lunes, 14 de abril de 2014

TRANQUILAMENTE NERVIOSA

Estoy tranquila y nerviosa. Tranquila porque me has llenado los bolsillos de un montón de miradas y palabras antes de irte para así mantenerme en calma. Nerviosa porque sólo pensar en ti me pone nerviosa, por las ganas que tengo ya de verte y porque al verte me muero. Porque después de no sé cuántos encuentros me sigo muriendo de nervios y de vergüenza, y miro a todas partes menos a tus ojos, que aguardan cálidos e impacientes a que en un arrebato de valentía me anime por fin a cruzarme contigo.

Nerviosa porque te miro y me gustas. Y porque te miro otra vez y me gustas más. Y así todo el rato. Y porque no me quito tu olor de mi cuello, que me traslada a ti casi temblando. Y porque adoro estas agujetas y este golpe en la rodilla que me recuerdan mi osadía para posar mis cinco sentidos dentro de ti. O tu sabor en mis manos, que no es sino el rastro que dejas cuando te pierdo de vista para volver a buscarte.

Tranquila porque sonrío y así sé que estás tranquila. Nerviosa porque imagino una ducha y una cama contigo para devorarnos sin horarios y perdernos sin más límite que la extenuación más absoluta.

Tranquilamente nerviosa te espero, con las ventanas abiertas para que corra un aire fresco que te cale el alma hasta embriagarte de paz. Con ganas, con paciencia, con pasión y toda la dulzura que soy capaz de darte. Para cogerte de la mano. Para soñarte. Para aliviar tus heridas. Para quererte.

2 comentarios:

Lía! dijo...

Precioso y muy honesto!
Que la mirada encuentre el sosiego necesario para detenerte en sus ojos, que los nervios se aparten para emboscarla en un atrevimiento inusual de calma, que ese encuentro sea todo un èxito!!!

Mi Abrazo!

hiro dijo...

Ese tipo de nervios son los mejores, con esa mezcla de excitación y tranquilidad que te hacen sentir viva.
Me ha encantado el texto!
Un beso :)