viernes, 28 de agosto de 2009

MÁS ALLÁ TAMBIÉN HAY VIDA

Llevo varios días comiendo peras y kiwis para desayunar y cenar. Peras y kiwis. Curioso. Nada me sacia.

Creo que empezó a cambiarme el humor cuando me imaginé los rizos rubios y escuché la risa de mi sobrino en algún lugar. Ya llega, por fin, cuánto tiempo esperando, qué emocionante los minutos previos a aquéllo que llevas deseando tanto.

Lo cierto es que no sé hasta qué punto me emociona la escapadita de mañana a las montañas. Se le ocurrió a ella tras aguantar un chaparrón de lágrimas de los que hacen época. Me vio tan hundida, tan frágil, tan perdida, que optó por invitarme a darme un respiro sin esperar un no por respuesta. Es la ventaja de saber a ciencia cierta que no habrá peros ni rechazos. Así sí se puede jugar. Supongo que voy descubriendo que no, que no, que no. No sé si porque lo mucho cansa o porque un día te das cuenta de que has tomado el camino equivocado, y que no, que no merece la pena agotar un gramo más de energía.

Que no.

Y empiezas a ver un pelín más allá, sólo un poco, pero suficiente como para no andar quemándote entre brasas que no existen y entre fuerzas sobrenaturales que empiezan a ser de lo más terrenal.

En qué momento lo especial deja de serlo. Cuándo se acaban las cosas. Qué sueñas una noche como para que al día siguiente recojas las migajas de una ilusión que creías real y que no es más que un espejismo creado a tu imagen y semejanza, pero que es mentira.

Tal vez, si miro hacia delante, este humor patético y esta pobre sonrisa cambien. Tal vez, si dejo de adornar emociones e inventarme el amor, empiece a ver la vida un poco más bonita.


(Esta noche, una canción tan triste como preciosa. Esta chica tiene algo...).


5 comentarios:

SoloDi dijo...

Todo tiene su punto de saturación. Pasaste de hablar de una a hablar de otra, y quién te dice que no llegará otra?
Yo pasé de hablar de una, a querer hablar de lo que me preocupa.
Quizás el problema está en querer aferrarte a una persona, y quizás esa persona a la que te tengas que aferrar sea a ti, antes de que sea demasiado tarde.
Con el amor se disfruta, se sonrie, se está viva. El desamor es todo lo contrario.
Antes tenías más chispa para contar las cosas, ahora la vas perdiendo, será que lo cuentas desde el presente y no mirándolo como pasado.
Cierra los ojos, ponte el Ave María de Schubert, relajate y en el próximo post me cuentas que has sentido.

La mujer D dijo...

Bufff! qué bonita :)

helen dijo...

ánimo, chiqui!

e. fugaz dijo...

Supongo que si supiésemos la respuesta la vida sería más sencilla... y más aburrida, habría menos ilusiones tontas, menos desengaños, y de nuevo menos ilusiones por lo que pasará.

simplementeyo dijo...

Bien, bien.... Por fin vas viendo el sol, me alegra tanto... Por cierto me encanta esta canción. Besos