jueves, 15 de abril de 2010

RESPIRANDO

Respirar no es fácil cuando los días se presentan largos y fríos, cuando hay incertidumbre y las ganas de llorar se multiplican por trece. Siento a los míos huidizos, lejos de ser realistas, así como inexpresivos y calmados, torpes ante una situación difícil, que se les escapa de las manos. Yo siempre a contracorriente, soy puro nervio, no se me da bien hacerme la sueca y pasar páginas de revista como la que espera turno en la peluquería. Salgo e intento respirar, no puedo desconectar, entro... pero necesito salir otra vez.

Lo que daría por un respiro. Coger el coche, irme al pueblo más recóndito del mundo, en lo alto de cualquier montaña, ser una forastera y perderme por las calles dando vueltas, mezclarme con la gente y sentarme en una terraza donde me esperara un fiel amigo, especial, de los que hablan tu idioma y vuelan a tu ritmo, de los que te hacen reír a carcajadas y con el que te irías al fin del mundo. Saborear trago a trago una cerveza bien fresquita y olvidarme de lo que hay más allá de la última curva. Que se parara el tiempo. Que al menos se parara un tiempo. Que necesito respirar y dejar la mente en blanco, que quiero hablar de lo que no suelo hablar y arrancar las palabras de lo más dentro para no dejarlas morir en el intento. Que la vida hay que cogerla al vuelo, que los trenes pasan, que las oportunidades no vuelven. Que callar no es mejor que hablar, sobre todo cuando tienes un millón de cosas que decir.

Suspiro. Aún no quiero entrar. Vuelvo a ese pueblo encantado y camino plácidamente entre nubes y algún rayo de sol. Estoy en paz y no quisiera marcharme, aún es pronto, qué prisa hay. Tengo que retratar este instante y grabarlo a fuego para recordarlo cuando la vida me cuente sus películas de miedo.

Suena el móvil mientras miro por la ventana... se me apaga el suspiro y entro, de vuelta a la realidad.

Cierro los ojos y me pregunto: para cuándo el próximo respiro...


(Quiero dar las gracias a las personas que a lo largo de estos días tan delicados han dejado su cariño y sus abrazos a través de mi blog o correo. Gracias de corazón por vuestra cercanía y por hacer mejores los peores momentos. Un abrazo gigante para todos)


16 comentarios:

Lorena Chavarría dijo...

cuando vendrá ese respiro que te vuelva hacer sentir en calma y sin alteraciones...
Hay querida, yo también me pregunto lo mismo....solo intenta mantener la calma...que después de todo esto vendrán días de luz..

Un abrazo grande....no te imaginas cuanto entiendo-

Lucía dijo...

Todo llega. No te agobies.

Besos

Pilar dijo...

Yo me voy contigo por favor!!!!!!!!!!!!!!!
Está las pelotas de todo!!!!!!!
Pero ánimo, se supone que todo son rachas así que una buena y/o muy buena no puede tardar ya en llegar....

Anónimo dijo...

Y ese respiro llegará en NADA y en tu terreno :).Qué más quieres Sandiíta?

Anónimo dijo...

a veces el tiempo también necesita tiempo. Un bs!

Los días en mi retina dijo...

Te entiendo no sabes cómo, has tenido una forma muy clara de expresar lo que se siente el típico día como hoy en que las cosas te superan un poco. Paciencia y a esperar que todo pase.

Ánimo y buen texto,

Un beso!

M dijo...

Todo llegará pero mientras tanto tómate esos pequeños instantes de evasión e imagínate en ese recóndito plueblecito perdido con la compañía que más desees.
Muchos ánimos

Anónimo dijo...

Qué chorradas te dicen tus comentaristas, no?
De verdad que te animan?

Hala! Un beso.

De Niña a mujer.

Verónica (peke) dijo...

Recuerda que a veces necesitamos parar y poner las cosas en su sitio y para ello necesitas tiempo, asi que datelo y no olvides que tarde o temprano el sol vuelve a salir...

besotes de esta peke.

pd. te espero por mi rincon con tu taza de cafe, siempre que quieras...

Silvia dijo...

Me gusta mucho cómo escribes, me identifico muchas veces contigo y tu forma de sentir y ver las cosas...me alegro de haber entrado en tu blog...

iTxaro dijo...

un beso y ánimos

simplemente yo dijo...

Bueno muchos ánimos, y ya sabes que aunque no nos veas estamos contigo, mil besos y si necesitas algo no dudes en decirlo. Besos y respira hondo.

Anónimo dijo...

Hey hace tiempo qno se sabe nada de vos estas bien?

Di dijo...

Hace mucho tiempo que no entraba en tu blog. Has cambiado su apariencia, me gusta, aunque siempre dentro del mismo estilo.
Te dejo este cuento, y te invito a merendar con Dios (o sea, conmigo, aunque eres muy reticente a quedar, te animo a que cojas el coche y vengas a Segovia, te llevaré a un lugar mágico, ya sabes mi email):
abía una vez un pequeño niño que quería conocer a Dios.
Él sabía que era un largo viaje llegar hasta donde Dios vivía, así es que preparó su mochila con sandwiches y botellas de leche chocolatada y comenzó su viaje.

Cuando había andado tres cuadras, se encontró con un viejecita. Ella estaba sentada en el parque observando a unas palomas.

El niño se sentó a su lado y abrió su mochila. Estaba a punto de tomar un trago de su leche chocolatada cuando notó que la viejecita parecía hambrienta, así es que le ofreció un sandwich.
Ella agradecida lo aceptó y le sonrió. Su sonrisa era tan hermosa que el niño quiso verla otra vez, así que le ofreció una leche chocolatada. Una vez más, ella le sonrió. El niño estaba encantado.

Permanecieron sentados allí toda la tarde comiendo y sonriendo, aunque nunca se dijeron ni una palabra.
A medida que oscurecía, el niño se dió cuenta de cuan cansado estaba y se levantó para marcharse.
Antes de dar unos pasos más, se dió la vuelta, corrió hacia la viejecita y le dió un abrazo. Ella le ofreció su sonrisa más amplia.

Cuando el niño abrió la puerta de su casa un rato más tarde, a su madre le sorprendió la alegría en su rostro.
Ella le preguntó: “¿Qué hiciste hoy que te puso tan contento?” Él le respondió: “Almorcé con Dios.”
Pero antes de que su madre pudiese responder añadió: “¿Y sabes qué? ¡Ella tiene la sonrisa más hermosa que he visto!”

Mientras tanto la viejecita, también radiante de dicha, regresó a su casa. Su vecina estaba impresionada con el reflejo de paz sobre su rostro, y le preguntó: “¿Qué hiciste hoy que te puso tan contenta?” Y ella respondió:
“Yo comí sandwiches con Dios en el parque”. Pero antes de que su vecina respondiera a esto, añadió: ” ¿Sabes, es mucho más jóven de lo que esperaba.”

Anónimo dijo...

Yo es que, después de leer esto, muero. Nuuk! todavía no has vuelto de ese viaje? A ver cuándo actualizas que se te echa de menos sin hache ;-)

Anónimo dijo...

Madre mía, la anónima-reconocida que pesada es con invitar a Segovia, será la relaciones públicas de esa ciudad? Que levante la mano a quien no ha invitado a ese lugar mágico de Segovia