miércoles, 21 de noviembre de 2012

APRENDER A ESCRIBIR

Tal vez sea cierto que debería escribir más a menudo, me lo dicen, pero sobre todo, me lo digo yo. Escribir siempre ha formado parte de mí desde que era un mico sin uso de razón. Desde hace mil años llevaba conmigo lápiz y papel y escribía lo que fuera en cualquier momento. Puede que eso sea de lo poco que mantenga de aquellos años, acostumbrar a llevar un boli y un trozo de papel siempre encima. Sin embargo, el paso de los años me ha hecho sensible a encontrar ráfagas de inspiración en los momentos más tristes, y la verdad, no sé si entristecerme por ello.

Es cierto que el dolor me ha regalado millones de líneas, versos y canciones. Y que cuando releo mi pasado soy muy consciente de todo aquello que viví y que sentí con tanta intensidad. Mi inconsciente se encarga de barrer recuerdos negativos, sensaciones crueles y sentimientos llevados al límite, y es verdad que a través de la escritura puedo echar la vista atrás, no para volver sino para repasar todo lo aprendido y hacer balances, casi siempre positivos. Cuando me leo, por mucha tristeza que haya expresado, toda esa pena, rabia, desesperación, me acuerdo de lo viva que estuve aun estando muerta, de todas aquellas situaciones imposibles que me ahogaban en un bucle infinito y del que era imposible salir... y bueno, de repente ves que todo pasa y poco se queda, excepto las lecciones aprendidas.

De un tiempo a esta parte, escribir ha sido mi terapia, mi refugio, mi grito al vacío en mitad de la nada, mi manera de ser libre. De un simple teclado han salido grandes miedos, inseguridades, mucha ira y hasta ganas de partir cabezas. Ha sido el desamor el que más letras me ha dado y puede que hasta tenga que darle las gracias por haberme hecho sentir tanto.

Sin embargo, no me gusta asociar la escritura a la pena ni a los desengaños de la vida. Me recuerdo a los cantantes con discos llenos de baladas para cortarse las venas. Pero creo que mis canciones no serían más que el reflejo de mi vida, una mezcla de éxitos y fracasos, de subidas y bajadas y de idas y venidas que es, en definitiva, lo que a todos nos pasa en cierto modo. Pero me gustaría aprender a escribir sobre las cosas bonitas, esas que pasan cada día y que ni apreciamos. Tal vez he arrastrado unos años tan caóticos que he olvidado cómo se expresan los sentimientos del polo positivo. Y sería bueno escribirlos también, porque mi memoria, esa que borra todo lo que se le antoja, puede privarme de recordar que también hay instantes maravillosos en mi vida. Así podría recordarlos siempre.

No quiero que escribir sólo sea una vía para pegar cuatro gritos en silencio. Quisiera transmitir mensajes de esperanza, de optimismo, de fuerza y valor. Contar detalles de los que nace la paz y el equilibrio. Dar un respiro a la luz que se apaga y mantener su brillo en la más absoluta oscuridad. Soñar despierta y contar deseos cumplidos. Hacer terapia positiva. Porque lo bueno también puede escribirse y grabarse a fuego en el papel y en el alma con  el paso de los años.


6 comentarios:

peke dijo...

Escribir siempre es un escape,no dejes de hacerlo porque adema´s lo haces muy bien,animo!

Saludos

Nosu dijo...

"de lo viva que estuve aun estando muerta"

Qué bien expresado!

simplemente yo dijo...

Puedes estaremos encantados de leer, cualquier cosas que escribas, porque lo haces muy bien. Besso

María dijo...

Muy ameno tu blog, he pasado un rato agradable leyendo tus escritos. FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO. UN ABRAZO.

Gregorio G dijo...

Me encanta como tus palabras muestran tú interior, tú vida, tú alma...

Anónimo dijo...

He llegado a ti de casualidad y me maravilla poder sentirme tan identificada...q manera mas acertada de expresarte, consigues no solo expresar sentimientos si no q al leerte podamos visializarlos..gracias!