domingo, 7 de septiembre de 2014

SHOCK

Se pasó el día llorando de miedo. En ese instante comprendió que se había enamorado. Rebosaba de puro sentimiento y ya no podía hacer nada para frenar algo que se resistía a sentir con el paso del tiempo y que iba creciendo por minutos. Pero le plantó cara y lo acogió con fuerza, se lo metió tan dentro que sólo soñaba con entregárselo entero, tan rápido como despacio, sin media fisura y lleno de calma.

Vivió su amor con libertad y pasión. Apagó sus miedos, respiró tranquila, rió a la vida, creyó en su suerte y olvidó llorar. A pesar de las dificultades, era feliz.

Hasta que un día cualquiera, cuando ya sabía que querría pasar el resto de la vida a su lado, de repente enmudeció. Recogió sus cosas y quemó cada uno de los recuerdos que compartieron. Perdió la cordura y desapareció.

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