domingo, 21 de septiembre de 2014

PRECIPICIO

No recuerdo haber sentido un miedo de esta magnitud. La calma no es más que un reflejo intermitente que se manifiesta cuando ella está a escasos centímetros de mi boca, pero se desvanece en cuanto la pierdo de vista. El camino nunca fue fácil, sufrimos lo indecible hasta llegar aquí. El destino hizo poco o nada por mantenernos y tuvimos que sacar nuestra propia garra para combatir las tempestades. Ha pasado el tiempo, ha crecido el amor pero también las dificultades. Y llega un momento en el que sientes que ya no puedes más, que la batería de fuerzas se agota y que el mundo empieza a tambalearse por todos lados.

Hoy desperté con una sensación de vacío y miedo voraces. Ayer nos sentimos de todas las maneras posibles y nos prometimos seguir luchando. Ella cree en el destino y yo no creo en los trenes que pasan dos veces. Creo que si tomas la decisión de bajar, no puedes subir más adelante, y si subes, lo harás con tantas heridas que nada volverá a ser como antes y no te quedará más remedio que tirarte a la desesperada. Creo que el camino se construye entre dos, con mucha paciencia, con esfuerzo y sacrificio y con generosidad, siempre y cuando tengas en mente un proyecto de futuro. También creo que los momentos más delicados hay que expresarlos y compartirlos en vez de sufrir el dolor cada uno por su lado. Porque eso aleja más. Y si el hermético se aleja, el perseverante se desespera y acaba estrellando la toalla de pura frustración.

¿Qué hacer cuando sobra amor pero ya no quedan fuerzas?

Llevo tiempo dándome cabezazos contra un muro, un muro que se ha ido levantando cada vez más, al que no puedo acceder por ningún lado. No hay huecos ni resquicios de aire. Por más entrega que haya sólo encuentro cerrazón. Ya no puedo empujar más, me siento sola en esta guerra, la vida me parece injusta y hasta desagradable, sólo sé vivir a ratos. Mi cuerpo me pide a gritos un descanso, mis lágrimas hablan de tristeza e impotencia, quiero desaparecer y volver cuando no quede dolor. Ni siquiera ya puedo impulsarme con la fuerza del corazón, la que me mantenía medio viva.

Tengo muchísimo miedo. Miedo a perderme y perderla. Miedo a que no ponga de su parte, a que se siga cerrando, a que no cubra mis necesidades básicas. Tengo miedo a dejar de confiar en mí definitivamente y rendirme. Se me apaga la idea de un final a su lado. Se me borran de la cabeza los planes pendientes y también los recuerdos. Necesito creer en ella. Necesito creer más que nunca en sus buenas intenciones y propósitos. Quiero saber que me dejará estar a su lado, que luchará, que hará lo imposible por no perderme. Me siento horriblemente vulnerable y sólo me queda poner las pocas expectativas que me quedan en sus manos. Necesito que me salve, que me eleve, que me empuje, que me suba, que me haga respirar. Tengo tan poca fuerza que ya no puedo hacerlo por mí misma. La necesito más que nunca porque ya no me basto conmigo. No la demando, sólo le pido que esté, que no se marche, que no se encierre, que me haga un sitio, que me busque, que me haga cambiar de opinión, que me dé una fuerza, una caricia de vez en cuando, un respiro, una palabra de calma, una sonrisa, una llamada, una esperanza... una esperanza.

Necesito más que nunca que me convenza de que, a pesar de todo y venga lo que tenga que venir, quiere con todas sus fuerzas que estemos juntas.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Por qué no saltas??

Anónimo dijo...

Al precipicio, claro!

Nuuk dijo...

++ Anónimo ++ ¿Y qué crees que encontraré abajo, tras saltar?

Anónimo dijo...

Liberación?

Anónimo dijo...

¿Qué hacer cuando sobra amor pero ya no quedan fuerzas?... Yo creo que simplemente "Permanecer ahí". En cuanto al muro... Seguro que hay una grieta o más, y que ella tiene más miedo que tu a que la encuentres...Se ve que la quieres muchísimo, y ella a ti también. Déjale su espacio y ten la certeza de que todo lo que quieres ocurrirá.Mucho ánimo!

Leire dijo...

Hay que luchar entre dos, no se puede luchar por otra persona, quema demasiado.

Muchísimo ánimo!

versandoimposibles dijo...

"Ella cree en el destino y yo no creo en los trenes que pasan dos veces."

Intentar criticarte sería un buen pasatiempos, sin duda.

Nos leemos; espero.

Pececillo Carrousel dijo...

Es el miedo el auténtico enemigo del amor. ¿Por qué tanto terror? ¡Sigue luchando, hasta el final! Y si hace falta, muérete de amor, que se te encoja el corazón y las tripas. Y ella querrá seguir a tu lado, porque no tienes miedo, porque eres valiente :)
Tú puedes con todo.
Besitos

Miss Carrousel

Nuuk dijo...

+ Anónimo + Toda la razón. Un beso.

+ Anónimo + Permanecer ahí dices... hasta cuándo? Aguanto, aguanto, pero el tiempo apremia y mi cabeza explota. Muchísimas gracias por tus alentadoras palabras. Un fuerte abrazo.

+ Leire + Lo sé, la teoría me la sé de memoria, pero me cuesta llevarla a la práctica :(. Un besazo.

+ versandoimposibles + Critícame todo lo que quieras, para eso estamos. Un beso.

+ Pececillo Carrousel + De verdad que te agradezco infinitamente tus palabras y tu fuerza. Lejos de necesitar cualquier cosa que me aleje de ella, es leyendo cosas como las que escribes las que todavía me hacen estar de pie. Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

Si las escribiera, mi novia tb escribiría cosas asi, a veces me cuenta lo del muro y lo de que ya no le quedan fuerzas...y yo triste, e incapaz de prometer nada..es horrible.