viernes, 13 de marzo de 2009

EN MADRID TAMBIÉN SALE EL SOL

Hoy subí medio puntito... bueno, vale, un pelín más, pero sólo un poco más.

En Madrid también luce el sol, y de qué manera. Los días tienen más luz si la proyectamos desde dentro, si la creamos. Hasta los días más grises pueden tener la luz que nos da la vida, aunque haya gente que crea que es una cuestión territorial, que cuanto más al sur, más alegría ;-). Soy más partidaria de pensar que el clima de una ciudad lo inventa uno mismo según el estado anímico que presenta.

Esta mañana, una de mis ex, hoy día gran amiga, me ha recordado la intensidad con la que estoy acostumbrada a vivir los segundos. Tanta, que cuando no la tengo, cuando mi vida es aparentemente monótona y no hay demasiadas emociones que contar, me hundo en una apatía superior a mi capacidad para reaccionar y hacer balance de mis últimos años. Me dice, con toda la sinceridad del mundo, que siempre he hecho lo que me ha dado la gana en cada momento, que nunca me he quedado estancada, que no he perdido el tiempo. Que soy afortunada si miro a mi alrededor. Pero que, debido a esa falta de emoción, de motor y de intensidad me estoy creando un trauma inexistente del que estoy empeñada en no despegarme y no ver más allá. También hay que vivir esos momentos de reposo, de encuentro con uno mismo, que no es sinónimo de apatía - me dice con cariño.

Así que archivando sus palabras casi al pie de la letra he cogido el metro para llegar tarde a trabajar (esta vez la ocasión lo merecía) y entre parada y parada, por fin, termino un libro tan aburrido como yo últimamente, cuyo título delata mi espléndido estado de histeria y desánimo: "Chicas muertas". Justo en ese instante alzo la vista para controlar mi ruta y estaba en Esperanza, paradójica estación. Sonrío por fuera y me alegro de ser la última en llegar al trabajo.

De vuelta a casa me ilusiono comprando mi billetito para este finde y pienso lo delicioso que me resulta poder tirarme en el césped a orillas del Júcar y creer que soy la dueña del mundo, del mío al menos.

Por cierto, he visto la peli "Diario de una ninfómana", una patata como otra cualquiera, pero la actriz (Belén Fabras) me ha recordado ínfimamente, que no es poco, a la mujer de mi vidaaaaaa, o sea:



















Marta, te estoy esperandooo!!!


Y así acaba mi semana. Buen finde para todos. El mío, desde luego, promete.

miércoles, 11 de marzo de 2009

DESPUÉS DE LA CALMA SIEMPRE LLEGA LA TORMENTA

Me subo por las paredes. He llegado a las mil a casa. Cabreada. Exhausta. Descolocada. Estoy hasta arriba de trabajo. No llego ni haciendo tiempo extra. Hay movimientos raros. La tensión se palpa en el ambiente. Veo hipocresía, desmotivación. Después de lo que padecí en el otro trabajo, nada me puede afectar. Hasta que me afecte y explote mi cabeza. Como me salpique la mierda, me voy a pique. Para colmo, mi jefe me alegra la tarde anunciándome un curso de no sé qué chorrada durante tres sábados. Y mira tú por dónde, uno de esos fines de semana coincide con mi billete de avión. O me olvido del viaje o le echo cara al asunto. Optaré por lo segundo y que sea lo que dios quiera.

Además, otros tantos alegrones: he tenido pesadillas, llego tarde, añado otro disgusto a mi lista, me llama un ser desagradable, me suben el alquiler del piso, uno de mis compañeros se marcha, me cuentan que la factura de gas ha ascendido este mes a una cantidad impagable – ummm, ¿no se estará equivocando? – le pregunto ingenuamente al chico. Aún así, esta noche he puesto la calefacción a tope, total, de perdidos al río, peor es morirse de frío.

Qué otra cosa podía esperar después de un fin de semana desconectada de ese mundo oscuro del que no puedo apenas desprenderme, después de un par de días de calorcito y risas, de paz, de cariño, planes y mucha ilusión. Que los días al final se apagan, pesan y se enredan. Que el sol inverna en vez de echar breves siestas. Que la tormenta da treguas y amaina a cambio de volver a jodernos cuando menos lo necesitamos.

Y cómo sé lo asquerosamente estresada que voy a terminar la semana, ya he medio gestado un viajecito para este finde a cierta provincia vecina para despeñar toda la energía negativa que me rodea últimamente y respirar, respirar, respirar, morirme de tranquilidad. Admitiría acompañantes, pero no creo ni pretendo que haya nadie dispuesto a aguantar tooooda mi mala leche reconcentrada. En cualquier caso, se admiten, cómo no.

Sorry, no tengo neuronas para más inspiración.

miércoles, 4 de marzo de 2009

DE PENSAMIENTOS Y PUNTUACIONES

Mañana otro desalentador paseo por Serrano para arramplar con los kleenex y las chucherías de mi psicóloga. Me ha costado dios y ayuda rellenar los papelitos que me dio como tarea, a pesar de mi cansina apatía y mi invariable estado de ‘ni siento ni padezco’. Algo es algo.

Entre otros deberes, una nota que puntúe mi estado anímico y el pensamiento que prevalezca sobre los demás al final del día.

Empieza la terapia:

Miércoles 25/02: Si el trabajo antes me salvaba y me daba aire, ahora se ha vuelto contra mí. No llego a mis objetivos y eso me hace sentir la más inútil del lugar. Ya no sé si es un problema de autoexigencia. Detesto todo lo que me rodea. Me parece que el mundo es egoísta. Puntuación: 3,5.

Jueves 26/02: El trabajo me agota. Sigo sin llegar. Me molestan mis compañeros. Creo que murmuran de mí a mis espaldas. Le estoy cogiendo asco a todo. O me pasa algo emocionante que tire de mí, aunque sea a rastras, o me voy a volver loca de tanto vacío. Puntuación: 4,5.

Viernes 27/02: Necesito ordenar mis ideas, no sé lo que quiero ni lo que no quiero. No siento tristeza, sólo cansancio de dar vueltas sin adentrarme en ningún camino. Puedo aguantar varios días como éste, lo malo es que no sé cómo me levantaré mañana. Estoy decepcionada con el mundo, pero intento no reparar en ese pensamiento, por si me hace más daño del que estoy preparada para soportar. Puntuación: 5.

Sábado 28/02: Estar trabajando todo el día me ha permitido no estar sola. Me gusta el ruido de fondo, aunque sea molesto. He llorado con una peli, señal de que aún estoy viva. Me quedo en casa procurando estar tranquila, sé que si salgo esta noche no disfrutaré y no quiero desaparecer de repente y bajar la Gran Vía a moco tendido. Puntuación: 4,5.

Domingo 01/03: Soy frágil, vulnerable. Estoy asustada, sola en casa y retorciéndome de dolor en el suelo del pasillo. No reconozco estos síntomas. Los vómitos me alivian. Gracias a Dios. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan pequeñita, tan sola, tan absolutamente desprotegida. Me duele que la gente juzgue sin saber ni preguntar. Puntuación: 4.

Lunes 02/03: Puede que esté llegando a mi final de etapa en Madrid. Necesito un cambio de aires. Voy a darme un tiempo y si todo sigue igual me marcharé fuera. Mis expectativas hoy por hoy son nulas. ¿Y si me voy? No tengo nada que ganar ni que perder. Me paso el día pensando en volar, en aviones y desconexiones. De repente, en menos de tres minutos, casi por inercia, compro un billete que ni siquiera sé si voy a utilizar. Puntuación: 3,5.

Martes 03/03: Lo más inteligente es no posicionarse hasta no conocer las distintas versiones. Escuchar a la otra parte me ha hecho sentir algo mejor. A veces las personas nos sorprenden para bien y para mal. Me duele que me desplacen por pura cobardía. Me duelen los que hablan sin tener ni puñetera idea de nada, los que intentan sacarme a patadas información ajena, los que dicen quererme sin hechos, los que me provocan, los que se aferran a una vida llena de mentiras, los que reniegan de mí. Puntuación: 4,5.

Creo que hoy me saturé de pensamientos...

Miércoles 04/03: Quién sabe si mañana puede ser un gran día. Sólo espero pasar del 5.