viernes, 28 de septiembre de 2012

A DOS CENTÍMETROS, A AÑOS LUZ

Cuando la rozo se escapa, cuando se acerca me voy. Aquí a mi lado, a dos centímetros y a años luz. Respiras con calma, duermes tranquila mientras despierto inquieta y suspiro angustia. Te sumes en mil sueños mientras yo pierdo contra el insomnio. A ratos parece que murmuras, pero no dices nada. Espero palabras mágicas, algún que otro abrazo y tus manos en mi piel, pero hoy me das la espalda aunque duermas mirándome, con los ojos cerrados. Probablemente, mañana sea yo la que se escape y tú la que llore mi ausencia. Y así, sucesivamente.

Me hablas de inviernos en mi habitación, de noches sin estrellas, de viejas mantas que ya no abrigan. Y no hago otra cosa que rendirme a tus verdades maquilladas de tu dulzura, y me hundo y me levantas y me vuelvo a caer. Y así, sucesivamente.

Porque no quiero mirarte sin que me mires, abrazarte sin que me abraces, amarte sin que me ames. A la misma hora, en el mismo instante. Sólo quiero un ritmo, un son, la letra de una canción que cantamos al mismo tiempo. Sin escaparnos, sin dudarnos.

viernes, 7 de septiembre de 2012

OTRA QUE SE APUNTA A TWITTER

Pues ahora me ha dado la picada de hacerme un Twitter. Lo mismo ni lo toco y lo dejo de adorno, pero como apenas uso el ordenador y ya todo funciona por iPhones, iPades y demás tecnologías que empiezan por iP, quizás pueda retomar la lectura de algunos blogs que me gustaban y leer otros nuevos perdidos en mitad del universo virtual. Además, he perdido contactos que en su día me aportaron cosas buenas y me encantaría reencontrarlos por estos mundos de dios. No sé cómo me manejaré por allí, pero ojalá pueda 'volver a ver' a algunos de vosotros y tener la oportunidad de conocer a todo aquel que le apetezca compartir ideas, emociones y sentimientos. Me haría mucha ilusión veros navegando entre 140 caracteres. Siempre seréis bienvenidos en @NuukGroen. Un abrazo.

martes, 4 de septiembre de 2012

RAZONAMIENTO CIRCULAR

El caso es que en esta mala época de exámenes, son los exámenes los que me salvan del abismo. Me falla la concentración, me inquietan los nervios, me ronda la preocupación... y puede que lo que menos me preocupe ahora mismo sea aprobar o suspender.

El caso es que después, a la vuelta de la esquina, me espera la vida, y con ella, el miedo a empezar de cero, a encontrarme muros infranqueables, a sortear obstáculos, subidas y bajadas.

El caso es que se supone que debo estar tranquila, que sé templarme y frenar, y respirar. Pero no dejan de corroerme las dudas, me enredo en la impaciencia, me nubla una inseguridad impropia de mí, me deshago en el tiempo y me dejo llevar.

Y no, no es la actitud con la quiero levantarme cada mañana a partir de ahora. Porque, tal vez, me espera un cielo infinito que no sé aprovechar, tal vez sea el comienzo de una vida mejor y de limpias aspiraciones. Pero no, no consigo despertar del letargo y me hundo, y me disperso, y me encierro, y me aguanto. Porque me falta la garra, ésa que consideraba parte de mí. Me falta la ilusión que era mía, mi fuerza innata, mi pasión por la aventura, por los buenos cambios.

La delgada línea que separa saber hacer bien las cosas de no poder hacerlas.