lunes, 27 de febrero de 2017

CUANDO LLEGA EL DESGASTE

Te miraba y nadabas en confusión y desidia. Cuánto desgaste. Cuántas veces callaba los alaridos de dolor para que no me escucharas. No soy ningún drama. Vivo y siento así. Ojalá fuera fría. Qué es eso de quemarme el móvil con música celestial y al día siguiente ignorarme porque no me necesitas. Ojalá fuera algo patológico para entender por qué alguien actúa así. No comprendo el amor a ratos. Puede subir y bajar la intensidad, puede calentarse y enfriarse, acercarse y alejarse, pero no romperse de cuajo si ayer te morías por rozarme.

Que ya no te gusto tanto, que no sabes si me quieres, que rechazas el compromiso, que esta relación te resta... ¿Qué más motivos puede darte una persona que te dice, simplemente, que no quiere estar contigo, cerrando la puerta del coche sin más? No supe remontar de la última ni dar la vuelta a lo que pendía de un hilo. Estaba demasiado arriba y caí al pozo sin fondo. Olvidé colocar las escaleras por si tenía que escapar pero me dejé llevar. No me creo que así pretendas salvarme. Tiene que haber algo más, quizás alguien que sí te suma y aún esté lejos de consumirse. Ojalá me lo dijeras para borrar tu teléfono, el que nunca me aprendí por si me pasaba esto.

Que si no gestiono bien, que si pierdo las formas, que si ya no sé resolver, que si ya no te lleno, que si no te gustan mis opiniones, que si muchas veces no me necesitas... Y sigo preguntando por qué. Cuánto odias mis preguntas. He tratado de respetar tus tiempos y ausencias, tus brotes, tus silencios. He intentado darte toda la libertad del mundo, medir mis palabras, abrigarte en la distancia, esperarte sentada, tranquila y recibirte con abrazos y sonrisas. He buscado la manera más sutil de hacerme una idea de tu realidad con cuatro detalles y medio. Pero no alcanzo a llegar hasta donde no me dejas. No puedo llegar a ti si no me cuentas, si no me explicas, si no puedo entender. ¿Qué más puedo intentar? Aunque una cosa es intentarlo y otra es conseguirlo.

Si a mí me ha mantenido en pie el sentimiento, me pregunto qué te habrá tumbado tanto a ti para no poder levantarte.

Sigo pensando, no sé si desde la razón o el dolor, que tu corazón no late a mi ritmo, que si calla tanto es porque no tiene nada que decir. Soy consciente. La vida te desborda cuando se esfuma el amor. Siempre supe que sólo miraría a otro lado si se iban las ganas y ya no te quedara nada por sentir. Quise frenarlo, pero el desamor no entiende de tiempos, llega, arrasa y te desordena sin más.

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