lunes, 8 de junio de 2009

MÁS DE CIEN VECES AL DÍA

Todo comenzó con un inocente mensaje en mi facebook oficial: "no sé por qué, pero me pones nerviosa, no puedo mirarte a la cara". Después vinieron mis preguntas: "¿por qué te pongo nerviosa? ¿Tan mal te caigo? Me tienes manía, ¿verdad?". Y finalmente llegaron sus respuestas: "no es eso, todo lo contrario, es algo raro, no sé explicártelo ni sé si quiero explicártelo". Al día siguiente llegó la conversación por msn: "estoy asustada, no sé qué me pasa, tengo miedo, jamás me había ocurrido algo así, no creo que tenga que hablarte de esto, no debería, no puedo permitir que esto me influya, tengo un novio estupendo, unos esquemas, proyectos de futuro... se acabó la conversación, no quiero volver a tocar este tema".

Jamás hubiera imaginado que ella, simple compañera de fatigas laborales, tuviera un secreto que callar. Jamás de los jamases hubiera pensado que, desde hace tres meses, la chica que no me miraba a la cara y que rehuía hablar conmigo tuviera motivos de fuerza mayor para no hacerlo. Porque, afortunada o desgraciadamente, yo nunca me entero de nada.

Desde entonces la relación de trabajo pasó a ser personal. Risas, payasadas, complicidad, tonteo, algún abrazo clandestino. De fondo los comentarios de la gente, curiosos, impacientes, extrañados, sorprendidos. De la noche a la mañana. ¿Qué capítulo nos hemos perdido? - se preguntará más de uno.

La pregunta del millón. No, no me gusta. Nunca me hubiera fijado en alguien como ella, de hecho nunca me fijé. Ella no me gusta, pero sí me satisface esa cercanía, ese saber que pones a alguien nervioso, ese juego absurdo que no llegará a ninguna parte y en el que, sin duda, yo no sería la perdedora. Un juego con arma de doble filo, con dos posibles consecuencias: o seguir descolocándola hasta que el cuerpo y la cabeza le aguanten o empezar a decepcionarla a medida que me vaya conociendo. Me siento egoísta si la busco sin querer encontrarla, si la provoco, si tiro a dar. ¿A quién no le gusta gustar? Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Mientras tanto, revoloteo entre sus papeles, nos dejamos mensajes en el correo de trabajo, me llama minutos después de marcharse, quiere que nos veamos un sábado por la tarde... Parece que el juego no deja de ser divertido. Sin embargo, después de un par de semanas sin mencionar el famoso tema, le pregunto: "con respecto a aquello que me contaste... te sigue preocupando?". No se puede ser más rotunda: "No, tengo otras cosas más importantes de las que preocuparme. Además, tengo muy clara mi sexualidad y contigo... me llevo bien, nada más. Y no quiero hablar más de este tema". En fin, yo sólo estaba preguntando... cómo se puede ser tan fría de repente, tan radical, tan abrupta. ¿Qué se le puede pasar por la cabeza a alguien que ayer te estaba llamando 6 ó 7 veces y al día siguiente te trata como si no te conociera de nada?.

Las mujeres no podemos ser más retorcidas, más complicadas, más cobardes, más desagradables. Qué va.

Tengo que reconocer que me ha molestado su reacción. Que me sirva de lección, ya no pondré tanto empeño en gustarle para saciar mi autoestima y mi ego. No sé qué pensar. Puede que haya salido pitando acojonada de la vida y haya decidido apartar completamente ese algo que no le había pasado nunca, ese algo desconocido que a estas alturas de la vida puede perjudicar su salud mental y la de los que la rodean o puede que, simplemente, se haya llevado un pequeño susto emocional que ya pasó. A mí me haría un gran favor cortando por lo sano antes de que la bola se hiciera más grande y empiece a rodar sin control por su parcela afectiva.

Lo malo es que mañana le veré el careto, y pasado, y al otro, y al otro... y aunque la pelota siempre está en mi tejado, no querría que se me fuera de las manos.

(Nota mental: me pregunta, con toda la inocencia del mundo, si alguna vez me he fijado en una persona del mismo sexo. No puedo evitar reirme, casi a carcajadas pero con el poco disimulo que soy capaz de mostrar. Claro que sí - le contesto, y me quedo con las ganas de terminar la frase: alguna vez no, más de cien veces al día).

5 comentarios:

Ezne dijo...

Bueno, nos gusta gustar, eso está claro...

supongo que lo que le pasa es que está un poco flipando por sentir "un algo desconocido" que la descoloca por completo.

Además, teniendo a un encanto como tú cerca... quien no fliparía???

MUASSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!

Mikhon dijo...

No te voy a decir que lo que haces no está bien porque tu misma lo has dicho, y ya has recibido una "bofetada" con su contestación. Está muy bien ver que gustamos a alguien, pero si ya es dificil ver que de repente sientes algo por alguien cuando tienes una relación seria, el sentir eso por una persona de tu mismo sexo (siendo la primera vez) descoloca demasiado.
Un besote y que no se te vaya de las manos.

Anónimo dijo...

A quién no le gusta ese tipo de juegos? Jugar con fuego cuando , antes de quemarte, saboreas el placer de unas miradas, risas pícaras, llamadas desesperadas, curiosas ,susurradas, eternas ,palabras que se escapan, letras inocentemente sensuales. A quién no le gusta jugar a imaginar una cena? Un café? Una cerveza...o dos...o tres y el mar. Y un viaje...pongamos a Nueva York?

Pero luego llega el miedo cuando el fuego te quema y te duele.

Así que mientras sepas dominar las llamas...y no hacer daño queriendo...adelante!

Dale tiempo...que ella decida volver a empezar.Porque lo hará. No me cabe duda.
Y disfrútalo sin herirte. Juega pero sin ambición y que sea..lo que tenga que ser.
Apuesto a que ya está atrapada por tu sonrisa y tu perfume.

Hiciste los deberes? Me encontraste en alguna escena?

.... ;)

Anónimo dijo...

http://agaudi.files.wordpress.com/2006/12/ny_by-nigth_4.jpg?w=438&h=294

simplementeyo dijo...

No sé, entiendo q a todos nos gusta jugar y ser gustados, pr tienes q tener cuidado de no hacerle daño, pq ya bastante mal lo tiene q estar pasando la chavala. Besos