lunes, 8 de febrero de 2010

OTRO CALENTÓN

Anoche soñé con Miriam Sánchez, o sea, la ex de Pipi Estrada, o sea, la que después de ganar Supervivientes se puso a dar saltos por todo el plató, o sea, la que antes se hacía llamar Lucía Lapiedra, o sea, la ex del indecente y asqueroso Ramiro Lapiedra, o sea, la rubia, explosiva, polémica y ex actriz porno, o sea, la que sale en los anuncios de madrugada erótico festivos de La Sexta...

La manía que tengo de soñar con famosos...

El caso es que yo estaba de viaje de placer en Uruguay (que digo yo qué coño se me habrá perdido a mí en Uruguay). Alternativamente, iban apareciendo familiares, amigos y alguna ex que se colaba en un paisaje que se me antojaba llano, sin edificios, con callejuelas tipo casco antiguo de Córdoba y casas y bares en mitad de campos amarillos interminables. A punto de coger el avión de vuelta a España, le pido a mi primo que me lleve a ver a Miriam antes de ir al aeropuerto. Al parecer, Miriam y yo habíamos tenido una relación que yo había roto vete tú a saber por qué motivo y, de alguna manera, necesitaba zanjar y limar una situación incómoda que no hacía sino inquietarme. Así que me presenté en su bar, una especie de cuadra al aire libre flanqueada por un par de barras en las que se amontaban un montón de latas de refresco. Miriam me miraba herida, reprochándome con cariño y pena que la hubiera mandado a cagar dejado. Vestía un mono bajado hasta la cintura, camiseta estrechísisisima blanca y tirantes (típica escena de película de las que hacía antaño). El caso es que, como casi siempre ocurre en este tipo de sueños, una cosa llevó a la otra, la otra a la otra y la otra a la otra.

Y así hasta despertarme. Los detalles íntimos me los guardo, salvaguardando así la temperatura corporal normal de los lectores.

Así que otra vez me he levantado con un calentón de narices, y lo más triste es que hoy se me ha venido a la cabeza no sé cuántas veces la patética imagen de verme delante detrás-encima-debajo de esa chica, que ni me iba ni me venía hasta anoche y que, afortunadamente a estas alturas, se marcha por donde llegó.

Las consecuencias de soñar este tipo de cosas ya las he comprobado por mí misma, pero, ¿y las causas? ¿por qué Miriam y no Gisele Bündchen, Patricia Vico, Marta Etura o alguna de éstas? ¿por qué cuando sueño que me acuesto con alguien al día siguiente estoy medio emparanoiada con ese alguien? ¿por qué famosas? ¿por qué? ¿por qué? ¿por queeeeeeé? ¿acaso soy un bicho guarro raro?

A ver quién me toca (qué más quisiera yo) esta noche...

4 comentarios:

Tantaria dijo...

Que no, mujer, que no eres un bicho guarro...Bueno, un poquito sí. ¿Con un mono hasta la cintura, camiseta estrecha y tirantes? A ver si vemos la tele en horario infantil para tener otras referencias, jeje. ¡Al menos fíjate lo que te divertiste en sueños!¡Yo de ti me pasaría el día durmiendo!

simplemente yo dijo...

Jo, pues a mí me has subido la temperatura.. y es lo que hace la falta de sexo, sí te sirve de algo yo sueño con Bertin Osborne, así que no sé que es peor., jajaj besos y sigue soñando cosas así, (que son mejor que las pesadillas).

Cris. dijo...

jajaja muy bueno el post! a mí también me tocó soñar con Bustamante.. Tú pensarás... Bustamante?? pues sí.. Los sueños, que no nos dejan escoger.. Y es que tienes razón, después cuando te levantas siempre tienes un rato raro, de pensar en ese alguien, como si de verdad te gustara jaja..

En fiinnn.. graciass, me he reído!

Hanna moody dijo...

Peor sería soñar con Carmele, mujer...