lunes, 5 de mayo de 2014

QUÉDATE TRANQUILA

Te escribo desde la cama donde las horas vuelan. Aún puedo respirar tu olor entre las sábanas, encontrarte en tu mirada y escucharte reír mientras hacemos el amor. Me falta tiempo para recorrerte y me sobran ganas para volver a estar dentro de ti y aprenderme, beso a beso, cada rincón de tu piel. Jamás había estado tan nerviosa al verte, qué haces aquí, no te esperaba. Tu abrazo gana a mi inquietud y vuelvo a desarmarme, como cada vez que estoy contigo. Me miras y otra vez me regalas la calma que necesito cuando estás lejos. Me tocas y desaparecen los miedos. Me besas y ya me pierdo, y no sé qué hacer con tanta emoción. Me desbordo entre tanta nube y me tiro al precipicio porque sé que me esperas abajo dibujando una sonrisa, y me recibes con la ternura de siempre, sin filtros, sólo tú en esencia.

Necesito recordar y revivir estos momentos cuando te marches a años luz. Quiero hacer un hueco especial en mi memoria de tus horas conmigo. De tus carcajadas, de tu cuerpo sobre el mío hasta para quedarte dormida, de tu entrega, de tu sabor, de tus caricias, de tu respiración a todos los niveles y hasta de tus saltos y tus informaciones irrelevantes. Quiero llevarte muy dentro sin angustia y llena de paz, la que me das, la que me quitas, la que me vuelves a dar y hace que me quede a tu lado sin ninguna duda.

Necesito recordar porque recordando se me olvida todo. Porque sólo hay presente y es con lo que me quedo y lo que quiero vivir con la mayor de las intensidades. Ni me importa el pasado ni me adelanto al futuro. Tenerte delante me hace fuerte ante las desavenencias y la incertidumbre. Me falta ganar las batallas cuando te vas y dejas pocas pistas para encontrarte, pero tus inyecciones de verdad me ayudan a seguir firme. Necesito recordar casi cada palabra y muchos de tus gestos para caer rendida de sueño envuelta en un sosiego infinito y despertarme con la misma quietud aunque no respires cerca de mí.

Necesito recordar para sentirme libre y no tropezar insegura tras tus huellas ni atarme a expectativas que no llegan. Libre para hacerte sentir libre y que me busques sin súplicas ni suaves indirectas. Porque recordar me ayuda a volcar en ti una explosión de energía positiva y a mantener la complicidad que nos une una y otra vez, a pesar de nuestros choques frontales. Pero me cuesta agarrarme a cada toque de magia compartido, y a veces me nublo, y me entra la impaciencia, y te reclamo a voces. No me importa que pasen los días sin saber de ti, lo que realmente me importa y me asfixia es no tener la mínima certeza de saber si volveré a verte. Podría sentarme a esperarte tranquilamente mil días si tuviera la plena convicción de que el día mil y uno ibas a estar aquí para abrazarme.

Y no quiero otorgarme ningún derecho a pedirte nada. Porque sobran las demandas y el juego consiste en fluir, nada más. Pero sí me gustaría que de vez en cuando me miraras por dentro y atendieras lo que casi no me atrevo a repetirte: que no te alejes, que respires todo lo que tengas que respirar, pero que continúes ahí, en los alrededores de lo nuestro, que te des una vuelta y me mires así, como tú sabes hacerlo para calmar mis ansias, que me des un abrazo, que me hagas el amor hasta que nos cueste respirar y me dijeras que todo está bien, que me quede tranquila. Que te abrieras otro poco, que derribaras otro muro, que te entregaras otros minutos, que te acercaras y me inundaras de besos, esos de los que creo he empezado a enamorarme, porque son nuestros, porque nadie en este mundo sabe ni puede besar como nosotras lo hacemos.

Y porque cuando estás tan cerca me lleno de ti, y entonces te disfruto, y te vivo, y te sueño, y te quiero, y suelto todos los frenos para seguir queriéndote... hasta donde lleguen las emociones y los sentimientos... hasta el final.


4 comentarios:

Santorini dijo...

Tu dices "anda, critìcame un poquito"; como se hace sin hacerte daño? sin bajarte de la montaña rusa entre el post anterior y este? Me leo en tus palabras (yo antes), y creo, casi nadie puede vivir asì; el tren se descarrila una y otra vez. Un abrazo y acà estamos.

Nuuk dijo...

++ Santorini ++ Te agradezco las palabras, no son las palabras las que hacen daño sino las intenciones, así que puedes decirme todo lo que quieras sin ningún problema. Te doy la razón, pero sabes qué pasa? Que soy muy fiel al sentimiento, a lo que uno siente, expresa, transmite y recibe. Y es cierto que las circunstancias no acompañan, que hay obstáculos y puntos de vista diferentes, pero creo que las cosas se mantienen por lo auténtico, por la esencia, por lo que se siente, y eso no admite doble cara. Y ojalá llegue un momento en que no sólo se mantenga el sentimiento sino que también desaparezcan algunas de las diferencias que nos separan. Un abrazo grande.

Santorini dijo...

Gracias Nuuk, no te conozco, pero jamas querrìa hacer daño a nadie, y menos sin querer. Te entiendo mucho, mucho, y espero con el corazòn que la esencia prevalezca sobre todo!!!! Un abrazo.

pensamientos del corazon dijo...

nada mas por lo q sentistes en ese momento valio la pena intentarlo
tuviste ese momento, guardatelo para ti, es mejor q no haberlo tenido, q no haberlo sentido

animo y recuerda q mas adelante hay mas

un abrzo