sábado, 5 de julio de 2014

NADA CLARO (OSCURIDAD)

Está claro que no estoy preparada para retirarme en calma. Que no soporto la idea de no volver a mirarte, que voy a olerte por todas partes menos en ti, que me cruzaré contigo en cada esquina y en cada rincón de mi cama cubierto de nostalgia.

Está claro que me comerán los nervios y te suplicaré en silencio que vuelvas, que no te vayas tan lejos donde no pueda abrazarte, que no me dejes una carta de despedida ni cierres la puerta con llave. Gritaré hasta quedarme sin voz, te pensaré hasta que te duelan los oídos, te buscaré sin que me intuyas.

Está claro que tengo que aceptar que necesitamos separarnos aunque se me parta el alma y me falte el aire. Quedarán suspiros rotos envueltos en largas noches de ausencia y dormiré soñándote y desayunando a tu lado. Haremos el amor en cada madrugada, en cada despertar y en cada tarde. Te haré el amor como nunca antes lo había hecho ni te lo habían hecho. Te entregaré lo mejor de mí, te regalaré mi esencia. Recordaré las cosas más bonitas que me has hecho sentir y lo que has conseguido hacer de mí. Porque nuestros encuentros han sido lo más puro que he tenido desde el día en que te vi. Porque contigo fluyo. Porque sentirse libre y ser uno mismo es el mayor regalo que podemos recibir.

Está claro que me aterra no verte más, que no tengo certeza alguna de que cualquier día asomarás la cabeza y me sonreirás, y me guiñarás el ojo como tanto me gusta. Que me vacía y me frustra el pensamiento de creer que volverás exclusivamente cuando los sapos bailen flamenco. Cómo creer, cómo confiar, cómo aceptar, cómo descansar. Cómo arañar una esperanza, un respiro, una probabilidad entre un millón. Cómo seguir adelante sin que me mate la impaciencia, sin derrochar energía en bucles inciertos, cómo esperar sin desesperar y cómo vivir sin desgaste y con las mismas ganas que cuando nos tenemos enfrente y nos hablamos sin mediar palabra.

Está claro que me gustas, que me encantas, que te deseo, que te quiero y algo o mucho más.

Está claro que necesito recuperar la seguridad en mí, y así creer en cada letra que escribes y en cada frase que pronuncias. Leer tu mirada y tatuármela para recordarla cada vez que me invadan los nervios y la angustia. Porque en tus ojos siempre encontré paz. Lástima que mi memoria de pez y mis pensamientos intrusivos y recurrentes vuelquen mi tranquilidad y la conviertan en desconfianza y temor. Necesito creerte más que nunca y mantener en mi cabeza la verdad que me transmites cuando estoy entre tus brazos.

Está claro que necesito enfadarme contigo, mandarte a la mierda en mi imaginación, sacar toda la rabia contenida, tapar la tristeza. Cabrearme con la situación, pensar en mí, pensar en mí y pensar en mí. Pero tampoco quiero forzar algo que no siento, no me sale utilizar estrategias baratas para que reacciones o para que te sientas mal. Ya no opongo resistencia, te escribo lo que siento, con toda la honestidad que me has enseñado a tener. Y lo que de verdad siento es mucha pena, como si me ahogara en un río de tristeza a contracorriente. Y yo sólo pienso en ese trocito de playa, en un mar en calma, en la luna y en nosotras abrazadas desnudas esquivando suaves olas y enamorándonos sin medida cada segundo de una vida juntas.

Está claro que entiendo tus miedos y fantasmas, pero no los acepto. Que me choco contra un muro cada vez que intentas explicármelo. Que me dura dos cafés la empatía y la comprensión, y enseguida me revelo otra vez contra lo que no puedo concebir: si tanto me quieres, ¿por qué no estás conmigo? Necesito comprender y respetar tus necesidades sin dramas, darte la oportunidad de ordenarte a solas porque en esta dinámica de idas y venidas es imposible encontrar el equilibrio. Necesito comprender para respetar, respetar para aceptar y aceptar para descansar. Pero hay un miedo insuperable a perderte que me impide ver las cosas desde la razón, y siempre tropiezo con la misma piedra, esa rigidez de esquemas con los que me castigo tanto y me alejan de entender que cada persona tiene sus propias necesidades y momentos. Mi talón de aquiles no es sino esa falta de plasticidad que no me deja aceptar y adaptarme a tus guiones y tus ritmos. Me asfixia la impaciencia.

Está claro que te voy a echar muchísimo de menos. Que me voy a morir por verte y respirarte. Que me quedo a la deriva aunque sin querer olvidarte. Que lloro de pena queriendo pensar que tal vez, más adelante, lloraremos de risa como siempre hemos hecho. Que quiero llevarme todos tus besos para sentirte algo más cerca y guardarte los míos por si volvieras. Echaré de menos esa forma de exprimir la vida tan similar que tenemos. Que compartas historias conmigo, que me cuentes tus cosas, que me mandes fotos. Que nunca había añorado tanto unos tercios. Ni una resaca, ni hacer kilómetros, ni ir sin dormir a trabajar. Echaré de menos tus manos en mi piel, tus caricias, despertar abrazada a tu olor. Te echaré de menos dentro de mí.

Está claro que tus besos son una de las mejores sensaciones que he tenido nunca. Que, aunque te empeñes en no creerme, no hay otros como los tuyos, como los nuestros. Porque, como siempre te he dicho, es una creación única y exclusiva y nadie puede llegar a alcanzar lo que sentimos nosotras al besarnos. Es una fusión marciana, de otro universo. Y eso jamás me lo van a poder quitar.

Está claro que hubiera apostado por ti. Que estaría a tu lado venciendo monstruos y enterrando terrores, temores, pavores, desconfianzas, aprensiones, recelos, sustos, dudas y todo tipo de escepticismo. Que te cuidaría tanto que te quedarías en mis brazos sin sobresaltos. Me hubiera gustado haber tenido la oportunidad de caminar de tu mano e ir soltando peso y aliviando tu carga. Te daría tanto, te mimaría tanto que creerías firmemente en esta relación, en este amor. Y ojalá algún día te des cuenta de que no tenemos tiempo que perder sino una vida juntas por ganar.

Está claro que nos faltaron un montón de viajes, compartir locuras nuevas, desayunos, caricias en la mesa y algún que otro concierto. Me faltó que me miraras y pedirme que volviera. Pero hay momentos en que tal vez no es el tiempo de arriesgar porque hay heridas que cerrar en tu interior. Tú, que alborotas mi espacio, que me vuelves loca. Yo, que sigo ahí, sin saber por qué. Si pudiera mirarte a los ojos y encontrarte sin más... Maravilla del mundo, lo siento si me atrevo a describir tu olor así... Sé que no te puedo retener, porque el momento de encontrarnos llegó en plena tormenta y aunque tus velas me buscaban tu dirección estaba quieta. Y ahora, mi corazón se queda aquí, tiritando de frío, aunque sigo insistiendo en que me vuelvas a buscar, porque tan pocos minutos no puede durar el amor. Pídeme más... Aunque será lo que tenga que ser si aún nos late la piel y soltamos las riendas, me empeño en arañar tu presencia otro poquito más, porque aún no te has ido y ya te echo de menos... Ven, corre y bésame...

6 comentarios:

leilany dijo...

WOow como siempre me encanto cada palabra...!! Como siempre, me sentí la protagonista de tu historia. Un abrazo.

Pececillo Carrousel dijo...

Todo ha quedado clarísimo.
¿Y para esa persona? Porque tan preciosas palabras no deben ser guardadas.
La verdad es que se me ha encogido un poco el corazón. Me recuerda mucho a un antiguo amor (Eme), y empatizo totalmente con los sentimientos que desborda.
Cuando perdemos a alguien nos damos cuenta de que siempre faltan cosas. Como si nada fuera suficiente. Y pensamos en todas las cosas que podrían haber pasado. Pero ¿sabes? Nunca es tarde para arañar su presencia, como dices.
Me ha chiflado ese "Y aunque tus velas me buscaban tu dirección estaba quiera" <3
Besitos

Miss Carrousel

Inma_Luna dijo...

Bueno primero tienes que estar fuerte, preparada y con las cosas claras.
Después podrás limpiar el adentro para ver limpio el afuera.
Ánimos.

Ana Belén dijo...

Es uan situación que conozco perfectamente, tanto por experiencias propias como de conocidos, es algo tan normal como la vida misma y tu forma de expresarlo en la entrada me parece grandiosa!
Me hago seguidora de tu blog, y te invito a que le eches un vistazo al mío.
Un besazo <3

pseudosocióloga dijo...

Sin palabras.

Anónimo dijo...

Después de ti...que?!. Simplemente hermoso!.