miércoles, 15 de abril de 2015

SIEMPRE A VECES

Parece que a veces murieras de amor y viera en tus ojos un reflejo de felicidad infinita. Parece que desearas con todas tus fuerzas que el mundo se congelara y que no quisieras que la realidad rozara el instante en el que nos encontramos con la mirada. Las horas vuelan, la gente pasa y la vida no pesa estando juntas. Somos fieles admiradoras de nuestras conversaciones, que nos atrapan y elevan. Somos fans de recorrer las calles cogidas de la mano, de brindarnos en cada cerveza y entregarnos en cada beso nuestro.

Parece que a veces estuvieras enamorada de mí, cuando desatas la garganta y salen palabras que suelen callarse para no comprometerte. También a veces parece que quisieras quedarte a respirar en mis brazos con una tranquilidad pasmosa y sin intención de escapar. Como si por fin hubieras tomando la decisión de quedarte.

Parece que a veces me incluyeras en tu vida con total firmeza. Como si quisieras seguir mis pasos, ni delante ni detrás, a mi lado, y estuvieras dispuesta a embarcarte en una aventura infinita en el tiempo. Como si despertar conmigo te hiciera feliz y al separarnos notaras el vacío de mi ausencia y las ganas locas de volver a sentirnos.

Es tremendamente bonito. 

A veces hemos paseado por los cielos, saltando nubes desde las que hemos divisado océanos enteros y valles en calma. Cuántas veces soñamos despiertas, dormidas y abrazadas, y despertamos en mares de besos y sonrisas que iluminaban nuestra mirada y nos invitaban a hacernos el amor con la pasión y el mimo de una primera vez, con tanto deseo como amor.

Qué bien se está en la estrella más alta del firmamento. Es maravilloso estar a tu lado. A veces.

La parte fea es que sólo ocurre a veces. Y a veces nunca es suficiente para alguien que no entiende de a veces sino de siempres.

Aquí abajo, en cambio, está la realidad. La que nos acecha constantemente y nos aleja. La realidad que va minando las fuerzas para seguir resistiendo a los golpes de la incertidumbre maldita. Aquí sólo fluye el desconsuelo y las heridas tardan cada vez más en cicatrizar. Aquí la vida sí pesa, las ausencias se vuelven insoportables, el aire no corre limpio y las ganas se pierden en cualquier lugar. Aquí no te huelo, no te intuyo, no te puedo respirar y no te puedo abrazar. Las horas también pasan, los días, la vida, y yo siempre me quedo paralizada en el andén, justo antes de subir a mi tren. Pero me vuelvo a quedar en territorio hostil por si volvieras, aunque fuera a veces.

Yo también tengo mis a veces. A veces te suelto sin venir a cuento que te echo de menos, que te quiero. Pero no te das ni cuenta. Precisamente porque no viene a cuento no reparas en que son los te quiero más sentidos, los que nacen cuando intuyo que todo está perdido, los que se pronuncian por si fueran los últimos y ya es absurdo callarlos. Pero tú me sigues hablando del tiempo. Y yo vuelvo a desgarrarme porque no tengo muchas más palabras bonitas guardadas, porque sé que pronto sólo te podré ofrecer silencio sin siquiera nuestra banda sonora sonando de fondo, amada y desterrada.

Soy consciente de todo lo que está pasando y por eso he comenzado mi duelo. Hay gente que se tira una vida para cerrar una historia y por eso no puede abrir ni vivir otra. Yo no voy a esperar a que muramos para echarte en falta o soltar la rabia. Sufro mi duelo, aun estando contigo, para levantarme un día envuelta por fin en tranquilidad sin que tú estés. Me lo he negado una y otra vez, no quise ver, no quise escuchar, no quise saber, me aislé. Me he quedado sin lágrimas de tanto llorarte. He intentado adaptarme a ti, pactar ritmos y necesidades, treguas, tiempos de espera. He perdido las formas de tanta ira y frustración. Me he sentido culpable. He seguido llorando. Pero ahora sé que sólo me queda asumirlo, interiorizarlo. Y aquí estoy parada, en la puerta de la aceptación, de la distancia, lejos del dolor. Sólo tengo que dar un paso y atravesarla sin mirar atrás. Sólo así, de repente un día, sin esperarlo, cuando despierte ya no te echaré de menos, ya no te necesitaré, me habré esfumado de tu vida, y entonces, sólo entonces, puede que te des cuenta de que me has perdido.

Yo sabía que tenía que encontrarte y estar contigo. Sabía que tenía que vivirte al máximo y quererte. Has entrado en mí porque así debía ser. Pero tal vez, como tú a veces me dices, sea tiempo de recogida. Me has vuelto loca de amor, pero también me he vuelto loca de tristeza y frustración. Me sigues demostrando que no quepo en tu vida ni en tus planes. Que no hay sitio para mí en tu casa, en tu rutina, en tu ocio. Cuánto duele sentir que alguien es nuestro centro del universo y que tú para ese alguien no eres más que un espectro que aparece y desaparece porque así se lo mandan. Cuánto duele escuchar que ese alguien te dice por activa y por pasiva que quiere estar contigo y al día siguiente se marcha. Cuántas veces. Tantas que dejas de creerte el cuento. Y aún así sigues cayendo en lo mismo y cayendo en la cuenta de que cada vez eres más mierda por maltratarte así. Y que también eres mierda pinchada en un palo para ese alguien, porque si no, te habría acogido con los brazos abiertos, con heridas e infinidad de temores, pero te habría acogido con decisión y esperanza.

No quiero ser más tu sombra, no quiero andar detrás de ti, no quiero minutos sueltos, no quiero restos ni migajas, no quiero más silencios, más incertidumbre, más impotencia. Quiero un plan contigo, a corto, medio o largo plazo, sin etiquetas, qué más da. Pero no quiero más recesos, más jarros de agua fría, no quiero más hoy sí, mañana no. No quiero irme de viaje contigo y a la vuelta sólo aciertes a contestar con monosílabos. No quiero más a veces. Quiero mi lugar en tu vida, mi hueco, pequeñito aunque sea, juntas lo haríamos haciendo grande. No quiero que vayas a lo tuyo, que me tomes por cualquier cosa menos por tu compañera de equipo. No quiero suplicarte ni un solo más de los te quiero que antes me gritabas y repetías sin cesar. Quiero que compartas tus cosas conmigo, que te abras a mí, que te comuniques conmigo sin miedo porque te apoyo incondicionalmente. No quiero más hermetismo, más ausencias. Quiero amainar el dolor de tus desastres, quiero comprender lo incomprensible y cuidar tus dolores y tus dudas. Creo que aunque nuestras necesidades fueran distintas, nunca te pedí demasiado, siempre bailé a tu son, conformándome con lo que podías darme. Pero, a estas alturas, ya no puedo hacer nada más, todo, absolutamente todo lo que he podido hacer, hecho está. Aunque removiera cielo y tierra, nada cambiaría a menos que quisieras cambiarlo tú.

Por eso me resigno y me voy despidiendo de ti, poco a poco. Volveremos a vernos y a sentirnos, volveremos a exprimirnos. O no. Pero la fuerza del corazón también se agota y entonces no tendré donde sostenerme y ya no habrá más, y los restos de la hoguera se apagarán sin más, y con ellos mis sentimientos.

Y desde aquí abajo, desde la calma podré decirte que no me tomes a mal, corazón, si te abrazo, te beso y me voy.

Tú eres a veces.
Yo soy siempre.
Así nunca seremos.

15 de abril de 2015
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9 comentarios:

Dinarama Desaires dijo...

Ni te imaginas lo identificada que me he sentido con lo que has escrito!
No sé si se trata de lo mismo, pero hubo un tiempo en el que yo escribí las mismas cosas y a punto estuve de rendirme, pero quiero preguntarte una cosa ¿Se lo has dicho así de claro a ella? Yo creo que debería leer ésto que has escrito, quema todos los cartuchos. Quémalos y que no te quede nada por hacer. Y entonces, si no funciona y quieres y puedes, te vas.
Te mando un abrazo y todo mi apoyo!
Un beso :)

Anónimo dijo...

Dónde está el icono de los aplausos?? Bravo Nuuk, bravo!!! Desde fuera todo se ve antes y mejor, y muchas veces te dije q simplemente no eras su persona. Por muy herida q estés, si aparece tu persona, todo cicatriza de golpe, aunque permanezcan miedos. Hay gente vampira, absorben para sobrevivir, te dicen lo q no sienten, porque A VECES necesitan tu energía y acabas cayendo, hasta q como tu dices, empiezas la resurrección desde dentro, porque se hace más fácil q intentarlo desde fuera, porque es mejor abrir tu mismo los ojos q q te los abran.
Una vez más: sólo el tiempo te dará la libertad!!

Nuuk dijo...

* Dinarama * Gracias por tus palabras y tu apoyo.. es difícil encontrar a personas que comprenden hasta el final este tipo de historias tan difíciles.. una luz al final del túnel siempre es muy bienvenida. Un abrazo ;)

* Anónimo * Precisamente porque desde fuera no se puede entender y vivir como lo entiende y vive uno desde dentro, no se atiende a matices definitivos que sólo las dos personas implicadas conocen. Sí, sola me doy cuenta de las cosas y sola tomaré mis decisiones, con total control y firmeza. Un beso :)

Anónimo dijo...

Increible.... pero a veces te dan ganas de terminar algo que esta en marcha y la estas pasando tan bien... pero es ese miedo tan inevitable a que esos besos, abrazos, agarradas de manos, compartir una cervezas o muchas... y muchos mensajes de madrugada... cuando sientes que no puedes respirar por la ausencia de ese alguien tan efimero... del que no quieres despegarte de su pecho...ni a el del tuyo... el maldito miedo a enamorarte, a no separate ni en cuerpo, ni en pensamiento...

Anónimo dijo...

Realmente, creo que sentir así, como lo haces tu, es mejor que no sentir o no querer sentir. Desconozco lo que le ocurre a la responsable que despierta en ti esos sentimientos e intensidad... Pero tiene toda la pinta a llamarse miedo. Miedo a quererte hasta perder el control o miedo a ser ella quien no encuentre un hueco en tu vida... O quizás ya tenga tan roto el corazón que lo único que hace es sobrevivir como puede, sin querer hacerte daño... Pero lo hace... También puede que no seáis tal para cuál... Lo importante es... y al fin y al cabo, es con lo que te vas a quedar: tus reflexiones, aprendizajes, momentos de éxtasis cuando os queréis o lo pasáis bien, con todo lo bueno que te despierta y eleva, con la creatividad... Como no amamos de la misma manera a todas las personas que pasan por nuestra vida yo te diría; que lo disfrutes!!, siempre y cuando lo bueno compense a lo malo. Eres una romántica, así que eso de que te lo pongan difícil te mola un poquitín...Suerte!!(El romanticismo gusta por "por siempre jamás"...pero todos sabemos que la realidad es difícil, a veces cruel e injusta, pero nadie te puede robar los sentimientos auténticos de amor hacia alguien que un día consideraste la persona más maravillosa del Universo).

Denisse dijo...

Woooow! Lo que escribes me deja sin palabras! Está íncreible. Me identifico u.u

Pasa todo el tiempo que uno no sabe lo que está dejando ir por socialismos y moralismos que uno no acaba de entender!

Por aquí te estaré leyendo sin duda!

Un saludo y un abrazo!

Elena dijo...

Siempre me pasa lo mismo...Cuanto más tengo que hacer, más enredo y busco la manera de procrastinar. Pero dudo que a esto se le pueda considerar eso. Creo que he encontrado otra flor que piensa como yo. Quizás no. Quizás sólo sea que sentimos demasiado y pensamos demasiafo, para poder al menos llegar a entendernos. Por eso resulta peculiar identificarse plenamente con alguien desconocido que entiende lo que sientes sin que llegues a explicárselo, como si escribiera para los demás y no para ella misma.
Tus palabras tienen magia, de esa que al anochecer hace suspirar a los búhos, y temblar a las estrellas.

Cuando tenga más tiempo, volveré a leerte.
Un placer haberte encontrado, como siempre, de casualidad.

Anónimo dijo...

seis meses de silencio... y aun me duele... te entiendo perfectamente. He escrito para mi misma muchas cartas, con palabras y sentimientos muy parecidos a los que escribes tu. En especial este párrafo me viene como anillo al dedo...

"Me has vuelto loca de amor, pero también me he vuelto loca de tristeza y frustración. Me sigues demostrando que no quepo en tu vida ni en tus planes. Que no hay sitio para mí en tu casa, en tu rutina, en tu ocio. Cuánto duele sentir que alguien es nuestro centro del universo y que tú para ese alguien no eres más que un espectro que aparece y desaparece porque así se lo mandan. Cuánto duele escuchar que ese alguien te dice por activa y por pasiva que quiere estar contigo y al día siguiente se marcha. Cuántas veces. Tantas que dejas de creerte el cuento. Y aún así sigues cayendo en lo mismo y cayendo en la cuenta de que cada vez eres más mierda por maltratarte así."

y lo mas triste es que a pesar de todo... si volviera le diria que si.

spark dijo...

¿Sabes? he llegado por casualidad. No te conozco. Te reconozco en tus palabras y en el sufrimiento... El tiempo puede con todo pero hace falta tiempo. Y recuerda: este tipo de relaciones tienen un nombre, porque eso no es amar bien. Son amores tóxicos. Un nombre horrible pero tan cierto...
Un beso, como una tirita. :)