martes, 15 de julio de 2014

CINCO VECES 15

Nuuk:

Lo raro sería que no te sintieras así. Estás rota por dentro. Tanto arañazo escuece, y eso que tienes las agallas para curarte una y otra vez y empezar de cero como si nada. Te falta orgullo. Y algo de rencor te ayudaría a canalizar las emociones de otra manera, con una mezcla de rabia y amor propio. Pero tienes la suerte o la desgracia de olvidar el dolor en décimas de segundo. Como quien se despeña por los abismos y es capaz de agarrarse a la piedra más pequeña sosteniéndose hasta recobrar el sentido y el equilibrio, y vuelve a subir hasta lo más alto para continuar con lo que dejó a medias. Si pudieras cambiar cada lágrima por un puñetazo en la mesa, si pudieras cargar con la memoria para recordarte a ti misma las veces que has desesperado, si pudieras pensar más con la cabeza... Te hace admirable regenerarte tan rápido y tantas veces. Cualquiera se hubiera vuelto loco en tu lugar. Has ganado batallas invencibles a pesar de estar herida de muerte, y eso es lo que te lleva a seguir ahí, porque sabes que este dolor también pasará y resurgirás de tanta sinrazón.

Dices que la has cagado, que te has equivocado. Siempre has lamentado sentirte dominada por tus emociones en determinadas situaciones. Y que te pierdes y te desbordas y te descontrolas y no puedes ver más allá. Que todo está tranquilo y de repente te rebosa un sentimiento de inseguridad que te supera sin darte ni media tregua. Y es ahí cuando explotas. Es cierto que no está bien que vuelques tus dudas sobre ella, que busques una palabra cálida, un gesto que te devuelva la paz y que, si no lo encuentras, te desates y te desordenes a la enésima potencia. Ella no es la respuesta a tus preguntas en este momento y tú lo sabes. Tenemos que buscar otras maneras y recursos para hacer frente a estas tormentas que a veces te desquician. Tenemos que encontrar otra forma de amainar y suavizar el chaparrón sin que ella lo perciba, o al menos, sin que le afecte. Como has visto, tu cagada trae muy graves consecuencias, aunque no te las merezcas.

Arráncate de una vez la culpa. Permítete hacer las cosas regular. Perdónate. Todos nos equivocamos. ¿Ella no se ha equivocado nunca? ¿Por qué maximizas una carga que no es tuya? Dices que ella se aleja, que se marcha porque tus tropiezos no merecen comprensión y son imperdonables. No asumas más responsabilidad de la cuenta, si ella no perdona, si no digiere y asimila, si no es capaz de ver más allá de su rencor y apaciguarse para volver, ya no es tu problema. Tú sólo puedes llegar hasta donde alcanzas, no tienes el poder para meterte en su cabeza y guiarle. No puedes explicarle si hace oídos sordos. No puedes cambiar su visión de las cosas si está empeñada en cerrarse y no se abre lo más mínimo. Es imposible cambiar el pensamiento cuando las emociones aún están encendidas... Deja que las cenizas terminen de apagarse, tal vez entonces sea más consciente y entienda que no se puede ir así. Es un gran error tomar decisiones con la cabeza caliente y el corazón congelado.

Lo has hecho mal, ¿y qué? Deja ya de castigarte, maldita autoexigencia la tuya, cómo te destruyes. Te consumes más con el daño hacia ti misma que con el ajeno. No me gusta echar mano de comparativas ni situaciones pasadas, pero creo que ahora sí es necesario recordarte algunas cosas para que vuelvan a tu memoria de pez y las tengas bien presentes. Y te recuerdo, para que te arda un poco, el dolor que te genera esta relación una y otra vez. Te recuerdo la montaña rusa en la que a duras penas estás subida y bajada, la ola de incertidumbre perenne en la que te ahogas, los mareos en los que terminas vomitando, las veces que lloras a escondidas en los baños del trabajo, la tristeza que has sentido casi cada noche en la soledad de tu cama. Te recuerdo las taquicardias, los nervios, la ansiedad, los dolores de cabeza, los puñetazos al aire, la ira contenida, tantas ganas e ilusiones reventadas, la locura acumulada. Te recuerdo el daño que te provoca la dureza de sus palabras, la frialdad de su gesto. Te recuerdo que llevas así cinco meses. Y que lo sigues permitiendo. Te recuerdo las veces que la has perdonado, que has aguantado sus brotes y arrebatos, que la has recibido con las brazos abiertos después de acuchillarte el alma, que no has caído en mirar atrás sino hacia delante, que siempre olvidas sin aprender la lección. Te recuerdo que lo has intentado, que lo has peleado, que le has explicado, que te has desvivido, que te has entregado, que a veces has tirado tú sola, que te has esforzado por encontrarla hasta perderte tú misma. Te recuerdo que siempre estuviste ahí, siempre. Que no fallaste, que volcaste tu energía en hacerle feliz.

Sinceramente, es su problema si es incapaz de ver lo bueno que guardas y el sentimiento de verdad que cuidas dentro de ti con tanto cariño. Si se nubla y se aferra a su rencor no es cosa tuya. Si no vuelve a ti es que no te merece. Si no afloja después de las veces que has aflojado tú, que le den por culo. El amor suma, no resta. El amor es cosa de dos, es un baile en el que las dos partes organizan los pasos que van a darse, donde las dos tiran por igual, donde no hay marchas forzadas ni huellas descompasadas. Pero te veo como un pato mareado, bailando al son de una música tan hermosa como inquietante y hasta tenebrosa. Y así, lo único que consigues es quedarte al filo de la proa del barco deseando lanzarte al vacío dispuesta a desaparecer. Es una pena que en el último segundo decidas cambiar el desenlace de tu película quedándote ahí, inmóvil, contemplando el infinito, después de tanto capítulo frustrado.

¿Hasta cuándo Nuuk? ¿Hasta cuándo lo soportarás? ¿Hasta cuándo te dejarás? Ella no deja de marearte con sus historias, pero tú eliges si seguir ahí, y esa decisión sólo depende de ti. Basta ya de sufrir, basta ya. A estas alturas, tienes dos opciones: o te calmas y esperas a que sofoque su cóctel de emociones con toda la tranquilidad que pueda caber en este momento, o la mandas a la mierda. Ya sabes lo que te decimos la gente que te queremos, aunque te tapes los oídos constantemente. Saca toda esa rabia que tienes dentro, pero sácala para ponerte firme, para darte caña, para enfadarte y ponerte furiosa. Haz de la ira una emoción adaptativa, que te haga reaccionar, ponerte orden, exasperarte. Déjate de mariconadas y cabréate, indígnate, sácate de quicio y manda todo a tomar por culo. No pretendas aliviarla ni sosegarla, no es tu papel, déjala libre, que trabaje, que se mire por dentro, que distinga, que crezca, que aprenda, que valore. Como tú dices, ¿cuántas veces has tenido que resucitar para mantenerte en pie? Ahora, déjala marchar... quizás te eche de menos, o quizás no, quizás se muera por besarte o tal vez no, pero será la única manera de saber si realmente te quiere, o no.

Tú has hecho todo cuanto estuvo en tu mano. Ahora descansa, no te arrepientas de nada, acurrúcate en su lado de la cama y embriágate de su olor una vez más. No tengas miedo de volver a los sitios donde fuiste feliz con ella, ni a escuchar vuestras canciones ni a buscar la paz que te daba su mirada. Abrázala, bésala y hazle el amor en tu imaginación. Llora tranquila, llora despacio, sin prisa. Llora su ausencia y tus ganas desvalijadas. Permítete tener el corazón encogido y el nudo en la garganta. Llora y vacíate de tanta incertidumbre y llénate de ti, de la fuerza con la que siempre has sabido salir adelante. Siéntete orgullosa, valiente, generosa. Tú sí sabes lo que has sentido y eso es tuyo, jamás te lo podrán arrebatar. Que no te pese, lo has hecho bien, pero nunca olvides que el amor es cosa de dos y que no se puede rebasar muros que se alzan bien altos si no se baja el listón de la barrera. No te culpes ni la culpes. Sé sana. Deja que se marche el dolor. Te toca respirar, recuperar tu confianza, eliminar las dudas. Escúchate, quiérete y vuelve a tu ser. Tú sabes que de peores temporales has salido y sobre todo, que todo pasa. Aunque ahora te escueza el alma, esto también pasará.

Nuuk, quédate tranquila.

6 comentarios:

Anacleta Anda en bicicleta dijo...

Todos lloramos, todos caemos, lo que varía es el momento. Después de cada caída nos tenemos que levantar, para estar, porque si te quedas mirando las hormigas que pasan bajo tus pies te perdés de las nubes y el sol sobre tu cabeza! Quizás tengas que acordarte sólo de lo bueno y dejar que lo malo se pierda junto con su presencia...
Buena suerte y que te vaya bien!!

Anónimo dijo...

Tengo una pregunta: Tú crees que te enamoras una sóla vez y luego hay diferentes formas de querer, o qué podemos enamorarnos muchas veces?

Me alegro de que seas tu misma, la que sea consciente de todo lo que desde fuera percibimos antes.

Ahora, ahora que lo has interiorizado, que te lo has dicho, ahora serás capaz de seguir adelante, con dolor o sin él, con pena o sin ella, llorando o inundando, ahora, ahora es tu momento de seguir con tu vida.

Besos

Pececillo Carrousel dijo...

Nuuk, vuelve a sonreír. Los recuerdos se ahogan en el pasado, se pierden en la distancia del tiempo. El presente te espera, te ansía. Quiere ver tu risa y escuchar el sonido de todo el amor que tienes para dar.
Los temporales son solo eso, tormentas temporales. Luego se van, y todo vuelve a la calma.
Así que grita, salta, sonríe. El mundo es maravilloso :)
Besitos

Miss Carrousel

Lía! dijo...

Apelo a tu amor propio, a esa astucia con la que tan bien has contado tu propia historia, a esa deslenguada mujer de sentimientos ciertos y brazos de oportunidades con las que has convocado lo generoso de un amor.
Es tiempo de retomar la senda de la constancia por ti misma, de rehuir de ese pasado que te cala hondo en los huesos, de aspirar a levantar la mirada para retornar la vista a un horizonte promisorio y futurista.
La verdad salida desde tan dentro, no puede mas que rendir frutos. Aplaudo tu coraje, la altura de miras, la conciencia perecedera que ha dejado atrás lo atrofiado de un recuerdo, que no puede ganar la batalla... Por que la fortaleza depende de ti!

Cariños y bss

Anónimo dijo...

No sé quien eres, No sé que haces, simplemente sé que llegué a tu Blog y es maravilloso!! refleja exactamente mis sentimientos. Gracias por existir!!

Anónimo dijo...

A veces hay que ser egoista. Perdi a la persona que mas amaba en este mundo, intente de todos modos recuperarle..pero fue imposible.., fue una derrota perdida. Pense mas en su felicidad que en la mia. Siempre intente mantener la esperanza de que algun dia volvería.. pero han pasado 7 meses y aun sigo igual. Me cuesta avanzar, estoy aferrada a el..despues de leer esto me dado cuenta de muchas cosas. Gracias es maravilloso