domingo, 17 de mayo de 2009

(SIN TÍTULO)

Tengo la sensación de que me están tomando el pelo.

Y que no me quiero enterar.

Qué extraño bajón.

Pero mañana será otro día y será volver a empezar, como cada día.

Porque prefiero empezar los hoys que prolongar los ayeres.

Últimamente tiendo a tener náuseas cuando evoco algunos recuerdos.

Es tan justo como injusto.

Pero me consuela pensar que mañana será otro día... y vuelta a empezar.

lunes, 11 de mayo de 2009

ESTAMOS JODIDOS

- Comemos juntos.

- Eso me da… TERROR (con cara de pánico)

Este casi absurdo diálogo entre Javier Bardem y Rebecca Hall (impresionante, por cierto, la añado a mi lista de ‘Mujeres con las que siempre soñaré’) en la no menos absurda película “Vicky Cristina Barcelona” es lo que único que durante hora y media me ha hecho padecer. Historias tan surrealistas como seguramente reales: la soledad del conquistador, la pareja aparentemente perfecta en la que ella no es ni muchísimo menos feliz, la ‘desgraciá’ con mala suerte que se convierte en chica fácil a falta de encontrar el hombre adecuado, los enamorados que no pueden estar juntos porque se llevan a matar, el matrimonio que no se quiere pero siguen juntos tanto por costumbre como por miedo, el amor entre tres personas que equilibra y da solidez a un incomprensible triángulo escaleno…

¿Moraleja? Que hagas lo que hagas y sientas como sientas, siempre terminas sufriendo. Que si no es por una cosa, es por otra. Que si no es porque estás solo, es porque no eres feliz con tu compañero. Que si no es porque dos no es suficiente, es porque tres son multitud. Que si no es porque estás ahogado en la rutina, es porque arriesgas demasiado. Que si no es porque eres un cobarde y miras la vida pasar sin hacer nada, es porque juegas con fuego y acabas quemándote vivo. Que si no es porque no vives el presente, es porque apuestas tanto que pierdes más que ganas.

Y así, sucesivamente.

Que tomes el camino que tomes, estás jodido.

Por eso, yo cogería siempre la segunda opción. Porque, aunque siempre me tope con el dolor y me parta el alma en mil pedazos, prefiero haberlo vivido, arriesgado, apostado, sentido. Porque querré enfrentarme a esa agonía a corazón abierto, con todas las consecuencias, de las que aprenderé y creceré. Jamás podría quedarme quieta y, lejos de esa filosofía de la comodidad y de lo predecible a la que se acoge como un clavo ardiendo gran parte de la humanidad, me niego a creer que así, más tarde o más temprano, la felicidad llamará a mi puerta. Porque podré arrepentirme de lo que no he hecho, pero jamás de lo que quise hacer e hice. Prefiero ese dulce caos al caos eterno, el que te atrapa en un laberinto sin salida.

Total, al fin y al cabo, terminamos enganchados al sufrimiento.

Decía Javi, y posteriormente subrayaba Pe, que “el amor más romántico es el inalcanzable”. Es tan mentira como verdad escuchar algo así. Es patético y suena a magia. Porque somos tan complicados, tan racionales como pasionales, tan tontos como listos, que la cabezota lo único que hace es plantar barreras a nuestros deseos, crear miedos, esconderse de los cambios, eliminar los sueños de un plumazo, aparcar espejismos, retar a las ilusiones, dar de lado a lo que se cuece en el corazón, alimentar el engaño, vivir en estado de pánico, pasar páginas en blanco como el que oye llover, huir de los riesgos, provocar desgana, buscar la plenitud en mentiras con patas largas, olvidar lo que pudo ser y no fue…

Qué manera más sutil de protegernos…

Pero entonces, ¿para qué y cuándo coño vivimos? ¿Por qué siempre nos empeñamos en no hacer lo que queremos con el corazón y hacer con la cabeza lo que nos va vaciando poco a poco? ¿Hay algún valiente que se atreva a vivir su vida viviéndola como le gustaría, sin más? Como dice la de Lanzarote “no te quedes aguardando a que pinte la ocasión, que la vida son dos trazos y un borrón”.

Si estamos jodidos igualmente… ¿por qué no disfrutar y mandar lo demás a la mierda?

Al final va a resultar que la peliculita de las narices va a tener más sentido de lo que pensaba.

P.D. (Tengo miedo de que el miedo te eche un pulso y pueda más. No te rindas, no te sientes a esperar…)

jueves, 7 de mayo de 2009

LO ÚNICO QUE TENGO

El levante sureño me sació regalándome una paz irreconocible, de la que hacía tiempo no percibían mis sentidos. Y hasta por una vez conseguí hacer caso a mi preciosa y maravillosa madre, que me calentó la cabeza tooooodo el fin de semana para que me cortara las greñas de gitana que me sobraban por todas partes (paradójicamente, si por ella fuera, iría rapada por la vida). Que si no estaba nada favorecida, que si vaya flequillo largo me había plantado, que si qué manera más triste de destrozarme la cara ($%@#&/ñññññ¿¿¿???)... Dicho y hecho, vuelta a Madrid y lavado de imagen y de alma.

Siguen las preocupaciones, las de siempre y las nuevas. Pero hay coraje para zampármelas con patatas y a golpe de humor inteligente. Me está gustando ser práctica: "es lo que hay", "me da igual", "esto no es nada, hay cosas peores", "ya pasará", filosofías baratísimas por no decir gratuitas, pero que, si se aplican bien, son las teorías más efectivas.

No se me va la vida por nada ni por nadie, y esto es algo que hacía mucho tiempo que no me pasaba, y que pienso disfrutar por encima de todas las cosas. No tengo prisa por descubrir el mundo, que para eso ya he sido demasiado impaciente y así me ha ido. No busco intensidades, subidas y bajadas de montaña rusa, pasión desenfrenada, sufrir por sufrir. Sí quiero mojarme a más no poder, sin sentido pero con cabeza, siendo consciente de las oportunidades, de que el tiempo pasa, sin pausa pero sin prisa, sin reparar lo más mínimo en pensar cómo y dónde amaneceré mañana. Creo que se llama vivir el presente. Lo único que tenemos. Ni pasado ni futuro, presente, lo que pasa y no vuelve, lo que puedo hacer ahora, lo que me apetece, lo que siento, todo lo que quiero. No perder más trenes (en sentido figurado y literal), no recostarme en el sofá si aún tengo cosas por hacer y por vivir.

Es tiempo de ser un poquito más egoísta, de quererme con locura y disfrutarme, de ser absolutamente yo y poseerme de esa libertad que tantas veces he dado de lado.

A quien le guste bien, y a quien no... que le den. No me preocupa lo más mínimo.

Porque es mi tiempo y mi vida y así las cosas, nada me importa más que yo.

Esa mezcla de calma y ganas, de reposo y prisa, de andar despacito y con buena letra, arrasando, recreándome en cada uno de los segundos que pasan.

Vivir el presente. Y mañana Dios dirá.

Va a ser que mi madre tiene razón y que voy a tener que cortarme las greñas más a menudo...

Y ahora, una de esas canciones que me sube el ánimo a las nubes.


Videos tu.tv