jueves, 2 de enero de 2014

EXPECTATIVAS Y DECEPCIONES

Ya lo decía Confucio: "Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos".

Pero es inevitable esperar. Y a pesar de tanto disgusto, pocas veces bajamos el listón, nos seguimos creando expectativas aun sabiendo que no seremos correspondidos al mismo nivel. Tenemos esa imperante necesidad de creer en esas personas más rezagadas que ya se despistaron alguna vez o que incluso nos fallaron. Esas personas a las que le damos cien mil oportunidades y siguen regalándonos decepciones.

De todos estos remolones, a mí los que más me molestan (y me duelen) son los que se tiran no sé cuánto tiempo llorando en tu hombro día y noche y de repente desaparecen de la faz de la tierra. Ésos que se olvidan de que existes cuando todo les va de lujo. Ésos que te felicitan el año con dos palabras después de tú haberles escrito un parrafón con tanto cariño. Ésos que sufren de amnesia al no recordar ni valorar las veces que estuviste ahí escuchándoles, animándoles, apoyándoles, haciéndoles entrar en razón... aguántandoles. No sé si es que son egoístas y les importa un carajo lo que en su día hiciste por ellos, o simplemente se han quedado sin memoria, si es que alguna vez la tuvieron.

Esta gente me molesta y mucho. Porque, por una cosa u otra, alguna vez les cogí cariño y es un afecto sincero que se mantiene en el tiempo por encima de todas las cosas, independientemente del estado de ánimo. Yo no soy de coger pañuelos y tirarlos según se me pase la pena. Pero parece ser que por ahí están estos rezagados que ni siquiera reparan en saber el daño que causan, porque nunca han sido capaces de pensar en los demás, o bueno, sí, sólo cuando necesitaban descargar sus iras y sus tristezas.

La de veces que trato de interiorizar lo de las expectativas, el gran consejo de Confucio advirtiéndonos de grandes decepciones... pero qué difícil es perder la esperanza de que cualquier día, en algún momento, recibiremos el gesto o la palabra que esperamos de aquéllos que tan poco nos demuestran y tanto nos hacen sufrir.

5 comentarios:

A D A G I O dijo...

Perfectamente podría haber escrito yo esta entrada. Totalmente de acuerdo en todo, desde principio a fin.

Yo hace tiempo que no espero nada de nadie; me harté de decepciones que dolieron demasiado y le puse fin a éso de esperar, aunque todavía trabajo en ello.

Pero es que, como bien dices tú, siempre queda ahí un poquitito de esperanza... que nunca se va.

¡Saludos!

Nuuk dijo...

ADAGIO: Maldito trocito de esperanza, verdad? Trabajo para mitigarla, pero siempre queda la esperanza de no matar del todo a la esperanza. Un beso.

XIMENA PALACIO CHERRO dijo...

Paaa me identifique heavy! Siempre esta esa persona que es nuestro talon de aquiles y a pesar de tener mil motivos de odiarla y decirle chau seguimos esperando a que sea como alguna vez fue.... so sad!

XIMENA PALACIO CHERRO dijo...

Paaa me identifique heavy! Siempre esta esa persona que es nuestro talon de aquiles y a pesar de tener mil motivos de odiarla y decirle chau seguimos esperando a que sea como alguna vez fue.... so sad!

Anónimo dijo...

Yo llevo 2 años amando a alguien, dandole todo de mi sin reservas..alguien que me roba mi energia, que cuando le da la gana me sube y me tira.alguien quien soy incindicional y me paga con engaños y mentira..encontre este blogg mientras buscaba consuelo de ese que puede llegar a ser patetico..antes de entrar aqui decidi dejarlo y sufrir un año o dos pero no toda la vida..me costara pero prefiero estar muerta que seguir en este calvario el no me pega pero me maltrata con sus actuaciones y decepciones