viernes, 28 de agosto de 2009

MÁS ALLÁ TAMBIÉN HAY VIDA

Llevo varios días comiendo peras y kiwis para desayunar y cenar. Peras y kiwis. Curioso. Nada me sacia.

Creo que empezó a cambiarme el humor cuando me imaginé los rizos rubios y escuché la risa de mi sobrino en algún lugar. Ya llega, por fin, cuánto tiempo esperando, qué emocionante los minutos previos a aquéllo que llevas deseando tanto.

Lo cierto es que no sé hasta qué punto me emociona la escapadita de mañana a las montañas. Se le ocurrió a ella tras aguantar un chaparrón de lágrimas de los que hacen época. Me vio tan hundida, tan frágil, tan perdida, que optó por invitarme a darme un respiro sin esperar un no por respuesta. Es la ventaja de saber a ciencia cierta que no habrá peros ni rechazos. Así sí se puede jugar. Supongo que voy descubriendo que no, que no, que no. No sé si porque lo mucho cansa o porque un día te das cuenta de que has tomado el camino equivocado, y que no, que no merece la pena agotar un gramo más de energía.

Que no.

Y empiezas a ver un pelín más allá, sólo un poco, pero suficiente como para no andar quemándote entre brasas que no existen y entre fuerzas sobrenaturales que empiezan a ser de lo más terrenal.

En qué momento lo especial deja de serlo. Cuándo se acaban las cosas. Qué sueñas una noche como para que al día siguiente recojas las migajas de una ilusión que creías real y que no es más que un espejismo creado a tu imagen y semejanza, pero que es mentira.

Tal vez, si miro hacia delante, este humor patético y esta pobre sonrisa cambien. Tal vez, si dejo de adornar emociones e inventarme el amor, empiece a ver la vida un poco más bonita.


(Esta noche, una canción tan triste como preciosa. Esta chica tiene algo...).


miércoles, 26 de agosto de 2009

O SIENTES AHORA ó NO SENTIRÁS NUNCA

Soy de las que piensan que cuando sientes algo, lo sientes a la primera. No a la segunda, a la tercera, al cabo de tres meses o cinco años. O sientes hoy, o no sientes mañana.

Si conoces bien a alguien (conocer bien a alguien no es sinónimo de la pava que te invita a una copa cualquier noche) y no percibes ese click dondequieraquesea en un determinado momento, es que no habrá clicks. No entiendo cuando me intentan explicar, siguiendo una lógica de lo más absurda, que "hoy no siento nada, pero quizás mañana...". Pamplinas.

Puede que me falle la racionalidad y que esa manía de dejarme llevar por la pasión desde el minuto uno no me haga entender que, por causas, circunstancias, situaciones, complicaciones o vetetúasaberqué, los sentimientos surgen en cualquier momento, son inesperados, fluyen, duermen siestas, van y vuelven, se marchan y se quedan, nacen, mueren y resucitan...

Si no he sentido ya, no sentiré nunca. A otra cosa mariposa.

Y si alguna vez sentí, ¿qué posibilidad hay de volver a sentir al doscientos por cien?

¿Y si uno cree que siente y después se da cuenta de que en realidad no siente ná?

Cuánta frustación, en cualquier caso.

Vaya mierda post. Vaya mierda terapia.

Me hubiera quedado mejor escribir sobre el partido de la copa de Europa de la selección femenina de hockey hierba que me he tragado entero y en diferido. Madre mía. Jamás había visto a tanta rubia española en tan poco espacio. No sabía que todas las rubias de España jugaran a hockey y encima estuvieran en la selección. Guau.

De los ciento ocho de hoy, dejo una canción que me gusta... qué tal te va, qué tal te fue, qué tal te ha ido, bla bla bla... Por cierto, un día de éstos publicaré un listado de vídeos que nunca debieron visionarse en ninguna tele del mundo mundial... son casi igual de patéticos que imaginarse a una portera de hockey uniformada invitándote a una copa...

viernes, 21 de agosto de 2009

APURANDO

Tengo mareos, dolores de cabeza y náuseas. La gripe X ya me dura dos semanas. Me encuentro débil y más sensible, apagada, confusa, desmotivada. No sé si lo físico influye en lo emocional o viceversa. Siempre me lo he preguntado y nunca lo he sabido. Puede que necesite ir por tercera vez al médico o que me largue unos días de vacaciones, porque ésa es otra, hace casi un año que no cojo vacaciones, creo que he apurado demasiado y la cabezonería se paga. Siempre apuro a pesar de conocer los riesgos. Llevo casi un mes con la luz del agua parpadeando en el coche y sigo haciendo kilómetros como si nada, eso sí, pienso que un día de éstos voy a explotar en mitad de la M-30. No es dejadez ni pereza, es simplemente, cabezonería absurda.

Hablando de vacaciones sin disfrutar, aún no sé cómo las quiero cuadrar. Me paso horas delante de un calendario de septiembre-octubre-noviembre dándole vueltas, al derecho y al revés, siempre esperando la inspiración que yo no tengo, como si de repente lo tuviera claro y me decidiera… pero no, tengo dos semanas que no sé dónde colocarlas y que estoy a expensas de unos y de otras y de tantos y de nadie, y no hay cosa que más rabia me dé que tomar decisiones en función de alguien/alguienes. Lo que digo, siempre apurando, esperando, soñando, cambiando, moviendo, organizando, cancelando… porque al final me como los mocos. Pero cuento con mi tierra, ésa que nunca me falla y a la que estoy loca por oler y pisar.

Intento actualizar con asiduidad para no perder la costumbre y escribir casi por inercia, aunque no tenga nada que decir, aunque sea un auténtico coñazo y se aburran hasta las piedras. Lo mismo me sirve para algo, lo mismo no, por probar.

Ayer mi psicóloga y yo hicimos repaso de sentimientos. Sentimientos hacia los nombres más pronunciados en mi último año y medio. Diferencias. Reacciones. Paranoias. Ternura. Amor. Líos. Complicaciones. Complicidad. Emociones. Si me da la picá, más detalles en próximos capítulos.



(De los cuarenta y ocho vídeos de hoy, dejo uno un tanto bolleril. Alguna vez ya comenté que me gusta ver cómo se hace fácil lo difícil y cómo se canta con fuerza y rebeldía ante un adiós).


miércoles, 19 de agosto de 2009

DIFERENCIAS CULTURALES

¿Diferencias culturales?

Puede ser, aunque pensaba que sabías leerme entre líneas, y que, como comprobaste, no anoto todo en mi agenda, y no recuerdo todas las fechas, ni todas las palabras, ni todas las intenciones. Odio cuando te crees con derecho a subestimar mis argumentos, me tiembla hasta la voz, porque sé que en esos terrenos siempre pierdo, porque me haces sentir tan pequeñita, tan vulnerable que no encuentro la forma para que no saques las cosas fuera de contexto y entiendas que los malos entendidos también existen.

Y si tengo que traducirte cada una de mis frases y mis silencios y mis ausencias y mis indecisiones es porque no me conoces tanto como yo pensaba.

Me toca los cojones y mucho, que te pongas así. No sé por qué tienes esa estúpida capacidad para tumbarme y no dejarme indiferente. Y lo peor de todo es que todavía me apetece pedirte que vuelvas pronto, que te descabrees y alegres el contestador de mi móvil.

PD: Diferencias culturales... lo pensaré. Lo mismo es que sólo pueden entenderme las andaluzas...


(De los ciento cuarenta y cuatro vídeos del canal 40 latino de hoy, me quedo con éste: aquellos maravillosos años, días de mujeres, vino y rosas. Quién volviera diez años atrás...)

martes, 18 de agosto de 2009

¿A QUÉ ESTAMOS JUGANDO?

Lo más ‘bonito’ que me han dicho en las últimas 24 horas:

- El problema no es que esté con otra persona, el problema es que estoy enamorada de esa otra persona (sabía que estabas medio colgá de él, pero jamás hubiera imaginado que llegaras a ese punto).

- Te quiero mucho, pero no estoy enamorada de ti (vale, tampoco lo pretendo, porque yo tampoco lo estoy, pero duele escucharlo, dueleeeee, es un golpe bajo).

- Quise apostar por ti hace un tiempo pero ahora no lo haría (me acabo de enterar de que alguna vez quisiste algo más, ¿qué yo me negué por miedo? Valiente excusa mala te di).

- Te pedí que te vinieras de vacaciones conmigo y tú no quisiste, ahora no quiero yo (pues no, no quería y ahora sí quiero y ahora tú no quieres y ahora me jodo y punto).

Me gusta su sinceridad, aunque sean puñales que me va clavando a medida que va hablando. Es tan transparente, tan simple, tan sin rodeos y sin dobleces que mata. Me habla sin dramas, como quien habla del tiempo o de berenjenas rebozadas. Me mira a los ojos y me lo suelta, sin más. No sabe ocultar lo que siente y lo que no siente.

Me hundo y me intuye y me viene a buscar corriendo, y hablamos y reímos, y le enseño fotos, y me pregunta cómo son mi ex, y me pide que le hable de una y de otra y me dice que por qué me doy tanto, bla bla bla… creo que poca gente puede entender mi filosofía de vida, la verdad.

Y volvemos al tema… que si él, que si yo, que si lo siente, que si no siente, que ojalá pudiera sentir, que ojalá dejara de sentir, que si él, que si yo, que se está volviendo loca… y me llora, y me abraza y me besa y cada vez se me va metiendo más en el corazón, y cada vez me va ganando más, y cada vez me va doliendo más, y cada vez quiero más sin quererlo… el dilema de no saber qué siento ni qué quiero me hace trizas en sus brazos, que son mi salvación y mi infierno.

Ella no apuesta por mí, pero es que… yo tampoco apostaría por ella. Entonces, ¿a qué coño estamos jugando? ¿Por qué duele? ¿Cuál es la realidad? ¿Qué cojones me pasa? ¿Por qué no aparece pero ya una buenorra que me quite todas las penas?



Hoy dejo este vídeo de Laura Pausini, por nada en especial, es que soy adicta al canal 40 latino y de los cuatrocientos cincuenta y siete que me he tragado hoy, éste es el que más me ha llegado (muy en la línea de Laurita cantando entre precipicios, mares, océanos y paisajes verdes con los brazos en cruz y con un viento que despeina… ya quisiera yo salir volando…)


domingo, 16 de agosto de 2009

ODIO EL AMOR

Estoy rodeada de mocos y kleenex, de tanto sonarme, de tanto llorar. Es una de esas noches en las que por nada del mundo hubiera querido estar sola. Me hubiera agarrado como clavo ardiendo a cualquier abrazo vacío. He elegido “Mi vida sin mí” para descargar, para reencontrarme y buscar entre tanta tristeza aquello que tanto necesito y que no tengo, y que no llega.

Me estoy acordando de toda esa gente a la que tanto quise y quiero, por la que alguna vez hubiera dado la vida para compartir la mía. Incluso de aquellas que pasaron sin pena ni gloria ¿acaso dejarlas marchar fue un error? Esos otros amores por los que fui toda pasión, que vinieron un rato y se marcharon, que durmieron conmigo y me llenaron para vaciarme después, dejándome un sabor agridulce, una mezcla de magia, felicidad y ternura, porque todo lo que guardo en el corazón sigue vivo, a pesar de las heridas. A veces me canso de vivir de recuerdos, de apartarme de la realidad y soñar despierta pensando que algún día alguien, cualquiera, tocará mi puerta y me ofrecerá su vida entera, tal y como yo lo habría hecho con ellas.

Pero sola, se me vienen a la cabeza aquellas historias de amor que no pudieron ser, bien porque ellas no arriesgaron, bien porque yo no las supe querer. Se me vienen instantes maravillosos, los mejores de mi vida, aquellos que siempre esperas revivir con cualquier otra persona que te haga sentir que no estás muerta, que todavía tienes capacidad para ser feliz.

Besos, canciones, paisajes. La piel que desearías acariciar toda la vida, la sonrisa con la que te gustaría despertar cada mañana, el saber que volverá de trabajar deseando verte, contarte, abrazarte.

El amor. Lo que más necesito, lo que no tengo. Ese amor en el que creo a días y a ratos, el que es sinónimo de felicidad, de miedo, de entrega, de dolor. El amor, el que me da la vida.

¿Por qué me sobra amor para dar y me falta a quien regalárselo?

Como dice la protagonista de la película, me gustaría que alguien se enamorara de mí, mejor dicho, que alguien de quien estuviera enamorada se enamorase de mí. Me entregara su tiempo, su alegría, su dolor. Me pensara a todas horas. Me necesitara. Me cuidara, me protegiera. Me diera su alma. Que me cantara canciones y me escribiera poemas de amor. Que hablara mi idioma. Que me llamara sólo para saludarme y para decirme que me echa de menos. Que me dedicara su tiempo, que me haga sentir especial, casi imprescindible. Que me dijera cada día que me quiere, que me arropara en las noches de invierno, que me dijera lo feliz que es conmigo. Que entendiera el amor de la misma forma que yo.

Todas esas grandes y pequeñas cosas. Las mismas por las que yo me desviviría.

miércoles, 12 de agosto de 2009

¿¿¡¡POR QUÉ COÑO TE ACUESTAS CON UNA TÍA QUE NO TE GUSTA!!??

Me preguntaste a voz en grito en mitad de aquel avión americano y azafatas simpatiquísimas de la muerte. Increíble, tripulación y pasaje dejaron sus bandejas de comida exclusivamente para mirar a la bollera de turno (o sea, a mí). Cabrona, nunca había deseado tanto que me tragara la tierra, o el aire, en este caso.

Ya me vengaré riéndome de ti y recordándote cómo te meabas, literalmente, en el sofá (a dios gracias que era tuyo) mientras sudaba como una perra y me destrozaba los brazos soltando toneladas de ansiedad. Ya te retaré, cobarde. Ya mejoraré mi revés y te dejaré con la boca abierta con mi approach, qué coño. Menos excusas y más bates pa la próxima.

Casi me convences con esa teoría de mierda. A pesar de no haber pronunciado ni media palabra generosa de ella en toda la noche, tiene que haber algo, por pequeño que sea. A ver, desde cuándo me meto en la cama con cualquiera, con lo sentimentalota que soy. Desde cuándo duelen las cosas si no se sienten. Podría ser un pequeño ataque de rabia, un golpe a mi ego por no conseguir lo que quiero. He negado y renegado de cualquier sentimiento hacia ella, pero hemos descartado la pregunta que nunca me hubiera hecho: ¿y si realmente me gustara? He aquí el dilema.

¿Se pierde el tiempo por perder? ¿Se cabrea automáticamente el alma cuando ella se marcha de mi lado? ¿Lloro por inercia cuando me besa? ¿Se fuerza pasarme horas a su lado sin poder dejar de tocarle? ¿Se fingen los abrazos? ¿Se aguantan los rechazos por aburrimiento? ¿Es raro soñar? ¿Es un pasatiempo divertido compartirla con su novio?

Como decíamos, por qué me empeño en rechazar lo bueno, lo admirable, lo seguro y reemplazarlo por lo pobre, lo inestable, lo difícil… qué es lo que me atrae realmente, ¿las personas o los retos imposibles? Puedes encabronarte, perseguir lo que te propongas hasta que lo consigas y después tirarlo a la basura, pero, ¿y si no fuera así? ¿Y si no busco contenedores ni estanterías para ampliar mi catálogo de trofeos? ¿No crees que pueda existir una remota posibilidad de que la quiera?

Yo no. Pero a veces te juro que lo dudo.

Y esas dudas a veces me hacen pupa.

Hoy fue mi día de suerte y me acompañó al médico. Ella soportó mis delirios febriles y yo soporté y capeé su día absurdo y las tres llamadas de su querido. Lo de aguantar los jiji jaja, vale, anda venga, ahora nos vemos es algo que escuece. Lo de sentir su beso de despedida sabiendo que diez minutos después estará besándole a él, es algo que mata.

Entonces, intentado rebatir tu teoría pedorra, ¿por qué pica? ¿por qué siento? ¿por qué sufro? ¿por qué la echo de menos? ¿por qué duele?

A ver si ahora tienes huevos de preguntarme por qué coño me acuesto con una tía que no me gusta. Te contesto igual: porque lo siento, y punto. Sin ir más allá, sin calcular, sin analizar, sin pensar. Y que salga el sol por Antequera (o por Leganés), que ya tendré tiempo y fuerzas para levantarme una y otra vez, pa variar.

Ya debatiremos también otros tantos temas: de espías que persiguen a psicópatas, de bipolaridad y otros trastornos psíquicos, de mi eterna soltería, de cómo el ser humano no es capaz de reconocer su carencia afectiva, de aparatitos que nos ayudan a dormir mejor, de tazas desaparecidas, de leche asturiana semidesnatada en el salón de la casa, de sectas y derivados, de masajes y luciérnagas, de viajes a Puta Cama, de las del norte, las del sur y las de más allá (o las del más allá), de pontonce y eaamímedaiguá… de la vida… siempre acompañadas de una buena pipa de la paz y de algún que otro golpe bajo con guante incluido.

Egggg que... vaya tela.

sábado, 1 de agosto de 2009

MELANCOLÍA

Así se titula la canción que dejo. Recién duchada y acompañada de una Coronita, poco predispuesta a comerme el mundo, pero qué coño, hay que salir, tomar el aire y desconectar, no me queda otra, aunque esta vez me cueste la misma vida. Si hago el esfuerzo es que todavía estoy viva, aunque me sienta muerta...