jueves, 19 de agosto de 2010

MÁS QUE PALABRAS...

Llegué a casa, como cada mañana, después de otra agotadora noche de trabajo. Ella madrugaba y no era raro encontrarme la cama vacía, recién hecha y todavía templada, lista para mi letargo. Pero ese día  noté la habitación más desierta, como fría, ausente. Eché un vistazo rápido y me di cuenta que faltaban cosas, fotos en la pared, objetos encima de la mesa, ropa en la silla... y desorientada, en un impulso autómata, abrí su armario de par en par y me di de bruces con lo que intuía segundos antes: se había marchado. No había notas, ni sms, ni media llamada perdida. Nada. Su olor tampoco estaba. Me encontré con su móvil apagado y con la cabeza a punto de explotar. No entendía qué podría haber pasado. Por qué alguien que te quiere desaparecería de la faz de la tierra sin dejar rastro, sin explicaciones ni motivos.

Creí volverme loca, me eché a la calle a buscarla como una desesperada, fui a su trabajo, pregunté a su familia, a sus amigos, a gente común, restándole la mayor importancia posible, para no preocupar a nadie. Estuve paranoica días, semanas, haciéndome preguntas, remontándome a hechos que pudieron desencadenar su decisión, pero no tenía respuestas. Opté por echarme la culpa de todo. Estaba pasando un mal momento, la empresa en la que trabajaba y que tantas alegrías me había dado decidió sacrificar a casi la mitad de la plantilla y a mí me tocó irme con una mano delante, otra detrás y con mis sueños profesionales esparcidos por la calle. Podría ser que se me hubiera endurecido el carácter, podría ser que estaba más fría, más distante. Podría ser que pagara mi vacío y confusión con ella, que no estaba como antes, que me pesara y me importara más mi estabilidad laboral que la sentimental. Pero, ¿tan mal lo había hecho? ¿tanto como para que mi pareja me abandonara de la noche a la mañana sin mediar palabra?

Anduve tiempo atormentada, asumiendo mi responsabilidad y echándome en cara cada día y cada noche lo mal que había hecho las cosas. La mayor parte del tiempo me desahogaba con mi compañera de piso y amiga de toda la vida con la que convivíamos, que pacientemente me escuchaba y soportaba mis llantos de niña pequeña perdida. Pero ni siquiera ella, que compartía nuestra vida en primera persona, entendía nada y apenas podía aliviarme. Dime, ¿tú qué has visto? ¿qué he hecho? ¿por qué? ¿tan perra he sido? - le preguntaba insistentemente a pesar de sus continuos silencios. Tal vez he estado más en mi mundo que en el nuestro y no la cuidé lo suficiente, tal vez se sintió sola y se acercó a ti, tal vez me puse más celosa de la cuenta cuando os veía tan cerca - le confesé de una vez por todas lo que llevaba tragando desde hacía tiempo. Pero mi amiga de toda la vida enmudecía una y otra vez.

Después de un período de incertidumbre agónico, conseguí localizarla. Al parecer, yo era la única idiota desinformada del mundo, nadie tuvo los cojones de explicarme nunca nada, de darme una sola razón. Daba señales de vida cada tanto, por supuesto no quería verme, no cogía el teléfono ni me abría la puerta de su nueva casa. Mi grado sumo de demencia no fue suficiente para que quisiera hablar conmigo. La locura me acompañó durante meses, lo recuerdo como de lo más amargo que he padecido en mi vida. Mi tortura no era el dolor de su deserción sino la angustia de la duda.

Me aislé del mundo y me pasaba los días encerrada entre las paredes de mi habitación buscando la manera de recuperarla. Agoté todos los recursos posibles, todo lo que pude hacer lo hice pero entendí que ya no dependía de mí. Entendí también que no valían las súplicas ni los llantos ni las preguntas ni las demostraciones de amor, así que me resigné a asumir y comprender que la había perdido y que su felicidad no estaba conmigo. Por eso dejé que se marchara.

Me encontré dando tumbos y reconduciendo mi vida a base de mentiras y falsas ilusiones. Mi nuevo trabajo me agotaba y en casa no encontraba paz, me había distanciado abismalmente de mi amiga de toda la vida. Había perdido el sentido de la realidad, me echaba la culpa de todo hiciera lo que hiciera, no distinguía qué estaba bien ó mal, vivía en un estado de enajenación mental permanente.

Meses después de todo aquéllo, cuando medio levantaba la cabeza y empezaba otra vez a respirar, me encontré con otra sorpresa: también de la noche a la mañana y tampoco sin mediar explicación alguna, mi amiga de toda la vida se había marchado de casa. Estaba tan agotada que ni siquiera la busqué. Pasé noches tratando de limpiar mi conciencia por unas cosas y por otras, pero, con el tiempo, cuando recuperé la cordura, me di cuenta de que yo no había tenido nada que ver en ninguno de los dos abandonos.

Pasaron los años y ambas volvieron a buscarme, la primera pidiéndome perdón hasta la saciedad por todo lo que me había hecho pasar. La segunda simplemente volvió y recuperamos la amistad con esfuerzo y muchas cañas, con noches de juerga y complicidad, llegando a nuestro punto de partida, como si nada hubiera pasado. En todos estos años ninguna de las dos ha querido remover aquel episodio, obviando los hechos como si jamás hubieran tenido lugar. Jamás conseguí encajar las piezas del puzzle, pero ya me daba igual. Rescaté lo mejor de cada una y eso era lo único que me importaba.

Hace unos días, tomándonos tranquilamente una cerveza, mi ex tuvo la gentileza de regalarme la última pieza de mi puzzle. Las explicaciones, los motivos, aunque ya no tuvieran sentido. Todo encajaba. Siete años después, pero por fin, todo encajaba. Y suspiré, y me sentí liberada, a pesar de notar cómo dos puñales me atravesaban el alma durante diez segundos. Pero fueron diez, ni uno más, porque el tiempo, qué sabio refrán, lo cura todo. Se acabaron las preguntas, se acabó la culpa, se acabó el dolor dormido. Caso cerrado. Y volver a empezar sin mirar atrás.

Durante ese silencio interminable de diez segundos, un tipo argentino se acercó a nuestra mesa y entonó unos acordes de guitarra que me hicieron volver a la realidad, a la de hoy... y caí, y me removió, y lloré, no por un pasado malogrado y esquizofrénico, sino por un presente incierto, borroso, titubeante y casi tan amargo como el ayer.

Porque no hay ceguera peor que no querer mirar...

(No podían ser otros acordes...)

17 comentarios:

Tom Baker dijo...

Me hubiera gustado cruzarme contigo en aquel momento para cogerte de los hombros y decirte que no tienes por qué tener la culpa de nada... que no debes pensar que hayas hecho algo como para que la gente se aleje... hay muchas veces que los motivos que les impulsan a huir, ni siquiera ellos mismos lo saben, y seguramente tu hayas sido de las cosas buenas que hayan tenido y puedan recordar en su vida cuando miren atrás. Por la forma en la que escribes, por la forma en la que sientes, sólo puedo decir: Nuuk, ERES GRANDE

Anónimo dijo...

Jolin si huebiese estado en ese momento te hubiese dicho lo mismo que dice Tom Baker y también decirte que mandes a la mierda a quien corresponda :P (perdón soy un poco mal educada).
Y no tenés que ver el presente incierto y como con miedo (por decirlo de alguna manera) sino tenés que verlo como una aventura, y aprender de los errores y como dic el dicho: más vale sola que mal acompañada. Y che además que nos tenes a todos nosotras/os acá eh.
Un besote super grande.
B.

alejandra dijo...

El pasado solo es pasado, que no hay que olvidar solo aprender, si hay algo que aprender y adjuntarlo al libro de experiencias

larala dijo...

Un futuro incierto no tiene porqué ser negativo, nunca se sabe lo q nos espera. Amargo... es q me has pillado en un mal día, otro vengo y te pongo algo dulce :)

olgaweb dijo...

El futuro incierto, es lo mejor, al igual que la imperfección de la vida...es lo que nos mantiene vivas,imagínate que supiéramos en cada momento lo que nos va a pasar, lo que vamos a sentir, a quién vamos a conocer, entonces no nos sorprenderíamos, y la luz de los momentos mágicos llegaría con mucha menos intesidad.....
Yo pienso que Cada etapa de tu vida esta marcada por personas,experiencias y vivencias diferentes,nosotros mismos cambiamos cada día, yo no soy la misma persona que era ayer ni que seré mañana,hoy alguién me aportará sensaciones increíbles, esas mismas emociones no serán sentidas de igual forma en el mañana. Cuando perdemos a una persona añoramos como nos sentíamos con ella, más bien todo lo que nos hacía sentir, pero todo eso ya lo llevábamos dentro, esa x persona solo hace el click necesario para que todo eso que esta en nuestro interior salga a la luz, esa es la sensación de perdida, que realmente sólo es querer volver a sentirte igual...

Anónimo dijo...

"Por verte sonreir, he vuelto yo a perder..."
Si ya de por sí una ruptura es dolorosa y ningún motivo nos basta para aceptarlo, qué decir tiene el hecho de intentar superar esta clase de abandono, equiparable a una muerte... sin despedidas.
En la vida creí yo escribir en un sitio de éstos, pero me atrajo tu forma de escribir sintiendo.
M

neko dijo...

Me alegro que hayas podido completar ese puzzle después de tantos años, puede que ya no te doliera el pasado pero esa duda hubiera seguido ahí dentro sin remedio.

Si de cualquier manera esto te ha enseñado a valorarte como mereces, habrás sacado algo positivo.

toatoa dijo...

Hay que tener mucha fuerza interior para poder superar semejante desconcierto y dolor.

Saludos ;)

candela dijo...

He llegado aquí por casualidad, me gusta como te expresas, sí, aunque lo que digas suene duro.

Saludos

Ter_Cera dijo...

Cuando te dejan así. Te roban hasta las canciones de desamor. Te dejan sin tangos, sin boleros. Te dejan sin música posible

Cuando te dejan así y le dan una patada a lo sentido. No te queda más que dudar y se tambalea hasta tu nombre. Pero hasta eso se pasa.
Besote

guada dijo...

de casualidad he llegado aqui, me he sentido identificada en lo que expresas sobre el abandono, sobre las piezas incompletas, yo aún estoy esperando respuestas pero me parece que nunca van a llegar
saludos

suspensiva dijo...

Has tenido mala suerte de encontrarte con gente que no ha sabido o no ha querido hacer las cosas bien. Yo misma me siento culpable de unos cuantos barcos hundidos a mi costa, ahora que el karma me ha dado una bofetada y me ha abierto los ojos.

Si sirve de algo te diré que estoy intentado "rellenar" esos huecos de la gente que sufrió las consecuencias. Mejor tarde que nunca. De momento he hablado con una y no me ha ido tan mal.

Escribes muy bien.
Un abrazo

suspensiva dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nuuk dijo...

++ Tom Baker ++ Muchas gracias, siempre leal y reconfortante.

++ Anónimo ++ Gracias B, y sí, ojalá hubiera tenido el valor de mandar a la mierda y seguir mandando..

++ alejandra ++ Lo bueno es cuando recuerdas el pasado y ya no duele.. y entonces vemos que sí, que avanzamos y crecemos.

++ larala ++ La incertidumbre me puede, al menos todavía no he aprendido a controlarla.. espero que tengas mejor día!

++ olgaweb ++ Gracias siempre por tus cariñosas palabras.. no quiero un futuro escrito, pero tampoco lleno de dudas.

++ Anónimo ++ Gracias por escribir M, espero que no sea la última vez, aunque sea para aliviar un poquito los dolores del alma.

++ neko ++ No sé si me habrá servido de algo, sí despejé la duda de saber que no estoy loca ;).

++ toatoa ++ La fuerza sale cuando no queda más remedio que tirar para delante como sea, nos pasa a todos, es uno de los valores de nuestra naturaleza.

++ candela ++ Gracias y bienvenida Candela. Lo duro siempre se ablanda al final, pero no aprendemos, no nos ablanda nunca.

++ Ter_Cera ++ Tú lo has dicho, todo, absolutamente todo, se pasa, ése debería ser un buen consuelo siempre.

++ guada ++ Bienvenida al club. Las respuestas que no llegan no merecen la pena, lo mejor es empezar a construir otros puzzles más productivos.

++ suspensiva ++ Muchas gracias. No dejes de rellenar esos vacíos que dejaste, las personas que te quisieron te lo agradecerán, y es un gran paso por tu parte.


Pues.. parece que esta noche esté de lo más.. depresivo. En fin, espero encontrarme mejor mañana para daros besos y abrazos a todas. Muchas gracias por vuestros ánimos y vuestras palabras, siempre alentadoras. Un abrazo.

simplemente yo dijo...

Estoy de acuerdo contigo porque lo peor son las dudas, no saber las respuestas y los por qué. Así que me alegro que pudieras encajar el puzzle. Besos
PD: Ojala algun día encaje yo mis puzzles.

Ico dijo...

Se ve que lo has digerido con honstidad y con buen hacer, eso habla bien de ti.saludos

Rocío dijo...

Me encanta.
Y la canción también.
Un beso!