lunes, 26 de octubre de 2009

POCO MÁS

Sigo off.

Después de la semana tan asquerosita que he respirado, he hecho maletas y me he marchado de Madrid. A veces me gustaría tener ese ímpetu para hacer la maleta más grande y cargarla de más cosas, cosas que no volverán donde habitaron años, que buscan un nuevo destino, otros paisajes, tactos, olores y colores.

Tengo, lo que he denominado, depresión laboral, algo que prácticamente me ha absorbido toda la energía positiva acumulada. Me da pereza hablar de trabajo, sólo pensarlo me agota, me derrumba y me envenena. Entorpece mi día a día, altera mi descanso, cambia mi humor, me hace llorar y perder los nervios.

Curiosamente, en todo lo demás, me invade una nube de tranquilidad. No estoy en un buen momento pero, sin embargo, soy consciente de que, a pesar de tanta mierda laboral, estoy en calma, algo que estaba olvidando y que no tiene precio.

Me da miedo pensar cómo me sentiría si ninguna de las patas de mi mesa cojeara... acojonante.

2 comentarios:

Solodi dijo...

De vez en cuando una cura de desintoxicación viene bien, así que si has sido capaz de hacerla, eso está muy bien, aunque aún te quede dentro.
Besos

simplemente yo dijo...

Uff creo que siempre aunque sea un poco cojea alguna pata.. Pero bueno esperemos que si un día no cojean, sepas (y yo) disfrutarlo. Besos