viernes, 25 de febrero de 2011

YA SI ESO NOS VEMOS

Tengo tres post-it pegados en la pared: uno verde con la palabra ABRAZO, uno naranja con la metáfora DISPARO y otro rosa que dice NADA. El naranja está que se sale, como el prisionero eterno que cuenta los días de cinco en cinco en forma de palitos para salir de la cárcel. El verde apenas está en blanco, por detrás del rosa.

Me queda trabajo por delante, y ya que nadie lo está haciendo ni lo hará por mí, prefiero cubrirme las espaldas y llegar a buen puerto de mi mano. Voy mentalizándome, preparándome, concienciándome... y para eso necesito no sentir el más mínimo rencor. Nada de rabia, de reproches, nada de ataques. Que sea sincero y limpio. Que sólo queden restos de un dolor que se haga trizas. Que sea yo, que seas tú. Que nos escuchemos y nos respetemos, que nos queramos una vez más.

Que tras cerrar la puerta añada un palito al post-it ABRAZO, y después sepa tirarlos a la basura con una sonrisa. Que sea un final casi feliz.

Me voy un rato. No sé cuánto tardaré en volver, pero necesito escaparme unos minutos de aquí. Sin post-it en la pared, sin DISPAROS y sin NADA. Y salir de la cárcel, ser libre en cuerpo y alma, por fin.

Hasta pronto.

viernes, 4 de febrero de 2011

HASTA LOS COJONES

Estoy muy cabreada. Y no tengo el horno ni para bollos ni para tonterías.

Estoy harta de la gente que pasa por la vida pisando fuerte, más bien machacando y luego se marcha de rositas como si nada. Atrás dejan los malos tiempos como quien oye llover. Retoman su camino, piden un par de disculpas y se marchan por la puerta de atrás, eso sí, dando por saco. Y desaparecen de la faz de la tierra. Después de un tiempo vuelven para irse y para volver a volver. Y así, sucesivamente. Reconocen sus errores pero los siguen cometiendo. Desarrollan estrategias de retención, de manipulación, inconsciente o no, te llevan a su terreno y consiguen que caigas una y otra vez. Y yo caigo, no por lo que pudo haber o se pudo sentir, no por revivir ni remover el pasado, sino por lealtad, por ser fiel a un cariño que no se rompe porque sí, que no anda entre arenas movedizas ni se abate a tiros, que no se parte en pedazos que se reparten entre mil. Porque puedo ser cualquier cosa menos infiel a lo que siento.

Y es que la vida no deja de sorprenderme. A continuación reproduzco parte de un mail que no hace mucho aterrizó en mi correo. Hasta ahora no le había prestado mucha atención, pero es que hoy estoy sensible, y eso me hace estar doblemente cabreada. Y me jode.

"Te necesito aquí. Sé que ahora no es el momento, puede que más adelante. Me apetece estar contigo, tú y yo, porque me faltas. Hoy te abrazaría toda la noche, te lloraría hasta que vaciarme. Eres la única persona en la que puedo confiar y sé que no es recíproco. Me lo he ganado a pulso. Siempre he sido una egoísta contigo, me he comportado como una perra y no merezco nada de ti. No me siento nada orgullosa. Pero ahora, lo único que quiero es que me digas que me quieres y ya está, porque esta noche te necesito más que nunca, aunque tenga la mala costumbre de pagarlo todo contigo. Tengo cosas no muy buenas, pero otras no tan malas. Lo único que sé es que no puedo estar sin ti (¿y tú sin mí?). Siempre estaremos juntas. ¿De qué modo? No lo sé, pero te quiero, y no como una amiga. Hay algo mágico y especial entre las dos, o yo quiero pensar eso. Nos hemos hecho mayores juntas, hemos hablado días enteros sin parar, nos hemos dicho todo sin decir nada. Hemos llorado, nos hemos reído, hemos cantado, hemos soñado, viajado... ¿qué nos queda por hacer? Nunca he tenido una relación tan intensa, nunca nadie me sacó tanto de quicio. Es paradójico... a veces te mataría, pero sé que no puedo estar sin ti y eres la única persona en el mundo que sabe perfectamente cómo estoy sin saber nada de mí en meses. Quiero volver atrás y no puedo. Me he reído tanto contigo, me he sentido siempre tan bien, me enseñas tantas cosas, es un amor tan sincero, no puedo explicarlo, no es algo tangible. ¿Sabes lo que no hemos hecho nunca? Ir a bañarnos de noche a la playa... No quiero que te alejes de mí, pase lo que pase no te vayas. Soy muy idiota a veces, soy una egoísta, no sé por qué me pasa eso contigo. Te siento mía, es como si fueras una parte de mí. Eres lo mejor que tengo y me jode, me jode no estar a tu altura. Tengo rabia hacia mí misma, no es hacia ti, es como haber dejado la luna cuando iba a tenerla o quemar un número de lotería premiado. Huí de ti, me han hecho mucho daño y no soporto la derrota y por eso me alejo. Me alejo pero te aseguro que mis besos eran de verdad y quiero pensar que tú sentías lo mismo. Soy una cagona que siente demasiado, me secuestras y me llevas a otro mundo para después salir corriendo. Puede que se olviden los detalles pero quedan las sensaciones. ¿No te parece bonito? Es como otra etapa, es mucho más intenso. ¿Crees que las parejas se llevan tan bien como nosotras? ¿Qué es lo que nos diferencia de una pareja? Sí, que no nos vemos, pero son mis circunstancias. Lo nuestro es aparte. Anda, abrázame... sonrío, parece que te siento, por eso no puedo dejar de pensarte, porque estás aquí... ¿acaso eres Dios? Eres Dios. Contigo soy yo misma y si me aguantas siendo yo es porque me quieres bien. Nadie me conoce mejor que tú y aún así me quieres. Es curioso, puedo ser encantadora, la hija maravillosa, la amiga que siempre está, pero contigo soy lo peor. Y me soportas. No sé cómo lo haces, y te pongo a prueba, y sigues. Y me comporto como una cría y lo aguantas, y me escuchas, y me meces con tus palabras, y me haces reír, y me obligas a tomarme en serio. Quiero teletransportarme allá donde estés, ¿cuánto vale? No tiene precio. Dime que no nos separaremos. No sé de qué manera agradecerte todos estos años..."

Bonito y tal, ¿no? Pues a mí no hace sino enfurecerme. Porque ¿quién se hace cargo de mi dolor? ¿quién me aguanta a mí? ¿quién me escucha y está ahí? ¿quién se acerca siquiera para preguntar hola qué tal, cómo te va la vida? Porque ellas, las que me arrasan y me dejan en pelotas tienen todo el derecho del mundo a aparecer cuando les entran los bajones y a desaparecer cuando le vienen los subidones. Pero, ¿qué hay de mis noches en vela, de mi rabia contenida, de no poder marcar un número de teléfono a cualquier hora? ¿Qué hay de mis lágrimas, de mi dolor, de tener que desahogarme con la almohada?

No quiero que me regalen los oídos cada tanto, no necesito dosis de palabras bonitas, ni agradecimientos ni confesiones de madrugada. No quiero otorgar derechos a cambio de no tener yo ninguno. No quiero excusas, desencuentros, verdades y mentiras a medias y sobre todo, no quiero promesas que no valen nada. Y nada significa NADA.

Hoy he terminado hasta los cojones de mis ex NADA. Y eso duele, cómo duele.

Todo bien, gracias.

lunes, 31 de enero de 2011

SEMANA DE NOMINACIONES Y EXPULSIÓN

Comienza mi primera semana de exámenes. Nervios, náuseas, dolores de cabeza y muuuuchas horas hincando codos. La otra vez, cuando se suponía que estudiaba oficialmente y en serio, no me concentraba tanto y estudiar era una pesadilla. Ahora es mi afición, y por qué no, mi refugio. Cómo cambian las películas. Del drama a la comedia y de la realidad a la ciencia ficción, o viceversa. Faltan algunas neuronas pero sobran ganas, así que a por todas.

Sigo sin poder descansar bien, y es que los sueños me están matando. Hoy me he despertado hablando sola con una amiga (¿se puede hablar sola con alguien?) a la que le trataba de explicar que se estaba equivocando en su decisión. Que nadie me pregunte cuál era la dichosa decisión porque eso quedó en la fase de sueño anterior, en el inconsciente. Un rato antes, me encontraba en un bar lleno de frikis famosos. Digamos que el bareto en cuestión estaba en una isla rodeada de agua (vale, si no, no sería una isla), pero es que la isla era de 5X5 metros más ó menos, vamos, que salías del antro y te caías al mar directamente. Yo iba con un grupo de gente pero se largaron al ver tal panorama frikil. No me consta que cogieran el barco o un helicóptero, así que deduzco que se fueron nadando rumbo a tierra firme. Yo, como buena friki, me quedé dando una vuelta por allí y me crucé con Mila Ximénez, que no paraba de fumar y llorar desconsoladamente. Intenté acercarme a ella varias veces pero cada vez que lo hacía me pegaba cuatro berridos y me decía que ella no era una alcohólica, que la dejara en paz. Después de varias horas matando el tiempo con otros frikis del lugar me iba ya para casa cuando me volví a encontrar a Mila dormitando en un coche boca arriba, con las piernas abiertas y un cigarro en la boca. Pareció entonces que estaba más receptiva y, despacio, suavemente, le dije que no se preocupara, que yo para solidarizarme con ella me había apuntando al grupo de Facebook "Yo también bebo en soledad como Mila Ximénez". De repente,  yo creo que de pura emoción, se me echó a llorar y se pasó toda la noche contándome su vida en verso. Creo que a partir de este acontecimiento miraré a Mila con otros ojos.

En realidad lo único que quería decir esta noche es que me parece indignante que la Pili Moreno siga presentando Operación Triunfo. Es penosa y payasa (aunque las hay más payasas), está forzada, no se entera de la misa la mitad y la caga cada tres por cuatro. Que hasta me parece fea y todo (y eso que casi todas las niñas de ojos claros me pierden). Le di un voto de confianza pero me ha traicionado y soy la primera que la nominaría para que abandonara la academia. Aunque, en honor a la verdad, he de decir que sus lágrimas al final del programa me han enternecido, aunque más que entristecerse por la incuestionable salida de Charlie Goku, creo que lloraba por su enemistad con la buenorra y siesa Noemí Galera, quien más de una vez la ha dejado en evidencia. Me ha encantado la última cuando Pili le preguntaba: Noemí, ¿tú con quién quieres hablar? y le suelta la otra tó maja: Yo ahora no quiero hablar con nadie, Fernando quiere hablar con Álex. Eso es amor, y lo demás son tonterías. Ah, y que viva Coraluna, aunque cante como el culo y tenga un nombre artístico tan sumamente hortera.

En fin, que como me ponga a acribillar a todos los habidos y por haber, no dejo títere con cabeza, así que mejor... lo dejamos por hoy. Menos mal que tenemos a la filipina, que aunque tonta sea un rato, al menos nos da buenas vistas.

Y para compensar el estropicio que el par de dos, Profidén y Goku, ha hecho de la cutre versión española de una canción tan maravillosa, he aquí el documento audiovisual original, de lo poquito que me puede emocionar a estas alturas de la vida.

Salud, suerte y a coger el toro por los cuernos.



Por cierto, esta canción forma parte de la B.S.O. de la película Closer, otra gran historia de mil historias, pero ya si eso hablamos de ella otro día.

jueves, 27 de enero de 2011

EN OCASIONES VEO MUERTOS

Sueño raro últimamente. Raro no, rarísimo. Debo tener una mezcla de mil historias en el inconsciente que salen cuando duermo, pero que las vivo como si fueran reales. No hay noche que no me despierte hablando sola, a veces susurrando, otras como dando un mitin, otras alterada con taquicardia incluída. De un tiempo a esta parte los días pasan demasiado rápido y no hay tiempo ni para respirar, porque ni dormida respiro tranquila.

Anoche, por ejemplo, soñé que estaba en una especie de Gran Hermano surrealista. No había buenorras ni siliconadas, ni chulitos prepotentes ni tripolares. Por no haber no había ni súper, ni confe ni jacuzzi. Vamos, un timo. La casa era la residencia donde pasé mis años locos de universidad. Pero ni siquiera estaban mis compañeras de pasillo o biblioteca. Era gente dispersa, sólo logré identificar a mi hermano (perdón??). Sí recuerdo perfectamente a tres de los concursantes: dos chicos y una chica. Eran terroristas que habían sacado de la cárcel sólo para que vinieran al programa. Iban armados. No veas qué divertido. Recuerdo al etarra "bueno", con el que se podía hablar tranquilamente, la etarra "guiri" (era rubia con ojos claros, súper dulce, a saber de dónde salió la pava) y el etarra malo malísimo, el que intimidaba y nos tenía a todos acojonados. Se me vienen a la cabeza escenas sueltas, pero la que más me marcó fue cuando el etarra malo malísimo se acercó a mí, me puso la pistola en la sien y disparó. Creí morir, nunca mejor dicho, pero por suerte el arma se encasquilló y el tiro le salió por la culata (no en el sentido literal, desgraciadamente). Me recuerdo sudando como cuarenta pollos juntos e intentando escapar, pero sabía que si salía corriendo le daría tiempo a desbloquear la pistola y volver a disparar. De repente apareció mi hermano, al que ya habían expulsado de la casa no sé cuándo ni por qué, me cogió del brazo y me sacó por una salida secreta. Cuando salimos al exterior yo estaba histérica, llorando y tirándome de los pelos pero nada más pisar la calle sentí una paz inmensa. A lo lejos se acercaba toooooda mi familia feliz y contenta (perdón??), que venían a buscarme tan tranquilos, como los que vienen a recogerme al cole a las cinco de la tarde con el bocata de nocilla en la mano.

Sobra decir que me desperté sudando y con el corazón a cien mil por hora. No veas tú el puñetero experimento sociológico, me cago en la Milá y en sus gilipolleces.

Resulta que después de mi experiencia en la casa de Gran Hermano yo era monitora deportiva. Daba clases de tenis, pádel, bádminton (perdón??) a yogurines buenorras con falditas cortas. Al menos así se compensaba el sueño... hasta que una de mis pupilas me dijo que me había crecido el culo (perdón?? Pero esta niñata es imbécil o es imbécil??) y me cabreé tanto que tiré la raqueta al suelo y me di la vuelta, dejándola tirada sin sus clases. En la otra pista me esperaba otra de mis aprendices, y me la veo en mitad de la cancha durmiendo la mona sin que fuera posible despertarla.

Yo creo que el etarra malo malísimo se escapó de la casa de GH y se encontró con la yogurina buenorra... el final de la historia ya os lo podréis imaginar...

Los sueños raros me persiguen en las últimas semanas. Debe ser el ritmo frenético que llevo, el estrés acumulado, las ganas de tirarme en el sofá más de un día seguido. Demasiada información, demasiada gente, demasiado ir y venir, demasiado uso de todos los sentidos al mismo tiempo. Supongo que cuando venga la calma no tendré tanto encontronazo nocturno.

O eso o que voy a tener que empezar a ir a un psicoanalista pero ya (perdón??).

jueves, 20 de enero de 2011

SI ME OLVIDAS

La tormenta nunca avisa. Es así de cruel, de impaciente. Es brusca, no tiene piedad. No se puede ver el sol sin antes soportar los días de lluvia. A veces se lleva bien, otras no tan bien. ¿Cómo estás? - me preguntan. A ratos - contesto siempre. Porque ya no piso el cielo o el infierno, pero sí rozo las cenizas aunque a veces despego hasta tocar las nubes. Pero quedan los días grises, que son peores que los negros cuando todo va medio bien.

Apenas respiro, se me agota el oxígeno. Demasiado estrés, trabajo, exámenes, desilusiones. Se supone que no tendría que tener tiempo para pensar, pero siempre lo encuentro entre apuntes, en el metro o en la cama antes de enfrentarme al insomnio. Esta noche no pinta bien, dos madrugadas seguidas llorando no cabía en mis planes. Me apago al ver que se apaga. No puedo hacer nada, si no depende de mí, tengo que dejar que el tiempo ponga las cosas en su sitio.

¿Dónde quedo después de la partida? ¿Qué queda? Tanto esfuerzo para echarlo todo a perder. Se va, se me va, y esta vez sí que parece la definitiva. Porque ya no la siento, ya no me hace reír, ya no me mira ni me habla, ya no se estremece, ya no se acerca ni me pide abrazos. Sé que se va y tratar de retenerla será darme contra un muro que nunca conseguí atravesar. Media vuelta y volver a empezar. Y no lo asumo.

Asumo su vida, sí, pero no asumo que ya no me quiera, que ya no quiera sentirme, que ya no quiera verme, que me olvide, porque sé que me está olvidando... que se quiera marchar para encontrar su verdad, y sentirse libre y limpia, y poder dormir por las noches tranquila, en paz.

Cuántas noches, sin embargo, me quedarán a mí para no tropezarme con los fantasmas del recuerdo...



Porque si me olvidas... vivirás tranquila.
Te regalo un nuevo camino, te doy vía libre.

domingo, 9 de enero de 2011

PERDÓN POR LAS ROSAS QUE NO RECIBISTE

Hoy me acordé de esa mirada cruzada que apenas duró dos segundos. El nudo en el estómago, mi silencio para que no notaras mi voz quebrada, el primer síntoma. Estábamos en aquel patio sin poder parar de reírnos, como si nos conociéramos de toda la vida, en plan reencuentro, celebrando el volver a vernos. Recordé aquella despedida rápida, ya echándote de menos, preguntándome cuándo sería la siguiente vez que te vería, si es que te vería. No pasó mucho tiempo hasta que volvimos a celebrar entre besos interminables y cervezas todo lo pendiente, como si se nos fuera la vida en ello.

Después de tanto tiempo, lo confieso, he pecado de ira, pecado capital. Me faltó tacto y vomité palabras sin pensar en tu reacción ni en el daño que podía hacerte. No me preocupé lo más mínimo de pensar en ti, en cómo te sentirías tras escucharme. Estaba muerta de dolor, dolor que pudo convertirse en un rencor pasajero que acabó fulminándote. Mi estrategia siempre consistió en protegerme sin atacarte, pero esta vez me equivoqué y te la metí sin piedad, no como venganza sino como respuesta a mi estado de desesperación. No fue premeditado, simplemente me dejé llevar y te escupí a la cara, te eché la mierda encima, la mierda que llevaba dentro y que hasta entonces no había podido sacar. Fue algo instintivo, te aseguro que no hubo ensañamiento ni ánimo de herirte, pero no pude controlar mi bloqueo y no me preocupé de las consecuencias. No tiré a dar, no apunté a matar. Disparé sin pensar si podrías esquivar mis balas o no. Disparé porque necesitaba disparar, porque el cuerpo me lo pedía a gritos y no pude acallar sus súplicas, Perdí el control, apareció la rabia y no dudé en apretar el gatillo, me salió sin más, sin poder ni querer evitarlo, porque callándome me hubiera explotado el corazón y la razón y no, no estaba dispuesta.

Perdona si pensé sólo en mí. Si en esos momentos me importaste una mierda. Si no supe amarrar el dolor. Ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos. Soy imperfecta hasta reventar. Soy tan humana que me harto de cometer errores, pero éste fue grande. Lo siento.

No pienso nada de lo que te dije, no hubiera perdido un segundo de mi vida en dedicártelo si no creyera que eres lo que jamás dejé de creer. Nunca cambié el concepto de ti, a pesar de haberte odiado. Si me mantuve a tu lado no fue por enganche emocional sino porque me enamoraste así, con tus cosas buenas y tus cositas regulares. Me atrajo no sólo tu manera de ser sino tu corazón, y si hay algo que no puedo poner en duda es tu deseo de querer hacer bien las cosas. Te he defendido siempre a capa y espada llevando la contraria a parte de un público que te hubiera echado a los leones, te he comprendido y justificado, he hablado maravillas de ti a pesar de las rarezas de la vida. Jamás te he criticado o lapidado. Porque estoy orgullosa de haberte conocido, de haber crecido y aprendido contigo, porque eres buena gente y sé que el dolor que me hayas podido causar nunca fue intencionado. Si supieras el concepto que sigo teniendo de ti, con tanta tempestad a nuestras espaldas, no te lo creerías.

Pero la vida es jodida y estoy hasta los cojones de salir perdiendo. La situación es adversa y no quiero confundir la angustia que me provoca todo esto con la que tú puedas causarme. Creo en ti y mi confianza es tuya, sé perfectamente quién eres, por qué haces las cosas y por qué pasan las cosas. Conozco tu esencia. Pero tengo límites, tengo momentos, tengo bajones, tengo inseguridades, tengo lagunas, bloqueos y mierdas en la cabeza y reconozco que en esta ocasión se me ha ido de las manos.

Sé que tu alma no es negra. Tu confusión me ha confundido, tu indiferencia me ha enfurecido, tus actos me han rebelado. Pero sé que no es la manera, que hay que moderarse cuando uno está jodido, que hay que expresarse pero sin atacar. Porque no, aunque se me hinche la vena cuarenta mil veces, no quiero que dejes de pensar en todo lo que te he querido. Tal vez por eso no pueda... no pueda quedarme en blanco y hacer como si no pasara nada, y caer en el error de reprocharte tus fallos sin valorar tus aciertos. Tal vez he hecho demasiado hincapié en tus despistes, en echarte en cara lo que nunca prometiste. Tal vez deba cuidar mi lenguaje inapropiado y agachar la cabeza, y pedirte perdón.

Puede que vengan otros calentones, otros vacíos y otros arrebatos, pero también seguirá latente todo lo que siempre nos ha unido, y es lo único que quiero y me importa mantener.

Pero por favor... no te decepciones. Sabes quién soy, sé que lo sabes, aunque ahora no puedas verlo. Ha sido injusto, como tantas cosas, ¿acaso algo ha sido justo? Acuérdate de todo, también de lo bueno. Tómate tu tiempo, tienes todo el del mundo. Luego si te apetece pásate por casa, recoge tus regalos y déjame que te dé un abrazo tan grande como tú.

Supongo que mi reacción desproporcionada ha sido la manera más burda, absurda y patética de decirte que te quiero.

Anoche soñé contigo. Volvíamos a vernos después de no sé cuánto tiempo. Y de nuevo esas miradas cruzadas, esa tensión, la complicidad infinita, las miles de risas y, entre música y cervezas, los jueguecitos por debajo de la mesa, el tocarnos sutilmente hasta quemarnos, los besos recuperados, el nudo en el estómago, las palabras, la pasión. La continuación de aquella inolvidable primera noche.


martes, 4 de enero de 2011

2011 SERÁ MI AÑO (como siempre, claro)

Me decía una amiga que el otro día leyó un post aterrador, el de las Navimierdas. ¿Aterrador? - le contesté. Aterradora la cara de la ignorante y cortita de la otra si se enterara de algunas cosillas la mar de interesantes. ¿Es un delito la tentación? ¿Es pecado? La tentación de cruzar once o doce calles y plantarte en la puerta de su casa, tocar el timbre y anunciar la buena nueva cual arcángel Gabriel a María...

Cuando una es La Tercera y sufre, y sufre a rabiar, más de una vez se plantea cagarla y destrozar no una vida ni dos, sino tres. ¿Son instantes de ira? ¿Ladridos sin llegar a morder? Uno no se cansa de ser bueno, pero sí de ser gilipollas. Si todos tenemos la potencial capacidad de matar en un estado de enajenación mental transitoria, no debe ser difícil traicionar a alguien en un momento de calentón. Que se nos vaya la cabeza y la lengua. Que el dolor se haga odio y arrase con todo a su paso. Esa especie de locura fugaz que aparece y se va, que reaparece y se queda.

Estas últimas semanas se han teñido de desorden. En tooooodo este tiempo atrás con ella he podido sentirme mal por una situación complicada y difícil de llevar, pero jamás pude reprocharle nada. Al fin y al cabo, las dos éramos adultas y lo consentíamos. Sin embargo, parece que ahora se le hubiera cruzado un cable. Ha perdido las formas y hasta su voz suena diferente. Es muy consciente de su actitud, de sus faltas de respeto y de sus humillaciones. Grita y calla. Escupe veneno y pide perdón. Se vuelve loca y desaparece. He intentado ayudarla, estar a su lado, entenderla y meterme en su ser, pero una tampoco es la buena samaritana que la sacia siempre con dulzura y comprensión, y me empieza a aflorar esa frustración, esa rabia, ese qué coño está pasando aquí y ese vete a tomar por culo, imbécil.

Debo reconocer (y cada vez me cuesta más reconocer) que tengo una angustia permanente en el estómago. Que sabe que estoy mal y se larga sin piedad. Que se le cae la cara de vergüenza o es que ya no tiene vergüenza. Que le digo lo que pienso de sus actos y encima se me pone chula. Que no sabe agachar la cabeza y ser humilde. Que no queda nada de la niña que conocí. Que no tiene los cojones de venir a buscarme para mirarme a los ojos y confesarse conmigo. Que viene corriendo cuando le conviene, que sale corriendo cuando quiere.

Sabe que prefiero no saber nada que estar mal con ella. Pero se esfumó de la faz de la tierra. Se esfumó previa discusión de las que hacen época. Se esfumó como los cobardes, sin conversaciones razonables y por la puerta de atrás. Con su último cruce de cables y mis últimos reproches.

Estoy hasta los cojones de que todo el mundo me diga que 2011 será mi año. Esta vez yo también lo digo, la verdad, pero con grandes reservas. De momento estoy deseando que se acaben ya estas Navimierdas y que, después de lo bien que me he portado este año y de todas las inclemencias que he tenido que aguantar, los Reyes Magos tengan el detalle de regalarme, al menos, un año de TRANQUILIDAD. No pido más.

Y de paso, feliz 2011 y tranquilidad para todos.