viernes, 25 de febrero de 2011

YA SI ESO NOS VEMOS

Tengo tres post-it pegados en la pared: uno verde con la palabra ABRAZO, uno naranja con la metáfora DISPARO y otro rosa que dice NADA. El naranja está que se sale, como el prisionero eterno que cuenta los días de cinco en cinco en forma de palitos para salir de la cárcel. El verde apenas está en blanco, por detrás del rosa.

Me queda trabajo por delante, y ya que nadie lo está haciendo ni lo hará por mí, prefiero cubrirme las espaldas y llegar a buen puerto de mi mano. Voy mentalizándome, preparándome, concienciándome... y para eso necesito no sentir el más mínimo rencor. Nada de rabia, de reproches, nada de ataques. Que sea sincero y limpio. Que sólo queden restos de un dolor que se haga trizas. Que sea yo, que seas tú. Que nos escuchemos y nos respetemos, que nos queramos una vez más.

Que tras cerrar la puerta añada un palito al post-it ABRAZO, y después sepa tirarlos a la basura con una sonrisa. Que sea un final casi feliz.

Me voy un rato. No sé cuánto tardaré en volver, pero necesito escaparme unos minutos de aquí. Sin post-it en la pared, sin DISPAROS y sin NADA. Y salir de la cárcel, ser libre en cuerpo y alma, por fin.

Hasta pronto.

viernes, 4 de febrero de 2011

HASTA LOS COJONES

Estoy muy cabreada. Y no tengo el horno ni para bollos ni para tonterías.

Estoy harta de la gente que pasa por la vida pisando fuerte, más bien machacando y luego se marcha de rositas como si nada. Atrás dejan los malos tiempos como quien oye llover. Retoman su camino, piden un par de disculpas y se marchan por la puerta de atrás, eso sí, dando por saco. Y desaparecen de la faz de la tierra. Después de un tiempo vuelven para irse y para volver a volver. Y así, sucesivamente. Reconocen sus errores pero los siguen cometiendo. Desarrollan estrategias de retención, de manipulación, inconsciente o no, te llevan a su terreno y consiguen que caigas una y otra vez. Y yo caigo, no por lo que pudo haber o se pudo sentir, no por revivir ni remover el pasado, sino por lealtad, por ser fiel a un cariño que no se rompe porque sí, que no anda entre arenas movedizas ni se abate a tiros, que no se parte en pedazos que se reparten entre mil. Porque puedo ser cualquier cosa menos infiel a lo que siento.

Y es que la vida no deja de sorprenderme. A continuación reproduzco parte de un mail que no hace mucho aterrizó en mi correo. Hasta ahora no le había prestado mucha atención, pero es que hoy estoy sensible, y eso me hace estar doblemente cabreada. Y me jode.

"Te necesito aquí. Sé que ahora no es el momento, puede que más adelante. Me apetece estar contigo, tú y yo, porque me faltas. Hoy te abrazaría toda la noche, te lloraría hasta que vaciarme. Eres la única persona en la que puedo confiar y sé que no es recíproco. Me lo he ganado a pulso. Siempre he sido una egoísta contigo, me he comportado como una perra y no merezco nada de ti. No me siento nada orgullosa. Pero ahora, lo único que quiero es que me digas que me quieres y ya está, porque esta noche te necesito más que nunca, aunque tenga la mala costumbre de pagarlo todo contigo. Tengo cosas no muy buenas, pero otras no tan malas. Lo único que sé es que no puedo estar sin ti (¿y tú sin mí?). Siempre estaremos juntas. ¿De qué modo? No lo sé, pero te quiero, y no como una amiga. Hay algo mágico y especial entre las dos, o yo quiero pensar eso. Nos hemos hecho mayores juntas, hemos hablado días enteros sin parar, nos hemos dicho todo sin decir nada. Hemos llorado, nos hemos reído, hemos cantado, hemos soñado, viajado... ¿qué nos queda por hacer? Nunca he tenido una relación tan intensa, nunca nadie me sacó tanto de quicio. Es paradójico... a veces te mataría, pero sé que no puedo estar sin ti y eres la única persona en el mundo que sabe perfectamente cómo estoy sin saber nada de mí en meses. Quiero volver atrás y no puedo. Me he reído tanto contigo, me he sentido siempre tan bien, me enseñas tantas cosas, es un amor tan sincero, no puedo explicarlo, no es algo tangible. ¿Sabes lo que no hemos hecho nunca? Ir a bañarnos de noche a la playa... No quiero que te alejes de mí, pase lo que pase no te vayas. Soy muy idiota a veces, soy una egoísta, no sé por qué me pasa eso contigo. Te siento mía, es como si fueras una parte de mí. Eres lo mejor que tengo y me jode, me jode no estar a tu altura. Tengo rabia hacia mí misma, no es hacia ti, es como haber dejado la luna cuando iba a tenerla o quemar un número de lotería premiado. Huí de ti, me han hecho mucho daño y no soporto la derrota y por eso me alejo. Me alejo pero te aseguro que mis besos eran de verdad y quiero pensar que tú sentías lo mismo. Soy una cagona que siente demasiado, me secuestras y me llevas a otro mundo para después salir corriendo. Puede que se olviden los detalles pero quedan las sensaciones. ¿No te parece bonito? Es como otra etapa, es mucho más intenso. ¿Crees que las parejas se llevan tan bien como nosotras? ¿Qué es lo que nos diferencia de una pareja? Sí, que no nos vemos, pero son mis circunstancias. Lo nuestro es aparte. Anda, abrázame... sonrío, parece que te siento, por eso no puedo dejar de pensarte, porque estás aquí... ¿acaso eres Dios? Eres Dios. Contigo soy yo misma y si me aguantas siendo yo es porque me quieres bien. Nadie me conoce mejor que tú y aún así me quieres. Es curioso, puedo ser encantadora, la hija maravillosa, la amiga que siempre está, pero contigo soy lo peor. Y me soportas. No sé cómo lo haces, y te pongo a prueba, y sigues. Y me comporto como una cría y lo aguantas, y me escuchas, y me meces con tus palabras, y me haces reír, y me obligas a tomarme en serio. Quiero teletransportarme allá donde estés, ¿cuánto vale? No tiene precio. Dime que no nos separaremos. No sé de qué manera agradecerte todos estos años..."

Bonito y tal, ¿no? Pues a mí no hace sino enfurecerme. Porque ¿quién se hace cargo de mi dolor? ¿quién me aguanta a mí? ¿quién me escucha y está ahí? ¿quién se acerca siquiera para preguntar hola qué tal, cómo te va la vida? Porque ellas, las que me arrasan y me dejan en pelotas tienen todo el derecho del mundo a aparecer cuando les entran los bajones y a desaparecer cuando le vienen los subidones. Pero, ¿qué hay de mis noches en vela, de mi rabia contenida, de no poder marcar un número de teléfono a cualquier hora? ¿Qué hay de mis lágrimas, de mi dolor, de tener que desahogarme con la almohada?

No quiero que me regalen los oídos cada tanto, no necesito dosis de palabras bonitas, ni agradecimientos ni confesiones de madrugada. No quiero otorgar derechos a cambio de no tener yo ninguno. No quiero excusas, desencuentros, verdades y mentiras a medias y sobre todo, no quiero promesas que no valen nada. Y nada significa NADA.

Hoy he terminado hasta los cojones de mis ex NADA. Y eso duele, cómo duele.

Todo bien, gracias.