domingo, 1 de agosto de 2010

SIN TÍTULO

Qué duele más, ¿hacer daño o que te lo hagan?

Hacer daño a una persona que quieres duele, y de qué manera. Pero es un dolor pasajero, suave, sin agobios ni ahogos. Es un duelo efímero porque nadie vive pensando en la agonía de los demás sino en la tranquilidad de uno mismo. Pasa pronto porque no puedes hacer nada, salvo limpiar un rato la conciencia a costa de convencerte de que la vida es así y que la intención de no herir conscientemente es lo que cuenta. El mundo no se acaba y no hay que empezar de cero sino continuar por donde lo habías dejado.

Que te hagan daño duele más. Es un dolor prolongado en el tiempo, que mata, que te aprisiona el alma y no te deja respirar. Es un duelo que te hace llorar constantemente, en el que las preguntas se quedan sin respuesta y la ansiedad merma las ganas de avanzar. Es un duelo largo en el que no puedes despojarte de los buenos recuerdos que no ayudan sino que agudizan la agonía. Es esperar que la vida dé mil vueltas aún sabiendo que no cambiará nada. Es perder la esperanza y la fuerza para levantarte de la cama. Es quedarte sin cartas con las que jugar porque ya agotaste todos los recursos. Es un dolor que atraviesa el corazón y lo destroza en mil pedazos. Es ira, impotencia, rabia, odio. Es una desazón que te invita a caerte y tocar fondo para obligarte a salir a flote. Es apagarte en silencio, perderte en silencio, desaparecer para reaparecer, es terminar muerta para empezar a sobrevivir y tratar de mantenerte viva, otra vez.


"Cuántas excusas me inventé para no quererte
cuántas verdades te conté para retenerte.
Te esperé cada vez que te ibas
te lloré en silencio por si no volvías
te pedí en sueños lo que nunca podrías darme
me convertí en Dios para que no me intuyeras en el infierno.
Te salvaría cada día
te daría 365 primaveras
te empecé a querer así, te querría siempre así
me partiría en dos para darte la mitad de mi fuerza
vendería eternamente mi sonrisa por la tuya
canjearía tu felicidad por la mía.

Pero te vas
y este dolor me escuece tanto que me deja sin alma
escuece porque te vas para no volver
porque a ratos olvidé que no eras mía.
Creí que vendrías
que te quedarías
hoy o dentro de mil años, pero que te quedarías
y despertaríamos juntas en todos los lugares de la tierra
hasta en los que no existen.

Y te vas
y ni siquiera te das la vuelta para mirarme y decirme adiós
te vas y maldigo mi prudencia
y tengo pesadillas cuando sueño con tu cuerpo
a dos centímetros, a años luz.
Y no puedo respirar
y me tiro al suelo, que es donde estoy aunque trate de mantenerme en pie
y brota el dolor
y hablo sola
y grito sola
y me desespero sola
y deseo morir para resucitar
y no te echo de menos, pero me muero por verte
y repetirte las cosas que siempre te dije
hasta quedarme sin voz
por si volvieras.

Y me invento motivos para que vuelvas
y te entrego todo lo que soy, para que no me olvides
y bebo porque no sé estar sobria sin pensarte
sin añorarte, sin amarte
y apago el teléfono, y lo enciendo, y lo apago, y lo enciendo
por si tuviera una palabra tuya
que reviviera a mi cuerpo
porque dejé morir a mi alma.
Y quiero volverme loca
para recuperar la cordura
y quiero perderme
para encontrarme
sin encontrarte
sólo para encontrarme.

Aunque ya no cante canciones
te cantaría todas las de amor que existen
te mandaría flores cada semana
te cambiaría las sábanas cada día
te daría todo sin pedirte nada
te borraría los malos ratos
te construiría otro mundo
te arroparía cada noche de invierno
gastaría todos los te quiero que me quedaran en vida
porque todos serían para ti.
Me inventaría palabras de amor
para que nunca olvidaras quién te las escribió.
Iría donde tú fueras
cogería un avión sin maleta y sin billete de vuelta
donde tú fueras.

Qué cosas tiene el amor, ¿verdad?
yo te quiero, tú me quieres
yo te amo, pero tú…
aunque una vez me lo dijeras
y dos, y tres, y más
pero no era real
y ahora no sabes cómo decirme que no, que te confundiste.
Tal vez no seas mía porque no me merezcas
puede que tengas lo que mereces, que es mucho menos de lo que yo merezco
seguramente no seas nada especial
otra más, del montón, igual al resto.

Pero mira, ahora tengo tu olor pegado a mi piel
aunque haga siglos que no te vea.
Cómo borrarte, cómo enterrarte
si por más que trato de olvidarte sólo puedo pensarte
y recordarte
y quererte
y seguirte amando".

"tú empeñada en que querías ser feliz, y yo sentir..."

10 comentarios:

Tom Baker dijo...

Me gusta entrar en tu blog, me encanta, porque sé que cada vez que entre me podré sentir identificada con cada cosa que escribes, con cada cosa que sientes y plasmas aquí. Una vez más, gracias ;)

larala dijo...

Pues yo no estoy de acuerdo, me han hecho daño y he hecho daño y lo 2º me ha dejado mucho peor que lo primero. Supongo q como todo depende de las circunstancias de cada situación.

Un bso y ánimo!

alejandra dijo...

Yo no soy capaz de saber quien sufre más quien hace daño, o a quien se lo hacen... según la persona... según el amor, según... El poéma bonito, la canción... perfecta para tu post

Lorena Chavarría dijo...

el poema muy lindo....y yo tampoco se si cual sufre más...pero me ha tocado estar al lado del que le dicen no,y concuerdo con todo lo que escribiste....morir y renacer-
y la canción el complemento perfecto.

Anónimo dijo...

Yo también he estado en ambas partes y por dios, duele muchísimo más que te dejen. La angustia que genera y mil sentimientos más, se convierten en físicos y estás mal emocional y físicamente.

Cuando eres tú quien deja, e inevitablemente hace daño, no vives pendiente de una llamada que nunca llega, de un sms de un reencuentro. No estás constantemente imaginando un futuro que no es real.

Cuando eres tú quien deja, e inevitablemente hace daño, no pierdes la esperanza de vivir ni las ganas de hacerlo. Sólo deseas que la otra persona se recupere pronto, pero tu.... tu tienes ganas de vivir y estás donde quieres, eres libre, como quieres. Eso no mata a nadie.

neko dijo...

Duele ver el sufrimiento en los ojos de alguien que nos importa, y mas todavía si es por nuestra culpa, pero por grave que sea el tiempo lo cura mas rápidamente de lo que nos imaginamos. Al fin y al cabo la naturaleza humana es egoista, y preferimos que sufra el prójimo a hacerlo nosotros mismos.

Victoria Dubrovnik dijo...

Pufff... pues la verdad es que no me podría posicionar ni de un lado, ni de otro. El dolor es algo subjetivo, y cada uno vive las situaciones de una manera distinta. Para mí, habrá cosas que me pueden resultar altamente dolorosas, y a lo mejor alguien las vivira con total ligereza, por lo que quizá incluso su manera de actuar, a mi me podría hacer daño, desde su ignorancia al no saber qué es aquello que me puede hace daño. Y creo que me callo, que me estoy enrollando y yéndome por las ramas...

Abrazo!

M dijo...

Hay personas que se han grabado a fuego en nuestro corazón y somos incapaces de desprendernos de ellas por mucho que nos hayan hecho sufrir o por más tiempo que haya pasado. ¿Cómo narices se muere para volver a renacer? Cómo pasar página para salir de éste bucle?
Por un instante he compartido tu dolor y lo he hecho mío.

Besos del Ave Fénix

iTxaro dijo...

desde luego... duele y mucho

simplemente yo dijo...

Desde luego aunque hacer daño es dificil, es muchísimo peor que te hagan daño, lo has explicado perfectamente. Besos