jueves, 25 de febrero de 2010

BLA BLA BLA

Dicen que me suelo meter donde no me llaman, pero yo digo que no me meto, que a mí me llaman.

Esta canción es un poco-bastante yo. Me encanta.

miércoles, 24 de febrero de 2010

A VOSOTROS...

En los momentos más bajos, a falta de novia, a quien más se suele echar de menos es a la familia. Al menos a mí me pasa. Estos días se puede decir que mi cuerpo no está respondiendo a la altura, que uno de esos virus asquerosos se ha instalado en mi estómago y hace de las suyas para dejarme prácticamente indefensa. No es que eche de menos estar en casa, más bien diría que echo muchísimo de menos a cada una de las personitas que forman parte de mi familia, porque con ellos, a pesar de los pesares, me siento protegida, fuerte y en paz.

Hace unos años, huyendo de un momento crítico y encontrándome de vacaciones al otro lado del mundo, alguien me enseñó un vídeo montaje con musiquita de fondo en el que salía mi hermano de viaje por tierras italianas. Mi reacción fue ponerme a llorar como una magdalena. Desde entonces, cada vez que escucho esta canción, sigo llorando como la misma magdalena de aquel entonces.

Porque hay amores y amores y, probablemente, el de mi familia, sea el más grande e infinito que siento.

lunes, 22 de febrero de 2010

ESTOY MALITA

Ha sido un fin de semana de perros. Creo que ayer comí algo que no me sentó bien y me he pasado la noche vomitando y sin dormir. Hoy todo el día tirada en el sofá a base de Aquarius, con más capas que una cebolla y tres mantas, y ni por esas he podido aliviar los escalofríos. Mucho paracetamol pero aún me dura la fiebre. Y nadie cuidándome, snif. Qué desprotegida me puedo llegar a sentir, una pasada.

Llevo un mes físicamente muy tocada, que trato de compensarlo con un mejor estado de ánimo. Pero a veces cuerpo y alma se alían para darme un disgusto y termino derrengada. Tengo unas cuantas cargas encima que soltar y varios frentes abiertos que cerrar, es una tarea que me está resultando más ardua de lo que imaginaba.

Mi ex medio compañera del día a día aún no se explica qué pasó, cómo de la noche a la mañana me fui tras ese click que me aclaró las ideas de un segundo para otro. El juego ha sido limpio, pero injusto para ella y me atrevo a decir que también injusto para mí, porque tengo la mala costumbre de apartar de mi vida a las personas más buenas y maravillosas. Y creo que ninguna de las dos nos lo merecíamos cuando todo ha sido puro y sincero. No sé qué puedo hacer por ella, está hundida, su llanto me mata, sus preguntas, sus "no puedo más". Enamorarse estaba prohibido de antemano, pero no siempre los esquemas se cumplen y en todas las relaciones una de las partes termina peor parada. No me pesa la conciencia pero me destroza que alguien a quien quiero tanto toque fondo por mi culpa. Así que sólo puedo escucharla, animarla y aguantar algún que otro reproche justificado. Pero ya se sabe, el corazón tiene razones que la razón no entiende, y si por mí fuera, hubiera previsto una final diferente para cada historia.

Y volvemos a lo mismo, yo no elijo a quien querer ni dicto las reglas de mis sentimientos. Si así fuera no exisitiría el dolor y, por tanto, no habría felicidad. Así que prefiero asumir que mi vida amorosa es un auténtico desastre por ir siempre a contracorriente y por carecer de armonía y equilibrio, aunque, por otra parte, sentir el amor y el desamor de la manera más intensa me ha hecho ser, en muchas ocasiones, la mujer más feliz del mundo.

En fin, que me voy sudando a la cama a ver si pego ojo antes de quedarme clavada en el sofá enganchada a La 2 con los Juegos Olímpicos de Invierno. Desde cuando me gustará tanto el patinaje artístico, digo yo...

viernes, 19 de febrero de 2010

COLECCIONANDO TELÉFONOS

Aparte de tener la cara más común del lugar, según las estadísticas, debo tener también cara de la más pringada del planeta, también comprobado por estadística. Me remito a los hechos. Hace unos días...

Hace unos días entro corriendo en la estación de Santa Justa de Sevilla con mi maleta de cuarenta mil kilos, sin billete y a veinte minutos de coger el tren para Madrid, y me viene una pava a mil por hora:

- Hola, buenas tarde, mi nombre é Marta ¿te puedo hasé una pregunta?
- Hmmmm, bueno, dime, pero que sea fácil (típico)
- ¿Tú tá trabagando actuarmente?
- Esto... de momento sí... ¿¿??
- Mira, te voy a contá una cosita, van a sé dó minutito...
- Es que dentro de veinte minutos sale mi tren...
- Tú ecúshame nada má, y luego ya te vá, que sólo é un minuto, de verdá
- A ver...
- Tenemo una promosión de una tageta de crédito bla bla bla bla bla bla bla bla

Pasan cinco minutos

- Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla (joé con la sevillana)
- Mira perdona, ¿sabes qué pasa? que mi tren sale en quince minutos y tengo que comprar el billete todavía
- Po mira hija, ahí tán las máquina moradita, venga, ve un momentito y yo te epero aquí y hasemo eso. Porque no sólo te puede benefisiá de las ventaja de la tageta, sino que asín me hase un gran favó y eso será lo que má te agradegca. Te acompaño a la maquinita, vamo

Saco el pu... billete a trece minutos de la salida del tren.

- Vamo al mostradó y me dá tus dato bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla
- ¿Si pierdo el tren me lo pagas tú?
- Tú tranquila que tenemo tiempo de sobra, tú sin compromiso ni ná, si quiere luego lo anula tó pero así hase la buena asión der día
- ¿Por qué yo? Siempre me paran para estas cosas ¿Acaso tengo cara de pringada?
- Qué va mujé, lo que pasa que como yo ya llevo musho tiempo aquí, sé perfectamente quién tiene cara de buena gente, de sabé ecushá y esas cosa, tú sabe no? Ademá me hase un favó enorme, de verdá.
- Mira, te lo voy a hacer como favor personal, pero no me interesa la puñetera tarjetita de las narices.

Trámite parriba, trámite pabajo, que si llamo a mi banco, que si cuál es mi empresa, que si cuánto gano... De repente, aparece la compañera de la Marta de los huevos:

- Quilla, po acaba de tá aquí el Escassi, qué guapo quilla, qué bueno tá. Y el Rafa Medina iguá. A ti te gugta? Es tó arto, asín dergao, guapísimo, a ti te gugta?
- Sí, mucho, pero en siete minutos sale mi tren.

Vuelve la tal Marta:

- Mira Nuuk, (¿y esas confianzas?) ya tá tó ligto, te llamarán en los próximo día pa verificá tus dato y tú ya vé lo que quiere hasé, recuerda que me ha hesho un gran favó. Y te voy a dejá mi móvi personá para tó lo que nesesite, soy Marta Sánshe, como la cantante. (Me da un papel: Marta Sánchez 6XX XXX XXX)
- Ah, mira, Marta Sánchez sí que me encanta. Si pierdo el tren, ¿me invitarás a uno de tus conciertos, a una cervecita o algo?
- ¿¿¿¿???  Estooo, claro claro. Grasia Nuuk, buen viaje y vuerve pronto.

Sobra decir que al tren llegué haciendo el pino y porque la buenorra del AVE me vio desorientada e incoherente, y le debí dar pena.

Llegada a Atocha. Un café, por diosss, me muero de sueño. Cafetería calentita + café más calentito todavía. Al camarero:

- ¿Me das un vaso de agua, por favor?
- No
- Ah, vale, gracias. A punto de levantarme e irme cabreada, vuelve el camarero:
- ¿Ya te vas?
- Sí, estoy cansada, quiero llegar a casa
- Espera, te pongo otro café
- No, que me entra la taquicardia!
- Espera...

Y el susodicho me viene con un descafeinado corto de café y una botella de agua. Mi cara de pringui, un poema. Mientras tanto, las típicas gracias, y lo más patético es que el chaval, además de ser mono, me caía bien. Me termino el segundo café, me levanto y aparece con una manzanilla: esto para que te quedes al menos diez minutos más. Por dioss, ¿por qué en lugar de ser un buenorro no eres una buenorra? Así que bla bla bla, éste por lo menos no me quería vender tarjetas de crédito, pero la moto bien que lo intentó. Y llega el momento despedida:

- Quédate un rato más, anda
- En serio, me tengo que ir
- Pásate pronto por aquí
- La próxima vez que coja un tren
- ¿Viajas mucho?
- Menos de lo que quisiera
- Jo, espera un segundo...

Desaparece, aparece y me alcanza un papel: XXX, camarero Atocha, 6XX XXX XXX.

Lo que pase en una estación, no pasa en ningún lado... y me fui a casa recordando aquella ocasión en la que fui a hacer la declaración de la renta y la pava que me atendió terminó dándome su número de teléfono...

Mira que no lo pretendo, pero será que soy de las que van por la vida en plan "Dejad que los frikis se acerquen a mí..."

(Sobra decir dos cosas: una, que soy andaluza, que me encanta el acento andaluz y que, en ningún momento he pretendido ridiculizarlo, y la otra que, después de tanto líquido en el cuerpo, me pasé la tarde entera en el baño).

miércoles, 17 de febrero de 2010

UNA IMAGEN VALE MÁS... QUE UN MILLÓN DE POSTs


Marta Etura hablando por teléfono con su amor, Nuuk, tras recibir el Goya a la mejor actriz de reparto por Celda 211

Transcripción de la conversación Marta-Nuuk:
"Ay Nuuk, cariño, me tienen frita, estoy de fotitos hasta los huevis, que si salgo, que si entro, que si sonríe, que si a quién se lo dedico, que si pienso quedarme embarazada de verdad... estoy deseando llegar a casa, no he picao mucho canapé para pegarnos un homenaje cenando, ve metiendo en el congelador un par de botellas de champagne, amor, cómo te echo de menos, Luis me da besos para ti, espera que viene un pesao a hacerme una foto (click), tómate tres cafés que esta noche nos amanece, si no te apetece cocinar pedimos unas pizzas, hoy elijo yo que pa eso he ganao... bueno, mi amor, te dejo, acaba de entrar Pedro y vamos a hacernos la foto del siglo todos juntos, salgo pitando y me cojo un taxi, no, no vengas a buscarme cariño, tú quédate en casa,  ve sacando la mantita azul que ya mismo estoy contigo. A ver dónde metemos al cabezón este, pesa un huevo! Un beso amor, te llamo desde el taxi. Te adoroooo".

lunes, 15 de febrero de 2010

¡¡¡ MARTAAAAAAAAA !!!


Ains, la verdad es que no quepo en mí de la emoción. Mi querida, admirada y amada Marta Etura, ganadora del Goya 2010 a la mejor actriz de reparto. Por fin. No es que haya sido el papelazo de su carrera, de hecho sale muy poquito en Celda 211, pero entiendo que es un reconocimiento por anteriores trabajos y cuatro nominaciones a sus espaldas.

No sé cómo he podido resistirme a quedarme quietecita durante el `momento Marta´. Claro, es que me he tragado la gala con mis padres. Sé que si hubiera estado en mi casa habría pegado un respingo del sofá y hubiera celebrado la victoria conmigo misma comiéndome la pantalla de la tele y gritando como una histérica bipolar corriendo por todo el salón. Pero, en un acto de contención, me he limitado a decir mientras me ponía pegamento en el culo para no moverme: muy bien, se lo merecía - así como el que no quiere la cosa, como si hablara de una actriz pedorra que ni me va ni me viene. Lo cierto es que cuando ha recogido el premio y soltaba su discurso emocionada de la vida, me ha entrado la taquicardia y no era capaz de centrarme en escuchar qué estaba diciendo esa mujer, por dios, tanta contención tanta conteción y al final no me entero de nada. O me contengo o le presto atención, pero las dos cosas a la vez como que no. Hasta se me ha pasado por la cabeza que podría ser una buena ocasión para desvelar no sólo mi debilidad por Marta sino por las mujeres en general, pero joé, qué locura, no, siempre he dicho que ese acto de valentía sólo puede llegar estando al lado de la Mujer entre todas las mujeres, y en fin, como que Marta Etura no creo que me vaya a dar de comer ni a sacar de pobre.

La conclusión más interesante de mi gala particular es que a mis padres también les gusta Marta Etura. Mientras agredecía a tó dios su premio, mi madre decía "qué niña más linda, qué niña más linda" y mi padre "¿pero quién es su amor? ¿quién es su amor, Nuuk? - me preguntaba nervioso tras dedicar el Goya a "mi amor, gracias por estar siempre ahí". Grrr, no entiendo cómo una mujer tan preciosa puede estar con semejante bruto, de nombre Luis Tosar, un actorazo, todo hay que decirlo.

Por cierto, recomiendo la película. Si Marta no estuviera, también la recomendaría.

Y ahora un par de llamamientos finales:
- Marta, si me lees algún siglo de éstos, que si tú me dices ven y eso, lo dejo todo.

Y otra cosa: si alguien que pasa casualmente por aquí presenta características generales similares a las de Marta que me deje un correo privado, por favor. Gracias.

¡Enhorabuena, Marta!

viernes, 12 de febrero de 2010

CAFÉ ENTRE PRINCESAS

- Aquí tienes tu café, princesa - me suelta el camarero.

¿Princesa? Sé que se tiende a usar expresiones aterciopeladas tipo "cariño", "cielo", "amor"... ¡y eso sin conocerte de nada! (en la intimidad serán pa echarles de comer aparte). Pero, ¿princesa? A mucha gente le molesta que se refieran con esos apelativos tan asquerosamente empalagosos, no es mi caso, a mí me gusta, me produce cercanía, ternura y buen rollo, será que tengo demasiado desarrollado el motivo de afiliación.

El caso es que la tontería me provocó un click en mi cabeza y me pasé el café pensando en las princesas de los cuentos infinitos, en las que van y vienen y vienen y van. En las raras, las guapas, las espabiladas, las infieles, las psicópatas, las listas y menos listas, las buenas y no tan buenas, las locas, las caprichosas, las divertidas, las soñadoras, las luchadoras, las activas, las pasivas y las pasotas, las inconscientes, las grandes y las tontas.

Y pensar en ellas unos minutos me hizo sonreír. Me atravesaron el corazón, algunas me lo rompieron, de otras lo conservo entero, pero si algo sentí fue porque me hicieron sentir, porque todas me llegaron y me llenaron de alguna forma. Porque, en algún momento, cada una, a su manera, fue mi princesa.

Y después de esta cutre dedicatoria patatera a todas mis ex (tengo mérito y valor por evocar a algunas que no querría incluir), para rematar la faena, os dejo esta canción de un tal Bisbal que dicen que es muy bonita. Aunque siempre negaré que colgué este vídeo, tengo que reconocer que la canción es preciosa, y que me encanta (me he vuelto loca, sí).

A todas las que, alguna vez, fueron mi princesa.

miércoles, 10 de febrero de 2010

COSAS QUE SE TE PASAN POR LA CABEZA EN DIEZ SEGUNDOS

8 de la mañana. Centro de Salud. Cojo número para la analítica, miro el panel electrónico, suspiro e intento razonar medio dormida: si yo tengo el número 48 y van por el 73 esto quiere decir que tiene que llegar al 00, empezar la secuencia y llegar al 48, o sea, ¡75 personas por delante! Me cago en tó, localizo un asiento y me espatarro para intentar relajarme enganchada a la música del iPod. Visualizo la escena, miro a izquierda y derecha, nada/nadie interesante. Cierro los ojos y me meto en mi mundo. Despierto un poco más, miro hacia la salida, entra una pava y el radar se me dispara. Es la típica entendedora de la vida con cara de buena gente y sonrisa angelical, de las que cantan y tocan la guitarra en el coro del cole privado, de las de misa diaria y confesión semanal, de esas que te analizan y se acercan demasiado a ti porque el cariño y la amistad entre las personas es lo más bonito que hay y porque la paz y el amor reina entre nosotros por encima de todas cosas. La miro por razones obvias, y me acojono en cuanto se cruzan nuestras miradas y me sonríe sin dudarlo. Ha sido una alucinación - pienso - y vuelvo a mi mundo.

Después de cuarenta mil horas de espera, muerta de frío y hambre (en ayunas que estaba, claro), miro el panel y van por el 41. Me levanto y me dirijo a la puerta del laboratorio, y de repente, aparece, de la nada, como una iluminación divina, la chica de la guitarra y los coros, y me para:

- Yo a ti te conozco - me dice.
- Eeeeehhhh, ¿cómooorrr? Estooooo, ains (por dioss, pero ¿esta tía de dónde ha salido?)
- Sí, sí, que te conozco, seguro - y se me queda mirando fijamente, esperando una respuesta.

Pasan los diez segundos más largos de tooooda mi vida, en los que me da tiempo a pensar: ains, que seguro que a esta pava la conocí en el Escape y yo iba medio pedo y no me enteré de nada y seguro que hasta me lié con ella y me dio su teléfono y nunca más la llamé... qué vergüenza, por dioss, porque una tía así dónde la voy a conocer si no... piensa Nuuk, piensa, a lo mejor es la novia de alguna amiga, el lío de alguien, la nieta de la hija de la prima de una que me gustaba... seguro que la invité a una copa y después me dejó tirada, o yo a ella... a lo mejor es alguna camarera de algún antro de esos raros y le metí cuello y me mandó a Alpedrete... o tal vez la ex de la ex de mi ex que se metió por medio y no sé qué... bueno, tranquila, que lo mismo es alguna conocida con la que has coincido en algún sitio, ¿en una iglesia cantando gregoriano?, o alguna ex compañera de trabajo... a saber... yo, por si acaso, me callo la boca.

- .................................... (sonrisa profidén y cara roja como un tomate a punto de explotar)
- Que sí, mujer... ¿tú estuviste en el jarinoverklander?
- ¿Dónde? - me quito un auricular
- En el jarinoverklander
- ¿¿¿??? (No me entero de lo que dice) Mmmm, creo que no... - digo temblando y avergonzada de mí misma, y me quito el otro auricular.
- ¿Seguro que no estuviste en el colegio Virgen de nosequé?
- Aaaaahhh, pues nooo - gracias a Dios, respiro.
- Ah, entonces perdona, me habré confundido, es que te pareces muchísimo a una chica que estuvo en el colegio Virgen de nosequé (nunca me enteré del nombre real del colegio). Bueno, pues perdona. Ta luego.

Y me dirijo al laboratorio, por fin, mi turno.

Había tropecientas mil enfermeras, pues me viene a tocar la de noventa y siete años y mirada perdida. Me destapo el brazo derecho, me toca, me busca la vena, me toca, me vuelve a tocar. No hay vena - dice. Me pide el brazo izquierdo, me toca, me busca la vena, me toca, nada, que no hay vena. Se tira más de diez minutos tanteando, mientras tanto la enfermera de al lao había pinchao a ocho personas por lo menos. Mi anciana Due sigue buscando la vena perdida. Me sale la risa floja y la cara de tomarón colorao... no creo que sea tan difícil, nadie ha tardado tanto en notarme/verme/encontrarme la vena, joer!!! Viene su colega, me busca la vena y no la encuentra, se marcha frustada. El laboratorio se vacía y me quedo con la que podría ser mi tatarabuela, la animo y la consuelo, se caga en mí pa sus adentros, hasta que por fin, milagro, atina, me saca treinta mil litros de sangre, me deja tó mareá y respira profundamente.

Ya en la salida, aparece, otra vez de la nada, la petarda de la guitarra y se me pone a hablar:

- Hija, es que te miro y cómo te pareces, en serio. Bueno, ahora que me fijo bien, tú eres más alta y tienes un acento así como de Sevilla (¿así como de Sevilla? cuánta incultura en este planeta, madre mía).
- Pues este mundo debe estar plagado de dobles míos, porque no sabes la cantidad de gente que me dice que me parezco a no sé quién y a no sé cuántos... debo tener la cara más común del lugar. Snif.

A todo esto, mientras estoy hablando con "Dios es amor, la Biblia lo dice, Dios es amor, Santiago lo repite", pasa por delante mi querida y anciana enfermera con piernas de parkinson y me sonríe así como cagándose en mi puñetera vena. Seguramente, después de mi paso estelar, tomara la decisión, por fin, de jubilarse. Así que puede que hasta le haya hecho un favorcín.

Pitando que salí de allí. Madre mía, que Dios nos pille confesaos.

lunes, 8 de febrero de 2010

OTRO CALENTÓN

Anoche soñé con Miriam Sánchez, o sea, la ex de Pipi Estrada, o sea, la que después de ganar Supervivientes se puso a dar saltos por todo el plató, o sea, la que antes se hacía llamar Lucía Lapiedra, o sea, la ex del indecente y asqueroso Ramiro Lapiedra, o sea, la rubia, explosiva, polémica y ex actriz porno, o sea, la que sale en los anuncios de madrugada erótico festivos de La Sexta...

La manía que tengo de soñar con famosos...

El caso es que yo estaba de viaje de placer en Uruguay (que digo yo qué coño se me habrá perdido a mí en Uruguay). Alternativamente, iban apareciendo familiares, amigos y alguna ex que se colaba en un paisaje que se me antojaba llano, sin edificios, con callejuelas tipo casco antiguo de Córdoba y casas y bares en mitad de campos amarillos interminables. A punto de coger el avión de vuelta a España, le pido a mi primo que me lleve a ver a Miriam antes de ir al aeropuerto. Al parecer, Miriam y yo habíamos tenido una relación que yo había roto vete tú a saber por qué motivo y, de alguna manera, necesitaba zanjar y limar una situación incómoda que no hacía sino inquietarme. Así que me presenté en su bar, una especie de cuadra al aire libre flanqueada por un par de barras en las que se amontaban un montón de latas de refresco. Miriam me miraba herida, reprochándome con cariño y pena que la hubiera mandado a cagar dejado. Vestía un mono bajado hasta la cintura, camiseta estrechísisisima blanca y tirantes (típica escena de película de las que hacía antaño). El caso es que, como casi siempre ocurre en este tipo de sueños, una cosa llevó a la otra, la otra a la otra y la otra a la otra.

Y así hasta despertarme. Los detalles íntimos me los guardo, salvaguardando así la temperatura corporal normal de los lectores.

Así que otra vez me he levantado con un calentón de narices, y lo más triste es que hoy se me ha venido a la cabeza no sé cuántas veces la patética imagen de verme delante detrás-encima-debajo de esa chica, que ni me iba ni me venía hasta anoche y que, afortunadamente a estas alturas, se marcha por donde llegó.

Las consecuencias de soñar este tipo de cosas ya las he comprobado por mí misma, pero, ¿y las causas? ¿por qué Miriam y no Gisele Bündchen, Patricia Vico, Marta Etura o alguna de éstas? ¿por qué cuando sueño que me acuesto con alguien al día siguiente estoy medio emparanoiada con ese alguien? ¿por qué famosas? ¿por qué? ¿por qué? ¿por queeeeeeé? ¿acaso soy un bicho guarro raro?

A ver quién me toca (qué más quisiera yo) esta noche...

sábado, 6 de febrero de 2010

DOLENCIAS VARIAS

Puede que unos de mis millones de defectos sea no saber pedir ayuda cuando lo necesito, esperar una respuesta por parte de la gente más cercana a mí sin que yo abra la boca ni me exprese. Error. Peco de echar culpas a los que no son videntes y me duele que no me intuyan por medio de poderes sobrenaturales que no tienen. Mea culpa.

Pero más me duele no percibir ni un ápice de apoyo de la gente que dice quererme, que saben a la perfección cómo estoy y que desaparecen del planeta como si no me conocieran. Sólo puedo sentir decepción.

También, me sorprenden muy gratamente aquellas personas que no tienen por qué preocuparse, y, sin embargo, no dejan de hacerlo.

La vida siempre deja retazos de paradoja, de dolor y de alguna que otra alegría.

martes, 2 de febrero de 2010

CUALQUIER MIERDA ANTES DE ACOSTARME

Dicen que el cuerpo es sabio... el mío empezó cuidándome y susurrándome con cariño y terminó gritando y mandándome a la mierda. De hecho ahora ni me habla. No me sonríe, no me alegra el día, no me da fuerzas. Básicamente, no me hace ni caso. Le miro y me mareo, le toco y me duele, le pongo a prueba y me reta, y me hace sentir mal, muy mal. Apago sus alarmas, paso de sus consejos, esquivo sus señales y miro hacia delante sin darme cuenta de que no hago más que dar pasos atrás.

Pero es verdad, de repente siento un click en mi cabeza con un letrero en mayúsculas y me paro a leerlo. Me siento, y respiro. Y no me acuerdo de la última vez que tuve un gran día, ni de mi última carcajada, ni de mi eterna cara de niña feliz... cuando duermo tengo frío porque mi cuerpo es así, me castiga y me quita el edredón y me priva de sueños bonitos a cambio de pesadillas con ex psicópatas, y el calor me lo da cuando estoy a punto de levantarme, atrapándome entre las sábanas y seduciéndome hasta quedarme otra vez zzzzzzzz.

Así que ya que veo difícil curarme de la cabeza (no porque sea una tarada de por vida sino porque está claro que tengo que cambiar de psicóloga), he decidido hacer las paces con este cuerpecito serrano que me pide una tregua a voz en grito.

Gracias por avisarme. Te lo pagaré con creces.

Buenas noches (y regálame un sueño bonito, anda)