con ese peso. Punto.

Que sí, que después de todo, tú has retomado tu relación y yo me estoy pudriendo sola. Que antes tenía doscientos mensajes y horas de conversación al día. Que ahora no tengo nada y tú lo sigues teniendo. Que antes tenía cien mil palabras de amor y ahora escupes frialdad. Y tú sin embargo sigues teniendo a alguien a quien dedicarle versos y canciones. Que antes tenía ilusiones y se me han partido en mil pedazos. Y tú las sigues teniendo, pero ya no tienen mi olor. Que antes tenía planes y ahora vivo al día, mientras tú tienes argumentos sólidos para planificar tu vida a largo plazo. Que tus dudas se disipan y vuelves a reencontrarte. Que yo me he perdido un poco y a veces me doy cabezazos contra la pared sintiéndome la persona más imbécil del planeta.


Pero era con lo que contábamos. Era un pacto tácito, por eso me jode que le sigas dando vueltas. Porque es mi problema. Y tú no tienes nada que ver en esto. Has sido limpia y justa, con eso me basta. Por eso sigo poniéndome en tu lugar y te comprendo, y te apoyo, y te animo a que sigas trazando ese camino, el que te hace feliz. Y que, de alguna manera, siempre me tendrás para lo bueno y lo malo.

Vuelvo a la cama. Cualquiera se duerme ahora. Sigo cabreada. Pero no es asunto tuyo.

13 de enero. Conversación con una de mis camaradas.

No sé, no me encuentro bien, a estas alturas se me debería haber pasado, ¿no? ¿Pero cómo vas a estar bien? Es normal que te sientas así. Te han puteado. No, no. A mí nadie me ha puteado. Yo he hecho lo que he querido y me he metido hasta donde he querido, nadie me ha obligado. Ah, o sea, que aprovecha su momento de confusión para aprobar su asignatura pendiente y tener su aventurita para luego tirarte a la basura y tú lo ves normal… ¿cómo ibas a estar si no? Que no. Que yo sabía dónde me metía. Y todo el mundo tiene derecho a hacer lo que le dé la gana, en crisis o en no crisis. Hmmm, ahora que lo pienso, es una buena estrategia. En épocas de crisis, tirar de asignaturas pendientes… no está mal pensando, no… vamos, que de tonta no tiene un pelo. Que noooo, que ella sentía algo, al menos lo parecía. Anda tía, no flipes, qué va a sentir… estaba mal y aprovechó ese momento para echar un polvo, que nunca viene mal, y después volvió a su maravillosa vida, más reforzada y convencida, sin pensar el daño que te hacía… qué va a sentir, por dios, que parece que te has caído de un guindo. Que no, que lo sentía. Al menos ha sido honesta, prefiero quedarme con eso. Lo mismo es que no la dejaste ‘contenta’. Mira, ahí te voy a dar la razón. No estuve ni al treinta por ciento. Pero bueno, eso no es lo importante. ¿Ah no? ¿Y qué es lo importante en este tipo de historias? Mira, y ahora en serio, si quieres saber qué es lo verdaderamente importante… lo importante es que tú ya no estás en su vida, es que tú no has sido la elegida, es que tú no eres todo lo que te ha dicho, es que te ha rechazado, es que no te quiere a ti… y lo máximo a lo que puedes aspirar es a ser un buen recuerdo. Nada más. A ver si te lo metes en la cabeza. Además, es que no te entiendo, con lo que tú eres, que tardas cero coma dos en olvidarte de estos rollos pasajeros, ¿qué te ha dado con la niña esta?. No fue un rollo, fue más, fue especial, diferente. Fue… Anda, que te me estás volviendo mariquita… a estas alturas, no sé cómo te crees todo lo que te ha dicho. Abre los ojos y vuelve al mundo real, que estás ciega perdía y no te enteras de ná.

16 de enero. Le contaba a otra camarada:

“Estoy bien, pero no sé, siento que la pena la llevo por dentro y que no la puedo sacar. Raro en mí, porque ya sabes que tiendo a ser expresiva, a reírme o llorar según me salga. Pero no sé qué pasa esta vez, puedo hablar horas sobre lo mismo y sin embargo me cuesta arrancar este dolor que me embriaga de nostalgia, que no tanto de tristeza. Porque al fin y al cabo llevo el mismo ritmo, no me encuentro mal, se puede decir que estoy normal, y no sé por qué, de repente me sumo en una melancolía fuera de lo normal, la echo de menos, busco su olor, recuerdo su sabor, añoro sus besos, extraño sus caricias, sus ojos, su sonrisa. Pero de repente aterrizo y todo vuelve a su cauce, y soy capaz de continuar y seguir para delante como si nada, como si no la hubiera conocido nunca. Pero está siempre presente, a veces me molesta, otras me duele y otras me gusta. Siempre intento apartar lo que me angustia y sin embargo… a ella no puedo olvidarla.

Pasan los días y sigue ahí. Le deseo lo mejor y me alegro que sea feliz, aunque no sea conmigo. Al fin y al cabo ella no tiene la culpa, nadie tiene la culpa, no podría echarle nada en cara. Yo creo que en algún momento tuvo que sentir algo, si no, no me lo explico. Pero también creo que en época de crisis las cosas se confunden y ella confundió. No creo que fuera real. Supongo que a todos en tiempos de incertidumbre se nos va la cabeza, tiramos por otros derroteros y nos montamos una película que en realidad no existe. Pues sabes lo que te digo, que si a ella le ha servido para darse cuenta de lo que quiere, para despejar sus dudas, para retroceder y avanzar al mismo tiempo… si le ha servido para aclarar sentimientos y deseos, me alegro de haber contribuido en algo.

Aunque… qué putada para mí, ¿no? Que tenga que llegar yo para reforzar una relación, para que se dé cuenta de lo que busca, de lo que no quiere, de lo que ama… en fin, que me voy, que me estoy poniendo tonta, gilipollas y lo peor, triste. Y no quiero estar triste. Que bastante triste he estado ya. Que no, que no. Que se acabó. Que me voy. Que la echo de menos y no es habitual en mí en estas situaciones. Que mañana hablamos. Joder, su olor… Que nos vemos el lunes. Buff, qué me ha hecho. Que me voy, por millonésima vez. Apuff, mira que lo sabía. Llámame. ¿Por qué no me quiere? ¿Por qué no le gusto? Ala, venga, vete ya que es tarde. Tía… qué mal, snifffff, dame un abrazo, joder. Que me dice ahora mismo que vaya y voy con los ojos cerrados, que no puede ser, qué mosca me ha picado. Anda, arranca ya, que si no me veo llorándote en el hombro y no, por ahí sí que no paso. Pero si estoy bien, qué me pasa, voy a llamar a la psicóloga para que me alivie las penas. Lo dicho, que mañana hablamos. Diossss, no quiero dormir sola esta noche. En fin. Ala, hasta luego, Lucas.”

19 de enero. A solas conmigo.

Estos últimos días no levanto cabeza. Trabajo más para pensar menos. Quiero más, le suplico a mi jefe. Y cuando apenas me queda un rato libre me paro a racionalizar mis ideas y ordenarlas, me enfrento a tu mundo y a tus sueños. Me dejo caer en las garras de tu música, de tu paisaje, de tu olor, todo a la vez, para que el dolor se arranque de cuajo de dentro y no me torture a pequeñas dosis. Para sacarte del tirón, sin anestesia. Puede que así me escueza más ahora, pero mañana mis días serán más dulces, mis noches más suaves, mi soledad más llevadera. Para no pensar lo que fui y lo que soy, de cien a noventa, a ochenta, a sesenta, a treinta, a diez… Por eso tengo la ventana abierta, porque así se escapa el tiempo sin verte… el tiempo sin verte y tus besos, quizás el recuerdo más presente, más vivo y el más difícil de olvidar.

Lo siento, no puedo decirte que estoy bien, porque no lo estoy.

Ojalá me dieras una razón por la que no pudieras olvidarme jamás.

Ojalá creyera, por un solo momento, que alguna vez me quisiste.


15 comentarios:

Ezne dijo...

¿Que lágrima tengo que enjugar? porque sé, lo sé, que eres especial, distinta y mágica, no me gusta leerte triste, quiero arrancarte un millón de sonrisas, y no sé por donde empezar, porque tienes tanto que dar... y en algún momento, en algún punto, estará ELLA, la persona que te dará un TODO y nada a medias, porque se ve que eres generosa, hasta con las culpas.

Es verdad, las cosas se hacen entre dos, aunque haya honestidad, una siempre sale más perjudicada que la otra, pero eres generosa... y solo con eso ya dejas ver la gran persona que eres.

Así que, coge el mundo en tus manos, no creas, no es tan grande, sólo basta desearlo...

Y ven aquiii que te de ochocientos millones de abrazosssss y te haga un ratito la payasa, que te arranque esos millones de sonrisas que están esperando en tus labios!

Muaaaaaa
Un abrazo inmenso pequeñina!

lucía dijo...

Cuando leo tu blog siempre me sorprende que la tristeza pueda describirse de una forma tan bonita... es absolutamente paradógico... Creo, y hablo sin saber, que el hecho de que sepamos dónde nos metemos no quita culpa a la otra persona. Si ella es la "fuerte" en este caso no puede ser tan egoísta de buscarte cuando le apetece... si tanto le preocupa cómo estás que piense las cosas antes de hacerlas... y repito...hablo sin saber :( un abrazo!

Anónimo dijo...

Duele si, pero cortá por lo sano. Te va a costar no llamarla, o hablarle por msn, o lo q sea pero borrala de tu vida lo más q puedas. Xq no se hacen bien ninguna de las dos y lo que van a lograr es lasrimarse aún más. Fuerza desde la otra punta del mundo :)

Mónica dijo...

Duele, pero todo acaba pasando...
Lo sé...
Se te escapa de las manos,
pero al final logras encaminarte...

Un beso grande

SinRespiración dijo...

Estoy con Lucía, aunque es cosa de 2 y sabes en lo que te metes ella debería tener un poco de cuidado porque sabe que a ti te hace daño y la que sales perdiendo eres tú aunque seas consciente de ello, debes intentar pasar página, no saber de ella, eso te ayudara y en un tiempo, poco a poco empezarás a ver las cosas diferentes, dejarás de sentir la meláconlia y la tristeza, no intentes acelerar el proceso porque es peor, deja que pase el tiempo y manten distancias.

Un besazo enorme y ánimo!

PD. Date el gustazo de ir a un masaje de cacao, verás que durante ese tiempo no piensas y relaja un montón :)

eva dijo...

Sólo cuando te vuelvas a enamorar de alguien diferente empezarás a liberarte, mientras te encierres en "ese pasado" y en cuanto le podías haber dado y cuanto no te ha dejado seguirás sangrando.
Ánimo, ya se que no debe ser fácil (todas hemos pasado por desamores que nos han hecho sufrir), pero de todo se sale.
Un beso .

Jei dijo...

hacerse el tipo de preguntas de "por qué no me quiere?" o "por qué no le gusto?" sólo te causan más dolor. No sé, yo, por estabilidad emocional, no lo haría, aunque de vez en cuando seamos un poco "Calimeros" (no sé si me explico).
Ays, por qué será que nos enganchamos más a las relaciones difíciles o imposibles?
ánimo niña y un abrazo!

Paulana dijo...

Ufff cuánto dolor y amor al mismo tiempo, cuánta tristeza y belleza a la vez...

Sé fuerte porque aunque ahora duele saldrás adelante y el dolor desaparecerá.

Besos!

Djuna dijo...

Responsabilizarse de uno mismo es lo primero.
Suenas tú misma a la solución de tu tranquilidad.

Besos

Tom Baker dijo...

Aunque no te lo creas, tu blog me enseña y mucho más de lo que puedas llegar a pensar. Eres de las pocas personas que puede llegar a entenderme, y no olvides que también al contrario ;)

acoolgirl dijo...

Seguro que sí te recuerda... pero las cosas no han salido como creías, como te hubiera gustado... es una mierda, pero es así y sólo te queda dejar el tiempo correr y verás como todo va a mejor, estoy segura.

Un besitooo

soyborderline dijo...

Gracias por tu comentario, y anoto cual es tu punto débil .DD.
Prefiero los recuerdos al olvido, pero ten en cuenta que los recuerdos encadenan y la nostalgia ata. Y es mejor, vivir en libertad, porque vivir en el pasado, es vivir a medias.

Un saludo guapa!

Estefani dijo...

Estoy de acuerdo con Eva: un nuevo amor cura las heridas del penúltimo amor.
En las relaciones, cada persona buscamos una cosa y no siempre es fácil coincidir con lo que ofrecemos.
Mucho ánimo y un beso.

ELRAYAn dijo...

Para asumir las cosas no hace falta entenderlas. Los "por qué" suelen hacer más daño.

Sufre, llora, patalea, echa de menos, muerete de ganas de llamar, pasa por todo eso y no te evites ningún paso, si no tendrás pan para hoy y hambre para mañana. Lo tienes que pasar, pero debes salir de una espiral que nada aporta.

Nunca fuerces, da igual que aparezca o no otra persona, da igual todo eso. Empieza por recuperarte a tí misma.

UN BESAZO

simplementeyo dijo...

Guapa, te entiendo, pq estuve (y a veces estoy) así, pr me sentí mejor cuando tomé una decisión. Sé q es duro, pr lo mejor es q dejes de pensar en ella (me refiero a si esto le hace bien o mal) y pienses en ti, en curarte... AUnq haya sido clara, ella es la q tenía q haberselo pensado.. Y ahora debes pensar en ti, y para eso (al menos durante un tiempo) dejes cortar el contacto con ella. Es la única manera, al principio la echarás mucho de menos, pr luego poco a poco (si no caes, y no hablas con ella) la ansiedad irá bajando. Besos y perdona si te molesta mi consejo, es q no me gusta verte así.