martes, 22 de abril de 2014

VETE A LA MIERDA UN RATO

Todo está en su sitio y de repente, sin motivo y sin avisar, se descoloca y decolora nuestro mundo. Todo pasa en un segundo y nunca encuentro el porqué ni la causa de tanto naufragio. Estoy hundida. Tengo un nudo en la garganta permanente, ganas de llorar cada vez que pienso en ti, en lo que nos estamos convirtiendo, en lo difícil, lo casi imposible que es llevar esto hacia delante. Tengo un montón de emociones negativas, primero me sale la ira cuando siento que me atacas con la crudeza de tus palabras, después me repliego y nace el llanto de impotencia. Luego, luego qué mas da lo que haga, si me vas a colgar igual.

Y llega el momento en el que contundentemente dices querer terminar con esto, porque nos hacemos polvo, porque no nos aportamos, porque nos genera estrés, ansiedad, dolor, rabia, frustración. Porque te sientes una hija de puta conmigo y también víctima de mis actitudes y reacciones. Tú tienes tu versión que no tiene nada que ver con la mía. Tú dices blanco y yo negro. Pensamos lo mismo pero con los papeles invertidos. Según tú, debo ser yo la que se equivoca. Según yo, eres tú quien no lo hace bien del todo. Todo el rato así. Contradicciones por todas partes. Dolor en cada poro de mi piel. Hartazgo. Ansiedad. Ganas de mandarlo todo a la mierda.

No servimos para comunicarnos de otra forma que no sea mirándonos a los ojos. El teléfono y el whatsapp nos odian a muerte. Todo son discusiones, malas interpretaciones, tonos sin tono capaces de cambiar el humor, palabras sin voz que rompen la armonía. Pasamos de hacernos el amor al oído a los reproches en décimas de segundo. Y yo no entiendo nada. Se me escapa todo. No sé qué hago, qué digo, no sé qué te ofende tanto, qué te hiere, qué te saca de quicio para que me devuelvas la revancha con veneno en tu lenguaje y tus maneras. Entonces me matas y entramos en guerra, de la que siempre, casi con toda seguridad, salgo derrotada. Ahora que había aprendido a templarme y a presumir de autocontrol, ahora que estaba en paz conmigo misma, ahora que me sentía libre. Ahora llegas y me arrebatas mi calma y pierdo la cordura y el sentido. Y entonces es muy posible que los nervios me jueguen una mala pasada, porque entro en tus juegos, entro en tu bucle y tu en el mío, y así nos liamos, nos herimos y nos odiamos, hasta que pasamos a la fase de reconciliación y vuelta a empezar el ciclo.

¿Quién lleva la razón en tanta batalla sin tregua? No pretendo otorgarme el mérito de aguantar lo inaguantable, pero bien es cierto que aquí sólo puedo contar mi versión, que es mi verdad y de la que no puedo bajarme, no por cabezota, sino porque todavía estoy medio coherente y medio cuerda para ser consciente de todo lo que está pasando. Tal vez un día de estos pierda la lucidez y hasta crea que yo tenga la culpa de tanta mierda. Por eso me repito a mí misma una y otra vez que debo tener la conciencia bien tranquila, porque no he hecho sino cuidar con todo mi corazón a esta niña que ya se me va de las manos. He cometido errores, pero también sé que he dado lo mejor de mí, que me he entregado, que he intentado darle lo mejor y que siempre ha sido mi prioridad, incluso por encima de mí. Pero no atino a saber qué nos pasa, por qué se rompe la magia cuando estamos lejos, por qué nos partimos el alma y destrozamos día tras día una relación que podía llegar a ser preciosa si no fuera por la cantidad de gilipolleces y absurdeces que nos regalamos.

Mi teoría es que tenemos ritmos totalmente diferentes y no nos encontramos en el mismo momento. Ella sale de un infierno del que intuyo está un poco a años luz de levantar cabeza y yo voy con la fuerza y la pasión de una adolescente. Ella tiene poco que ofrecerme y un corazón partido que yo no puedo recomponer ni medio curar. Creo que es algo tan simple como eso. Lo único que yo siento es que cada día estoy más desanimada, más rota y más loca. Y me duele horrores no poder hacer absolutamente nada. Lo peor es que sé, a ciencia cierta, que debería poner distancia de por medio, dejarla respirar y respirar yo para evitar ahogarme más, centrarme en mis cosas y cerrar su puerta durante un tiempo. Pero de momento, he sido incapaz de dar ese paso, me mantengo en la insensatez de mantenerme ahí, firme, mojándome y empapándome en cada temporal y cada viento huracanado que me roban toda la razón.

Llevo cuatro días desconsolada, llorando, con cambios bruscos de humor, con mal carácter y pésimas reacciones hacia quienes menos se lo merecen. Tengo una taquicardia constante, prácticamente las 24 horas del día, apenas duermo y controlo menos. Ni ocho mil sesiones de terapia podrían darle una vuelta a esta impotencia. Estoy frustrada porque no sé, juro que no sé lo que está pasando, que no entiendo nada. Que cada cosa que hago o digo siento que es juzgada y mal interpretada. Que cada vez que me acerco a ella me doy la vuelta hecha polvo. Que cuando me relajo y vuelvo a intentarlo, termino peor de lo que estaba. Y soy una cobarde por no retirarme.

Estos días me he sentido muy mal, controlada, vapuleada, poco querida, condenada, censurada. Lo siento Rubia, lo siento mucho, no sé si te hablo desde el dolor o el sentido común, pero es tal cual me siento. Te he invitado a sentarnos juntas y unificar criterios, que en vez de gestionarlo cada una por su lado, lo hagamos las dos juntas. Pero estás en tus trece y ya no crees en nada. Y no quieres verme porque ya no hay nada de lo que hablar. Aún así, recojo mis restos y vuelvo a plantarme delante de ti con la esperanza de que puedas vencer a tu orgullo y ver un poquito más allá de tanta mierda y recapacites y quieras sentarte conmigo, por una vez, a analizar lo que nos está pasando, desde el principio hasta el final. De momento ganan tus huevos y no tu corazón, así que, como si no tuviera suficiente, me brindas una dosis de incertidumbre que me termina de desmontar y me hace claudicar hasta una nueva entrega de pasión y vía crucis, ahora que cerramos la semana santa.

ME QUIERO MARCHAR, pero no sé qué fuerza de la naturaleza me hace mantenerme en un barco del que no quiero saltar y que no encuentra más futuro que el de naufragar como sigamos por el mismo rumbo equivocado. Me quiero marchar pero aquí sigo, sintiéndome una gilipollas, callada porque no puedo gritar, tragando porque cualquier palabra que sale de mi boca es un ataque, una embestida, un combate de dardos envenenados que se disparan a matar. Nada más lejos de la realidad. La misma película vivida de manera completamente opuesta. La duda sobre el origen de los males. El caos emocional de la rubia. Su orgullo. Mi impaciencia. Mi mala gestión de emociones negativas. El no entender nada. Mis ganas de mandarlo todo a la mierda. La tristeza. La impotencia. No quiero más mierda en mi vida, no quiero sufrir más, ya no.

Pero, ¿qué hay de cuando estamos juntas? Somos dos personas diferentes, jamás hemos discutido, jamás nos hemos tirado un trasto a la cabeza. Sólo tenemos tiempo para querernos y devorarnos, para darnos cosas buenas, para protegernos y cuidarnos. Sólo queda tiempo para nosotras, para crecer y caminar juntas, para entregarnos. Entonces, ¿es la distancia la que nos llena de confusión? ¿Por qué cuando nos vemos todo es simplemente perfecto? ¿Por qué cuando nos separamos apenas nos aguantamos? ¿Merece la pena esta montaña rusa? ¿Cómo se gestiona algo así para salir adelante? ¿Por qué vamos de 0 a 10 y de 10 a 0?

¿Alguien sabría explicarme qué cojones está pasando?

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo sigo en mis trece de que no hay amor por una de las partes ( y no es por la tuya ). Yo salí de una relación, que me hizo perder 15kg, de destrucción total, de perder mi persona, de casi provocarme el suicidio, y cuando apareció mi salvadora, no importó todo el daño que me habían generado, me enamoré, y desde el minuto uno di todo de mí.
No vale escudarse en escusas, simplemente es cobardía de no atreverse a decir no estoy enamorada.
Que se lo pasa bien contigo, no lo dudo, y esos son los momentos buenos que tenéis.
Yo, y a lo mejor porque yo soy así, creo que a quien se quiere, no se le daña, al menos no conscientemente, porque todos tenemos momentos en los que pagamos cosas con quien menos se lo merece, y una mala palabra, un mal gesto, probablemente todos lo tengamos en momentos puntuales, pero tu hablas de destrucción sin sentido, sin comprensión.
Quien te quiere, te cuida, en la distancia y en la cercanía.
Sólo tú tienes la llave de tu salvación, por mucho que todos desde fuera veamos la realidad, esa realidad, poco a poco irá penetrando en ti, y será la que poco a poco te vaya alejando, aunque a veces no sea en el momento que queramos.
Las cosas, al igual que la comida, tienen su tempo, y a mí me gustaría llegar a casa y poner un minuto el arroz a hervir y comer, pero por desgracia, el arroz necesita más tiempo del que yo quiero. A las personas nos pasa igual, queremos cosas ya, sin darnos cuenta, de que todo llega en su preciso momento.

Por un momento, me recordaste a mí en una fase del tormento que viví.
Me refugié en una hermita, que me proporciona paz, y sin parar a ver si había alguien más, rompí a llorar desconsoladamente, pidiendo casi a gritos que me liberaran ya de esa vampiro.

Bueno, que me enrollo y parece un post más.

LLora, enfadate contigo misma, grita, lo harás muchas más veces, y algún día mirarás para atrás y hallarás el porque a este sufrimiento.

Besos desde el Universo Groen

leilany dijo...

Tantas personas me dicen cosas como las que "anonimo" menciona arriba... pero es que en verdad es taaan difícil, he sentido cada post que subes, como si lo ecribiera yo misma, justo en el momento de sentirme asi... el pasado te sentia mas entusiasmada y queria pensar q todo iba mejor al menos para ti... yo me veo cada vez mas lejos de recuperar a mi gran amor, quiero dejar todo asi y "mandarlo a la mierda" pero algo en mi no lo permite, por mas q intento dejar de pensar en el, no lo logrooo! y contrario a esto se me mete mas en la mente y corazón... ojala existieran posimamas para recuperarlo, para q me amara con la misma intensidad. .. creo q todos lo queremos... pero en fin, no me queda mas que esperar con el alma rota, dejarle la esperanza a la vida y que pase lo que tenga q pasar :( un abrazo para ti

Blau dijo...

mmm sinceramente crees que vale la pena?

Un beso

Pececillo Carrousel dijo...

No suelo decir esto, pero lo cierto es que me has revuelto algo en el estómago. Supongo que siento cierta sintonía con lo que reflejas. Asuntos complicados de eso del amor, ya sabes.
Lo único que queda es tratar de aliviar y recomponer esas oquedades que ha dejado en tu piel.
Besitos.

Miss Carrousel

Peque dijo...

Yo solo se que aunque duela tenemos que hacer cosas para evitar seguir haciendonos mas dano, causandonos mas dolor, duele estar en la misma habitacion y que enrealidad las ideas esten tan poco entrelazadas, duele la mala interpretacion y el esfuerzo como si esclavos fueramos de todo eso. La decision esta en ti.
Lo que pasa, es que sabes que hacer, pero no quieres hacerlo.
Eso pasa.

Date un tiempo de claridad. Un trago de realidad.

hiro dijo...

A veces el amor, las buenas intenciones, no son suficiente. Estoy de acuerdo con el comentario de Peque: sabes que hacer pero no quieres hacerlo.
Si estás en una relación destructiva, en la que sufres y en la que la otra persona no hace el esfuerzo por arreglar las cosas, es que la relación va mal. Si alguien no te hace feliz, sino todo lo contrario, es que no está preparad@ para empezar una relación sana.

¿Esta relación merece la pena? te hace feliz? te mereces todo ese sufrimiento? piénsalo.
Un fuerte abrazo! :)

N dijo...

Es fácil decir que sabes lo que hay que hacer, pro es muy difícil llevarlo a cabo. Te lo digo por experiencia. Me he sentido muy identificada con cada cosa que has escrito en esta entrada, es como si estuviese viendo mi historia. La cosa esta en que lo que sientes hacia esa persona es mucho más fuerte de como puedas o quieras sentirte tú. No estas bien con esa persona pero tp lo estarías sin ella..
Puede que me equivoque pero es mi opinión.
Un saludo

Leilany dijo...

Totalmente de acuerdo con "N", no es tan fácil, claro q sabemos que lo mejor es dejar a esa persona a un lado y seguir adelante, pero definitivamente es algo muy fuerte lo q no lo permite.

Maritornes dijo...

Por experiencia te digo: es dar vueltas sobre una cosa sencilla. Ella no (te) quiere. En lugar de afrontarlo, marea. Y efectivamente, tiene infiernos que superar. Que lo haga con otra, porque no vas a ser tú la elegida. No obstante, seguirás intentándolo, y no te sientas mal por eso. Una tiene que renunciar cuando verdaderamente está preparada para ello, así que volverás y te golpearás otra vez; y no debes culparte por ello. Solo espero que tengas más suerte que yo y salgas con más dignidad de lo que lo hice yo. Porque al final, lo único que ocurre es que después de toda la lucha y el sufrimiento ella, simplemente, un día desaparece.
Fdo: Una experta en perras del hortelano.
P:D. Siento si mis palabras son duras, pero son con toda la buena intención. Y yo no me siento identificada con tus palabras: yo fui esas palabras. Aún las soy un poco. Besos

Maritornes dijo...

Perdón, yo quería haber dejado el comentario con este otro perfil, pero estoy muy torpe hoy. Besos de nuevo

pseudosocióloga dijo...

La pregunta es ¿te compensa?.